Xuxa, influencer a las 56: Postea recetas veganas, milita por los animales y duerme con su perro



Escote generoso, ombligo al aire, mini short, botas de cuero por encima de las rodillas… La explicación del fenomenal éxito de Xuxa, que bajaba de una nave espacial para conducir su programa de televisión, era muy sencilla: les gustaba a los chicos y, también, a los padres de esos chicos. Era la reina de los bajitos y de los altitos.

Xuxa, en realidad, y “en homenaje a la virgen”, se llama María da Graça Meneghel. Hija de Luiz Floriano Meneghel, un oficial del ejército de Brasil, nació en Santa Rosa, en Río Grande do Sul, una zona “agrícola” colonizada durante el siglo XIX por alemanes. Un territorio pleno de cultivos y de hombres con rasgos similares a los de Jurgen Klinsmann o Karl Heinz Rummenigge. 

El embarazo de su madre Alda fue, por definirlo de alguna manera, “complicado”. Por eso, según algunas crónicas, su padre viajó de urgencia a la localidad vecina de Cándido Godoi, “el pueblo con más mellizos y gemelos del mundo”, a consultar al médico con mayor reputación de la zona: el científico nazi Josef Mengele, que en ese momento se encontraba prófugo y bajo una identidad falsa.

El final es conocido: la beba nació perfecta, un sol, una divinura. A los siete años, Xuxa se mudó junto a su familia a Río de Janeiro. Y a los 16, ya empezó a sacarles provecho a sus atributos físicos y su simpatía: fue tapa de la revista Carinho. 

En 1979, con apenas 17, debutó en el cine porno, en la película Amor, estranho amor. Su papel era el de Tamara, una prostituta que se encargaba de iniciar sexualmente a Hugo, un chico de 13 años.

Xuxa, en el afiche de “Amor, estranho amor”.

Con el tiempo, y para evitar que el público de sus ciclos infantiles la viera en escenas mucho más subidas de tono, llegó a un acuerdo con la productora Cinearte para que no comercializara la película: le pagó, durante casi dos décadas, 45 mil dólares anuales. La pureza, se sabe, tiene un precio.

Xuxa también fue tapa de Playboy.

Más allá de esta experiencia en la pantalla grande, su pico de popularidad lo alcanzó en la televisión, en la cadena Globo. De 1986 a 1992, en un estudio en el que la acompañaban unos 200 chicos inquietos, que pogueaban entre asistentes disfrazados de tortugas ninja, la rubia estuvo al frente del Xou da Xuxa.

Con juegos y “consejos”, el rating estallaba, sobre todo, cuando cantaba sus hits, Chindolelé, Ilarié, Crocki-crocki, todos esos himnos que bailamos en algún casamiento con la corbata anudada en la cabeza.

Verdadero “producto de exportación”, como se dice en estos casos, el ciclo llegó a unos 20 países, entre ellos, la Argentina. La Argentina noventosa y menemista, de un peso, un dólar, cama solar y sacos con hombreras.

De 1991 a 1993, El show de Xuxa se emitió primero por Telefe y después por Canal 13. Vestidas como si fueran soldaditos de plomo, con gorra y charreteras, a la animadora la secundaba un grupo de paquitas. 

Con apenas 15 años, la uruguaya Natalia Oreiro ganó el concurso de “Súper paquita” y, como premio, recibió un auto cero kilómetro, que vendió para poder mudarse de Montevideo a Buenos Aires.

“Tengo una pariente discapacitada, Andrea, que se pone muy contenta cuando te ve por la televisión. Y ahora me está viendo a mí con vos”, le dijo la actual mujer de Ricardo Mollo a Xuxa, sin poder creer lo que estaba viviendo, con profunda emoción.

Otra de las paquitas más encumbradas fue Julieta Cardinali, que en su momento también estuvo en pareja con otra estrella de rock: Andrés Calamaro.

Xuxa fue, sin dudas, un fenómeno de audiencias. Una mega figura del entretenimiento. Se calcula que, en total, ha ganado más de 500 millones de dólares. No por nada, The New York Magazine la considera “la Madonna latinoamericana”.

Con Ronaldo.

Después de ella, en la Argentina hubo otras mujeres que se dedicaron a la “animación infantil” sin dejar de lado el perfil “sensual”, como Laura Franco, más conocida como Panam, que había sido una sugerente secretaria de Gerardo Sofovich en La noche del domingo, esa varieté por la que podían desfilar personajes como Guillermo Nimo, Arévalo o el Profesor Giménez.

“Gerardo me ayudó a despegar. Con él aprendí mucho. Pero los chicos eran un asunto pendiente. Empecé la carrera de maestra jardinera y no la pude terminar. Ésa era mi verdadera vocación”, comentó Panam.

El nuevo paradigma ya estaba instalado: los chicos ya no quieren bailar la Batalla del movimiento, como lo hacían con Julieta Magaña, ni hablar con el Topo Gigio, como Gachi Ferrari. Los chicos quieren rock (o reggaetón).

