Westworld: Llega la venganza de los robots contra la humanidad



Los robots se mezclan con los humanos para desafiar su tiranía financiera y terrenal. Toman conciencia de sí mismos para rebelarse contra los jerarcas y represores de carne y hueso que hacen peligrar al Planeta. Esta es la advertencia de Westworld, la serie de suspenso y ciencia-ficción cuya tercera temporada arranca este domingo 15 de marzo a las 22, por HBO. La Humanidad ambiciosa y sádica será nuestra futura calamidad: no los seres cibernéticos programados y esclavizados por las mega-corporaciones digitales.

¿Cuáles son los mecanismos narrativos para que una ficción de TV como Westworld amplíe su popularidad hasta volverse clásica? Las respuestas son tan posibles como enigmáticas: no todo se puede calcular con algoritmos. Pero una serie acerca de los hombres que juegan a ser dioses, manipulando a sujetos con inteligencia artificial, debe impactar sin caer en el cinismo: por su tensión, su planteo ético y su profundidad.

Es lo que buscará asentar Westworld en esta tercera temporada, a la manera de un reinicio. Este drama con androides bellos e implacables, que adquieren razón y sentimientos, desea atrapar a mayores públicos en torno a los secretos y peligros que resurgirán en la lucha inminente por el control social. En un mañana tan parecido al mundo real. Al día siguiente de su estreno, cada uno de sus ocho episodios se podrá ver por Flow y por Canal 1 HD de Cablevisión, on-demand.

Westworld. Tessa Thompson es Charlotte Hale, una líder despiadada que también tiene un rol clave en esta temporada

El final de la segunda temporada, hace dos años, sentó las bases para esta batalla entre empresas tecnológicas sin escrúpulos y autómatas insurrectos. Una de sus heroínas, la rubia pistolera Dolores Abernathy (Evan Rachel Wood), va a ser más despiadada. Pudo fugarse del parque de atracciones de Westworld, financiado por la compañía Delos, que tematizaba al Lejano Oeste y al que llegaban clientes millonarios para ataviarse de cowboys y jugar al tiro al blanco con los robots. Dolores fue fabricada, mutilada y rediseñada para sufrir, hasta que dijo basta. Ahora planea su venganza contra los CEO’s y los soldados de la corporación. ¿Tendrá piedad con los inocentes? ¿Acaso existen?

La otra protagonista, Maeve Millay (Thandie Newton), funcionaba como una madama en Sweetwater, la ciudad más grande de Westworld. Al igual que a los demás anfitriones del parque, la crearon para satisfacer a los huéspedes (ávidos de sangre o de sexo en la anomia del Far West). Pero ganó una inteligencia suprema y puede influenciar a otros robots. La afroamericana Maeve no olvida que tuvo una hija y se trasladará a otro parque, War World, ambientado en la Italia de la Segunda Guerra Mundial. El tercer carácter clave, Bernard Lowe (Jeffrey Right), era el Jefe de División de Programación de Westworld hasta que se enteró de que no es humano.

Westworld. Thandie Newton es Maeve Millay, la androide reflexiva que puede controlar a otros.

Más piadoso que Dolores, Bernard fue creado a imagen y semejanza de uno de los fundadores de esta realidad simulada. El otro fue Robert Ford (Anthony Hopkins), quien tuvo una gravitación esencial en las ediciones previas: él quería que Dolores y Maeve ganaran auto-conciencia y se escaparan. Bernard sigue los pasos del ya fallecido Ford. Se va a replantear su destino tramado por computadoras. Tendrá que averiguar si fue construido para mejorar las cosas o para dejarlas como están.

Westworld. Jeffrey Right es Bernard Lowe, quien reinventa su destino robótico con cierta bondad

Esta flamante temporada trae ganchos para captar a los espectadores globales. Se incorpora Aaron Paul (ya un ícono mundial por su composición de Jesse Pinkman en Breaking Bad). Su papel será el de Caleb, un trabajador de la construcción y delincuente menor que hará un vínculo profundo con Dolores. ¿Querrá convencerla de que castigar a los humanos no es el camino? Quizá su relación mutua vaya del miedo a la empatía y, por qué no, al amor. También se suma la actriz Lena Waithe (quien le pone la voz a la oficial lesbiana de Unidos) y el francés Vincent Cassel será un financista que querrá destruir a Dolores.

Una incógnita adicional es cómo se comportará otro personaje: el Hombre de Negro, el narcisista perverso que interpreta Ed Harris. Su existencia representa, tal vez, el lado más penoso de todos los huéspedes que compraron su estadía en el parque. De joven se enamoró de Dolores, manipuló a quien pudo y degolló a tantos otros sin quitarse el disfraz y el sombrero de oscuro cowboy. En la primera temporada, El laberinto, el Hombre de Negro imaginó que su misión era descifrar la verdad que escondía Delos y que todo giraba en torno a sí mismo. En la segunda, La puerta, se quebró moralmente y encima cometió un acto terrible contra su propia familia.

Esta serie que crearon Lisa Joy y Jonathan Nolan (el hermano del director británico Christopher Nolan) eligió simplificar un argumento plagado de vericuetos, basado libremente en el filme homónimo de Michael Crichton, de 1973. Aquel que encabezaba el calvo Yul Brynner y que se vio repetidas veces en Sábados de Súper Acción, por Canal Once. En esta era de ávido consumo de ficciones por streaming, Westworld no teme distintos registros para enfrentar a cibernéticos con mortales: los más sagaces habrán captado ecos del filme Blade Runner, de la serie Black Mirror y hasta de Alicia en el país de las maravillas, en la figura de Dolores.

