Yamil Ureña, el protagonista de Súbete a mi moto: más temible que Luisito Rey



Lo promocionan como el cráneo detrás del boom. Imposible no pensar que es el monstruo del cuento. La bestia de tentáculos invisibles listos para capturar la presa de un vil negocio. A Yamil Ureña le tocó el rol más ambiguo y complejo en Súbete a mi moto, la serie de Amazon sobre el grupo Menudo. Se mete en la psicología del creador y manager de la banda infanto-juvenil de la que pocos salieron ilesos. 

Niños como mercancía, culpados por crecer y cambiar la voz, explotados, obligados a “despertar el erotismo con bailes y ropa ajustada”, como se denunció en los ’80. Detrás de ese escenario perverso, Yamil narra “la historia oficial”, la visión de Edgardo, productor pionero que jura que “en Menudo fue más lo bueno que lo malo, aunque se quiera resaltar la leyenda negra”.

Por estos días las voces de los ex Menudo son puñales que apuntan a algo que la serie no aborda: el abuso infantil. “No fui el único que sufrió abuso sexual”, declaró el ex integrante Ángelo García. “Salí de Menudo a los 15 años, como 12 tardé en poder superar todo lo que me había pasado, pero yo no voy a revelar nombres porque yo no estoy emocionalmente ni mentalmente preparado para lo que puede venir”, soltó. “Tengo entendido que hubo nueve abusados”, continuó Jonathan Montenegro, quien renunció al grupo en 1991 por “maltrato psicológico, verbal y emocional”. El tendal de acusaciones se mantiene en efecto cascada.

Yamil Ureña (Instagram)

“No me toca a mí juzgarlo”, pone el freno Yamil desde los Estados Unidos en entrevista con Clarín. Cruzó al verdadero Edgardo solamente una vez, en 2008, cuando trabajaba en un ciclo llamado Objetivo fama, por Univisión. “Mi prioridad fue que el personaje fuera vulnerable, tridimensional. Al final del día, él es una persona brillante, su concepto funcionó por décadas. Ha sobresalido en el mundo de la música. Él sabrá cómo lo hizo. La serie está basada en hechos reales. No es fácil resumir 30 años en 15 capítulos”.

Nacido en la tierra de Ricky Martin, Puerto Rico, comparte día de cumpleaños con el cantante (24 de diciembre), pero prefiere no revelar el año de nacimiento. Menudo le era un fenómeno ajeno, porque en su casa, de padres dominicanos, el tótem musical era Juan Luis Guerra. Su gran anécdota con el boricua más famoso ocurrió en Las Vegas, en 2018, cuando lo vio en persona por primera vez, después de un show. “¡No puedo creer que hayas venido”!, disparó agitado R.M, frase que desencajó a Ureña. Martin lo estaba confundiendo con un ex compañera de banda, le pidió disculpas y sellaron la confusión con una carcajada.

Ricky Martin y Yamil Ureña en Las Vegas

Criado en Arecibo, municipio puertorriqueño, sus primeros años transcurrieron entre la isla y Cibao, región de República Dominicana. Hijo de médicos, el actor del nombre árabe fue bautizado así luego de que se madre buscara inspiración en su bibliorato de pacientes. En su niñez juraba que sería pediatra, pero la actuación cortó con ese lazo familiar vinculado a la ciencia. “Me he dedicado a estudiar con el nivel de detalle como si estuviera estudiando leyes”, cuenta. Se formó actoralmente en su país, en México y los Estados Unidos. Cursó en la NYU Tisch School of the Arts y completó el Conservatorio de Actuación en Stella Adler Studio en Manhattan. Súbete… es su primer protagónico.

“He rebajado 15 libras desde que terminó la serie”, admite el admirador del cine de Juan José Campanella y Daniel Burman. “Interpreto a Edgardo en tres épocas, ’70, ’80 y ’90. La mayoría de los días de rodaje en México, hacía a la vez las escenas de las tres décadas. Esa transformación física más el trabajo interno de estar en 1994, al rato en 1982, y luego en 1979, fue agotador y mi mayor reto”, detalla.

Desde el casting al comienzo de la grabación, Yamil tuvo dos semanas para estudiar los movimientos de su criatura. Fueron horas de “internación” mirando videos, “escaneando” posturas corporales, lenguaje gestual, comportamiento. Luego, sobrevinieron cuatro meses de grabación para parir a ese enrulado “seguro, líder, decidido, que transmite algo que nadie podría cuestionar”.

Nacido el mismo día que Ricky Martin, Yamil no quiere revelar su edad. (Instagram)

¿Y el “de eso no se habla”, la pata de la que tanto se murmura desde hace años? Ureña prefiere evitar la polémica, considera que hay tantos puntos de vista como narradores. “El gran logro aquí es la visibilización latina. Se nos cuenta siempre desde un lugar malo, aquí hablamos de éxito. Y el gran éxito de la serie es que el staff es latino delante y detrás de cámara. Tenemos las historias y el talento, necesitamos esas oportunidades de demostrar. Esto fue hacer una película de 750 páginas”.

Radicado en Los Ángeles, en la década que cumple como actor Yamil se jacta de haber compartido escena con Halle Berry en la serie Extant, ficción de la cadena CBS sobre una astronauta que, tras pasar un año en el espacio, regresa a la Tierra embarazada. La otra gran faceta de Ureña es la de productor. Trabajó para Telemundo, Univision y Wapa, se codeó con estrellas y en 2012 pasó por el Festival de Cannes con el corto Botes al amanecer, uno de sus trampolines como actor.

“Súbete a mi moto”, la serie de Amazon

Si la serie de Luis Miguel tuvo su ingrediente malvado con Luisito Rey, Súbete a mi moto nos deja, al menos, la duda sobre la figura ambiciosa y calculadora del cerebro de un fenómeno. “¿Sabes que me enteré de que Luisito Rey le preguntó alguna vez a Edgardo si manejaría a Luis Miguel? En la industria estos personajes existen”, aporta.

A Yamil le destacan su parecido con “El Bucky” de joven, Marco Antonio Solís, lo que podría abrirle la puerta a una biopic sobre el mexicano. Aunque muchos lo ven más cercano a una biografía sobre su coterráneo Martin. “Ricky ha vivido tantas transformaciones profesionales y personales que una serie nos serviría para educarnos a todos”.

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