La infancia de Xuxa no fue nada fácil. También en la televisión, como si ése fuera el ámbito más apropiado para revelar sus secretos, contó que fue abusada sexualmente varias veces: por un amigo de su padre, por un novio de su abuela y por un profesor.

“Todo esto empezó muy temprano en mi vida. No sé qué edad tenía, pero sé que era muy chica. Me acuerdo de que estaba durmiendo, me desperté y le dije a mi mamá: ‘Alguien hizo pis en mi boca’. Me cerré de tal manera que no sé quién fue, ni la edad exacta. Lo borré, sólo sé que la última vez fue cuando tenía 13 años”, contó la artista.

Y siguió: “Nunca hice terapia. Siempre dije que el programa fue mi terapia. Y tampoco lo hablé con mi familia”.

Consciente de lo difícil que resulta denunciar estos casos, Xuxa señaló: “¿Cómo hacen los chicos para contar lo que sufrieron con un tío, un padre o un abuelo si ni siquiera saben qué fue lo que les hicieron? Es muy difícil decir: ‘Esta persona que tenía que protegerme me está haciendo daño’”.

Como Nicole Neumann y Poroto Cubero, Xuxa y Pelé se conocieron posando para una revista, en este caso, Manchete. Ella tenía 17 años, y él, 40. Estuvieron juntos durante seis años, de 1981 a 1986.

Xuxa, con Pelé. Estuvieron juntos seis años.

“Cuando la conocí, ella era virgen y se había peleado con un noviecito. El padre de Xuxa me dio permiso y, entonces, empezamos a salir”, contó O’Rei, que también tiene dotes de artista: canta y toca la guitarra.

Y agregó: “A mí no me gustaban las vírgenes, así que le dije que resolviera el problema con el noviecito… Después de eso, salimos con frecuencia”.

Alguna vez, cuando le preguntaron a Xuxa cuál había sido el motivo de la ruptura de la pareja, respondió: “Pelé me engañó demasiado. Mucho. Tanto, que esas mujeres con las que me traicionaba estaban en el mismo lugar en el que estaba yo. Y todo el mundo lo sabía. Menos yo, por supuesto”.

También, como una forma de revancha, la rubia suele decir que los pies del ex crack de la selección brasileña fueron “lo más feo que vi en mi vida”.

Y que en los momentos de intimidad, Edson Arantes “transpiraba demasiado”. “¿Si de grandes nos volvimos a encontrar? Me llamó hace poco”, contó Xuxa. “Me dijo que cuando viniera a Río le gustaría verme”.

Del fútbol, Xuxa pasó al automovilismo. En 1988, durante una entrevista en el Xou da Xuxa, la conductora conoció a Ayrton Senna, gran campeón de la Fórmula 1. La relación duró dos años.

Xuxa, con Ayrton Senna, el campeón mundial de Fórmula 1.

La encargada de conectarlos fue Marlene Mattos, famosa representante de Xuxa, quien se ocupó de que intercambiaran teléfonos.

El primer encuentro íntimo fue el 15 de diciembre de 1988, en la casa de Xuxa. “Cuando nuestras manos se tocaron fue muy fuerte. Hasta Zé, mi perro, se enamoró de él”, contó la animadora, todavía conmovida.

Y siguió: “Aquella noche conversamos mucho. Él me contó sobre la experiencia que había tenido en Japón, cuando decía que habló con Dios y otros asuntos”.

Pura ternura. Xuxa compartió una imagen con su mascota, Dudu.

Después del acaramelamiento, llegaron las discusiones: Ayrton quería que Xuxa viajara con él a las carreras, y ella quería que Ayrton se quedara en Río de Janeiro.

Cuando Senna murió en 1994, a los 34 años, tras chocar su Williams-Renault contra un paredón del circuito de Imola, ya no estaban juntos. Ayrton salía con otra mujer muy codiciada: Adrianne Galisteu, también actriz, modelo y presentadora.

Sin embargo, tanto para la familia del piloto como para la prensa, Xuxa fue tratada como “la viuda”.

¿Y con Tinelli? ¿Qué pasó entre Xuxa y el Cabezón que también alcanzó la gloria en los años ’90 en el canal de las pelotas? “Nunca tuvimos nada. Ni un beso”, aseguró la brasileña en diálogo con la revista Caras.

Xuxa, con Marcelo Tinelli. A ella le gustaba el conductor.

Y avanzó: “Una vez él vino a verme al departamento que yo alquilaba. Entonces intentó darme un beso en el sillón y, cuando se me vino encima, se cayó una lámpara que hizo tanto ruido que tuvimos que parar”.

A ella le gustaba el conductor. Y, según confesó, hubiera querido consumar sus deseos. “Yo no tenía novio en esa época (se refiere a cuando se cruzaban por los pasillos del canal). Si era por mí, hubiese pasado algo, pero no pasó. Una vez lo llamé por teléfono y le dije: ‘ya que todo el mundo dice que tuvimos algo, podés venir a Brasil y…”. Pero Marcelo no viajó. Ahora ya no va a pasar nada porque él está muy bien casado, y yo también”, cerró el tema la cantante.

