La desgarradora historia del bebé de 6 meses muerto durante un rescate de inmigrantes en el Mediterráneo



Lo último que escuchó Joseph, el bebé de seis meses que murió en uno de los últimos naufragios de inmigrantes en el Mediterráneo, fueron los gritos desgarradores de su mamá. “¡No tengo a mi bebé! ¡Perdí a mi bebé!”, 

Joseph y su mamá nacieron en Guinea pero zarparon desde Libia. Eran integrantes de la patera en la que viajaban 118 personas y que se partió al medio el miércoles mientras la nave de rescate de la ONG Open Arms les repartía chalecos salvavidas.

Estaba nublado, ventoso y hacía frío. El bebé cayó al agua, helada y furiosa, de donde fue rescatado y asistido.

Escenas desesperadas durante el rescate de los inmigrantes, en el que murió el bebé. Foto: captura de video.

“Pensar que si la embarcación hubiera aguantado cinco, diez segundos más, Joseph estaría vivo”, lamentó David Lladó, jefe de la misión del Open Arms, un barco que alguna vez fue un remolcador y que hoy tiene capacidad para rescatar a 300 personas.

“Llegó con un paro cardiorrespiratorio y se lo logró reanimar en un primer momento, estuvo algunas horas estables y una hora antes de que llegara el helicóptero para ser evacuado, murió”, contó Lladó mientras esperaba que un puerto italiano le abriera los brazos para desembarcar a las 264 personas que habían salvado del mar luego de tres naufragios y 36 horas de rescate.

“A la madre la evacuamos en helicóptero horas después -dijo Lladó-. Decía que había emprendido este viaje porque quería un futuro para su hijo y que ahora que había muerto nada tenía sentido. Fue muy duro. Eramos incapaces de consolarla.”

En el gomón viajaba también Bangaly, un guineano de 6 años que en el video del rescate aparece vomitando detrás de la mamá de Joseph. “Nuestro barco estaba roto y tragué mucha agua -contó el nene-. Luego le pregunté a mi papá: ‘¿Dónde está mamá?’ Y me dijo: ‘No lo sé’.” Además de Joseph, otras cinco personas murieron en el naufragio.

La ruta a Canarias de los inmigrantes que vienen de África es ya la más mortífera. Foto: REUTERS archivo

En geografías ya hostiles, como lo son numerosos países africanos, la pandemia del coronavirus suma desesperación y expulsa cada vez a más personas que se lanzan al mar con el anhelo de lograr un cielo protector en Europa.

Canarias, puerto de llegadas

Desde hace semanas, las islas Canarias, que pertenecen a España a pesar de estar sobre el océano Atlántico y muy cerca de Africa, se convirtieron en un puerto de llegadas multitudinarias de inmigrantes ilegales, de los cuales una mínima porción logrará convertirse en refugiado.

“La ruta atlántica ha vuelto a tomar fuerza. Las llegadas a nuestro país, en estos momentos, significan el 57 por ciento de las llegadas de toda Europa. Eso da idea de la dimensión”, dijo este viernes la ministra de Política Territorial y Función Pública, Carolina Darias, en su visita a Tenerife ante la emergencia que vive el archipiélago canario.

“En lo que se refiere a Canarias, este año hemos incrementado el 900 por ciento de llegadas por vía marítima en cayucos y en pateras con respecto al año anterior”, agregó.

Inmigrantes en Canarias. Foto: Reuters

Según la ministra de Política Territorial, “el fenómeno migratorio tiene naturaleza estructural a la cual como consecuencia de esta maldita pandemia se le añaden unas consecuencias que complican muchísimo”.

Y anunció: “Vamos a contar con dos buques oceánicos, una patrullera de altura, un avión, un helicóptero y una embarcación sumergida” para frenar la inmigración ilegal.

El ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska viajará a Marruecos, y la ministra de Relaciones Exteriores, Arancha González Laya, irá a Senegal para trabajar sobre acuerdos de cooperación que reduzcan las olas de inmigrantes que se lanzan al mar en gomones.

“El gobierno pondrá énfasis en la deportación de las personas que no estén en situación de vulnerabilidad. Las que sí lo están han sido derivadas poco a poco a la península”, dijo Darias.

Un guardia civil busca posibles pateras en mar. Foto: AFP

El fin de semana pasado, 78 embarcaciones atracaron en las costas canarias. De ellas desembarcaron 2.213 inmigrantes. “Estamos en las 16 mil personas en lo que va del año frente a las 1.500 que llegaron en 2018”, dijo la ministra.

El presidente de Canarias, Angel Víctor Torres, señaló: “Tenemos que reactivar los mecanismos de repatriación de acuerdo a los convenios firmados -pidió-. Que haya corredores humanitarios en la Unión Europea porque la inmigración irregular que llega en cayucos y en pateras llega a Europa, a los 27 estados miembros y no sólo a ocho islas (que integran Canarias)”.

Consultada por Clarín, la Comisión Española de Ayuda al Refugiado expresó su preocupación por la reactivación de algunos vuelos de repatriación y por el riesgo de que sean devueltas a sus países de origen personas que corren riesgo de vida.

“Es fundamental que cualquier persona que llegue a nuestro país tenga garantizado el acceso a la asistencia letrada, cuente con información sobre la posibilidad de solicitar asilo y si se inicia un proceso de devolución, cuente con todas las garantías”, dijo Juan Carlos Lorenzo, coordinador de esa ONG en Canarias.

“Canarias no puede convertirse en un agujero negro en materia de derechos, como lo han sido las islas griegas, ni el coronavirus puede ser la excusa para no afrontar un incremento de llegadas que lleva produciéndose desde hace más de un año. Busquemos alternativas más coherentes con la realidad”, agregó Lorenzo.

“La ruta migratoria hacia Canarias es ya la más mortífera del mundo: 480 jóvenes senegaleses han perdido la vida en una semana tratando de llegar a las islas”, dicen desde Podemos Canarias, la rama política de los socios de gobierno de Pedro Sánchez en las islas.

Senegal declaró este viernes 13 de noviembre un día de luto por esas muertes.

Madrid. Corresponsal

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