Elecciones en EE.UU.: las razones detrás del persistente apoyo republicano a Donald Trump



Al respaldar las afirmaciones sin fundamento del presidente Donald Trump sobre fraude electoral, los republicanos corren el riesgo de dejar a millones de estadounidenses con la falsa impresión de que los resultados de la contienda de 2020 son ilegítimos.

Y ese podría ser el objetivo.

Ninguno de los cuestionamientos legales ni las aseveraciones sobre irregularidades en la votación ha revelado problemas de consideración que darían vuelta el resultado de la elección. Y algunos legisladores republicanos y funcionarios del partido en privado reconocen que Trump no tiene otra opción más que dar un paso al costado el 20 de enero y ceder el poder al presidente electo Joe Biden.

Pero Trump no hace nada para facilitarle a Biden el camino hacia el día de la toma de posesión. En realidad, está tratando de ponerle trabas, sembrándolo de desinformación y falsedades sobre la elección. En consecuencia, Biden casi con certeza será visto como un presidente ilegítimo por algunos votantes, lo que podría privarlo de ese período de buena voluntad con que normalmente se le da la bienvenida a un nuevo presidente.

Lo que está en juego para Biden es aún más importante, en especial si el Senado sigue bajo control republicano, cuando proponga una agenda para frenar la virulenta pandemia de coronavirus y apuntalar una economía que tambalea.

“Su intención es deslegitimar esta elección y así deslegitimar la presidencia del presidente electo Biden”, dijo Valerie Jarrett, que fue asesora del presidente Barack Obama en la Casa Blanca. “Es perjudicial para la democracia. Una vez más están poniendo sus intereses políticos de corto plazo por delante de los intereses del país”.

Una estrategia usada contra Obama

La estrategia republicana es un reflejo de la que adoptó el partido ante la victoria de Obama en 2008, cuando ganó por 9,5 millones de votos de diferencia y 365 votos del Colegio Electoral. En gran medida, los republicanos permitieron que prosperaran mentiras respecto de la ciudadanía de Obama, dejando a millones de estadounidenses con la impresión de que el primer presidente negro del país podría no reunir los requisitos para ejercer su cargo.

El principal promotor de esa mentira fue, obviamente, Trump.

Un marine custodia el Ala Oeste de la Casa Blanca. Foto: Reuters

Más de una década después, los republicanos nuevamente deben elegir si apoyan las falsedades de Trump para obtener rédito político. Hasta ahora, pocos han puesto en duda abiertamente sus aseveraciones o cuestionado sus actos para obstaculizar la transición.

El líder de la mayoría en el Senado, Mitch McConnell, dijo el martes que “no hay motivos de alarma” por la negativa de Trump de reconocer la derrota. Mike Rounds de Dakota del Sur rechazó la idea de que los republicanos están fomentando teorías conspirativas y dijo que “lo que estamos haciendo es seguir exactamente lo que los Padres Fundadores querían que hiciéramos, que es respetar el imperio de la ley”.

Incluso aquellos que han adoptado una actitud más dura contra Trump se permiten cierta laxitud en lo que hace a la victoria de Biden.

“Es importante que mostremos confianza en nuestras instituciones, nuestra capacidad para investigar casos y, cuando eso se haya completado, creo que el resultado más probable por lejos es que no habrá un cambio sustancial en el conteo”, dijo el senador Mitt Romney de Utah.

Sin embargo, la victoria de Biden no es una pregunta abierta. Ha reunido los 270 votos del Colegio Electoral que se necesitan para conquistar la Casa Blanca.

Una cartel electoral por el piso en Filadelfia. Foto:AFP

No ha habido pruebas de fraude electoral generalizado ni de irregularidades. Los funcionarios electorales de ambos partidos en los estados dicen que la votación se desarrolló bien, incluso en medio de la pandemia. Los observadores internacionales también concluyeron que no hubo problemas graves.

Sin embargo, Trump ha dicho repetidas veces y sin fundamento que los demócratas le están robando la elección y que los resultados se revertirán después de las impugnaciones legales, ninguna de las cuales ha mostrado evidencias de problemas tan amplios como para dar vuelta la elección. De hecho, muchas de las demandas ya han sido desestimadas por los jueces.

No obstante, los republicanos permiten que la desinformación de Trump prospere, promovida por los medios conservadores y en internet. Y la obstinación de Trump tiene consecuencias prácticas negativas.

Al impedir que Biden utilice los recursos del gobierno que normalmente se asocian a una transición presidencial, Trump no permite que el gobierno entrante se prepare para dar una respuesta contundente a la peor pandemia en un siglo. La negativa de Trump a colaborar también podría obstaculizar las investigaciones de antecedentes y las autorizaciones de seguridad para los posibles funcionarios que se necesiten para ocupar cargos sensibles.

La comisión que investigó los atentados del 11 de septiembre de 2001 dijo que la transición abreviada tras la elección de 2000 contribuyó a que puestos de seguridad nacional cruciales quedaran vacantes hasta pocas semanas antes de los ataques.

El martes, Biden se comprometió a avanzar en sus planes de transición le guste o no a Trump. La agitación que rodea a la transición, añadió, dice más sobre la persona que deja la Casa Blanca que de la que pronto entrará en ella.

“Francamente, es un bochorno”, dijo Biden. “No ayudará al legado de la presidencia”.

Un pintada en la calle dice “Cuenta cada voto”, en San Francisco. Foto: AFP

La disposición de los republicanos a alinearse con los ataques de Trump a la elección le permite a Biden prever qué podría esperarle una vez que asuma su cargo.

Durante la presidencia de Obama, muchos republicanos no hicieron demasiado para disipar las dudas sobre su idoneidad para ocupar el cargo más alto del país. Esas mentiras contribuyeron a fortalecer parte de la oposición de línea dura a Obama dentro del partido, haciendo que para los líderes republicanos de la corriente principal fuera más difícil trabajar con la Casa Blanca.

Trump poderoso dentro del Partido

El resultado fue que se llegó a un punto muerto… pero también a la movilización de fuerzas dentro del Partido Republicano que lo llevó a tener la mayoría en la Cámara de Representantes y el Senado y, en última instancia, a instalar a Trump en la Casa Blanca.

Es probable que Trump siga siendo la fuerza más poderosa en el Partido Republicano aun cuando no esté en el poder, en tanto ha reunido más de 71 millones de votos en la elección. Es el segundo número más alto de la historia, superado sólo por los 76,8 millones de Biden.

“El presidente controla a los votantes republicanos como nadie lo ha hecho en muchos tiempo”, dijo Brendan Buck, republicano que asesoraba a Paul Ryan cuando era presidente de la Cámara de Representantes. “Hay muy pocos aspectos positivos en hablar en contra de él porque te hará sentir su ira”.

Julie Pace y Steven Sloan, Washington. Associated Press

Traducción: Elisa Carnelli

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