También se rumoreó que Xuxa había tenido un romance con Marlene Mattos, su manager durante más de 20 años. Pero la estrella lo desmintió: “Lo único que quería Marlene era que yo me focalizara el 100% en mi trabajo. Si yo me hubiera enamorado de Marlene o de otra mujer, lo hubiera dicho, porque también lo hubiera expresado mi cuerpo, mi cara, mis ojos”.

En 2018, Xuxa viajó a la Argentina para promocionar una marca internacional de depilación láser. Y quedó claro que en nuestro país hay gente que la ama profundamente, con devoción. Apenas vio a Xuxa en el aeropuerto de Ezeiza, Hernán Mondragón, un fan de toda la vida que en ese momento tenía 40 años, “se descompensó de la emoción” y murió minutos más tarde, luego de ser trasladado de urgencia a un hospital de la zona.

“Voy a morir infartado. Mañana”, había escrito Mondragón un día antes en su cuenta de Twitter. Fatalidad del destino, cumplió.

Xuxa y el fan Hernán Mondragón.

En Instagram, Xuxa lo homenajeó de esta manera: “Cuando dejé de hacer el programa en la Argentina, me quedé durante varios días con la carita de Hernán Mondragón en mi cabeza… Siempre que me veía era emoción pura. Ahora, mi seguidor, fan y amigo se volvió ángel… Lo siento. Voy a guardarte en mi alma”.

A los 56 años, Xuxa es una de las mujeres de América del Sur más seguidas en las redes sociales: en total tiene más de 10 millones de admiradores.

En Facebook, por caso, suma más de seis millones. Y su canal de YouTube cuenta con unos 400.000 suscriptores.

Muy activa, sus posteos tratan sobre cuestiones livianas, como la experiencia de tomar sol en topless, o mucho más profundas: allí, por ejemplo, mostró un video en el que se la ve en la pileta cantándole con ternura a su mamá, que sufría el mal de Parkinson. Las imágenes se viralizaron. Poco después, en 2018, su madre murió a los 81 años.

Xuxa, con su mamá, Alda.

En las redes, también, Xuxa habló sobre su disfonía. “Mi voz no es la misma que antes. Está ronca. Pero yo estoy tranquila con mis limitaciones”, señaló.

Y aprovecha para hacer campañas: contra el tabaco, a favor del uso razonable de Internet o de la prevención del cáncer de mama… Su “militancia” no es de ahora. En 1987, en pleno furor de su programa, llevó adelante la campaña “Bajitos contra la poliomelitis”.

Gracias a su empuje, más del 90 por ciento de la población infantil brasileña fue vacunada. Y en dos años, la enfermedad fue erradicada. El ex presidente brasileño José Sarney le dio una medalla.

En Instagram, también, cocina recetas veganas. “No como nada que tenga ojos”, explicó. Y muestra su mansión de Barra da Tijuca. “Es como una pequeña selva donde tengo todo tipo de loros, agapornis y papagayos sueltos, en libertad. Son más de 30 y cada uno tiene su nombre. También tengo ocho perros”, contó Xuxa sobre sus mascotas.

Al que más quiere es a Dudu. “No es un perro”, dijo, “es mi hijo”. Y dio más detalles de su vínculo con el can: “Dudu se baña y duerme conmigo en la misma almohada. No se junta con los otros perros. En mi cuarto tengo una parte sólo para él. Tiene sus juguetes y sus cosas. Viaja por el mundo conmigo y tiene su propio pasaporte en el que aparece sonriendo… Además, puede entrar conmigo a todos lados porque tiene los papeles de ‘dog emotional support’ (‘perro de soporte emocional’)”.

Sasha, hija de Xuxa.

La hija de Xuxa -humana- se llama Sasha, tiene 21 años, estudia moda en Nueva York y nació de la relación de la cantante con el artista brasileño Luciano Szafir.

Luciano Szafir, ex pareja de Xuxa, con la hija en común, Sasha.

La actual pareja de Xuxa se llama Junno Andrade, también es cantante y están juntos desde hace más de siete años.

Con Junno Andrade, la actual pareja de Xuxa.

“Mi vida antes de Junno era como una película sin música”, describió ella.

Se conocieron a los 25 años y se reencontraron 25 años después. “Una semana antes, una chica que leía las manos me dijo que iba a volver a ver a alguien y que me iba a quedar con él. Así fue. Junno vino a mi programa a promocionar su trabajo. Intercambiamos teléfonos. Y otra vez fui yo la que dio el primer paso. Le escribí por chat, nos encontramos y nunca más nos separamos… A los tres meses le dije ‘te amo’. Eso, para mí, es rarísimo. Cuando empezamos el vínculo dijimos que íbamos a ser ‘PA’ (‘Palo amigo’, que significa ‘amigos sexuales’). Pero el amor fue más fuerte y nos llevó a que formáramos una familia ensamblada, yo con Sasha, y él con su hija, que está por cumplir 15 años”.

Ser feliz no está de más, sería el remate. Brinca, brinca, palma, palma y danzando sin parar.

WD

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