Pero los avances de la tercera temporada ya no la muestran parecida a Alicia, con vestido celeste, sino con ropas negras ultramodernas, inmersa en las calles y edificios de una neo-Los Ángeles. Esta Dolores renacida puede hacer acordar a Lisbeth Salander, la hacker gótica de la saga literaria Millenium, o, por qué no, hasta a la Black Widow de los filmes de Marvel. Referencias aparte, sus movimientos harán girar al resto de las piezas en lidia. Dolores va a explorar otro territorio tecnológico ubicado al Oeste de los Estados Unidos. ¿Se trata del mundo verdadero, o de otro parque ficticio en el que está cautiva y aún no lo sabe? Quizá el salvaje oeste no haya sido peor que el salvaje futuro.

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La otrora cruel Directora Ejecutiva de Delos, Charlotte Hale (Tessa Thompson), dice algo ambiguo en uno de los dos trailers oficiales: “Somos cinco anfitriones contra el mundo”. ¿Acaso Bernard y Dolores no habían sido los únicos que consiguieron huir de Westworld hacia el exterior? En sintonía se develará qué y cómo es Incite, una nueva compañía que se dice capaz de solucionar los graves problemas de la Humanidad con sus desarrollos científicos revolucionarios. Esta empresa propone ayudar a la gente a tomar las decisiones correctas a través de algoritmos sin demasiado margen de error.

Westworld. Aaron Paul será Caleb, un trabajador de la construcción con gusto por el delito.

El 11 de marzo, Aaron Paul dio una entrevista a la web Spoiler Time, en la que reveló por qué decidió ser parte de la tercera temporada. “Me encanta todo lo que hacen Lisa Joy y Jonathan Nolan. La ciencia ficción es mi género favorito y ellos son los mejores”. Luego respondió qué rasgo personal le aportó a Caleb, su personaje. “Mucha gente se preocupa por sus hijos, por la situación actual del mundo, pero yo confío en los seres humanos”. Para el ex Breaking Bad, “Westworld es una serie loca en la que no sabés qué va a pasar. Esta temporada es como un renacimiento, porque te va a llevar afuera del parque y te va a mostrar a quienes controlan la sociedad, la recolección de datos y la información”.

Westworld. Evan Rachel Wood es Dolores Abernathy, la robot que busca hacer escarmentar a los humanos.

Robots y trabajadores, oprimidos por igual

Los showrunners de la serie, Jonathan Nolan y Lisa Joy, fueron claros en el desafío que le encomendaron a Aaron Paul para que se incorporara a los episodios que se largan este 15 de marzo. Tendría que moderar el afán rencoroso y exterminador de la androide que encarna Evan Rachel Wood: Dolores Abernathy. “Va a ser la primera persona con la que Dolores va a interactuar fuera del parque y vas terminar ayudándola. Ella se sorprenderá, pero al mismo tiempo sentirá esperanza”. Y Paul acentuó, en diálogo con Spoiler Time: “Dolores terminará abriéndole los ojos a Caleb y le ve va a mostrar lo que la gente es capaz de hacer”.

El bien y el mal se ligarán en Westworld. Habrá que adivinar qué enemigos (autómatas o no) son más letales. En otra entrevista, del 2 de marzo, para la web norteamericana Showbiz Cheat Sheet, Paul determinó: “Caleb siempre está tratando de salir de esta rutina. Pero simplemente no puede, y puede haber una razón muy específica. Los anfitriones se darán cuenta lentamente de cómo los humanos también están atrapados en estos bucles sin fin. Por eso Dolores va a ver que afuera de los muros de Westworld la opresión no es muy diferente”.

Finalmente, Paul reflexionó con apatía, pero sin perder cierta positividad: “Tal vez la sociedad esté siendo controlada por un paraguas más grande. Ante ello, Dolores empezará a sentir empatía por algunas de las personas que viven ahí. Caleb va a ser su primera introducción a la bondad que este mundo tiene para ofrecer. Él desafiará su idea previa de la raza humana”.

Lena Waithe, en una imagen de 2018. La actriz es otra de las incorporaciones de “Westworld”. Foto: REUTERS/Eduardo Munoz

¿Cómo será el mundo en 30 años?

Escape de Westworld- Detrás de las escenas se llama el video que HBO subió a YouTube el 10 de marzo para adelantar cómo fue concebida la tercera temporada. Apenas arranca este audiovisual de dos minutos, el productor inglés Jonathan Nolan dice: “Después de dos temporadas invertidas en los hosts, en la tercera necesitábamos adentrarnos en la Humanidad. Si la trayectoria de desarrollo tecnológico continúa, ¿en 30 años cómo será el mundo?”.

Luego se suceden avances de escenas de acción súper complejas, de día y de noche, en esta Los Ángeles futurista en la que se desarrollarán los nuevos hechos. Desde el agua se enfoca el skyline (el horizonte de rascacielos) y una nave cuadrada se eleva desde una plataforma ultramoderna. ¿O será un dron, en un plano engañoso que busca la ambigüedad? En otras escenas, el video promocional muestra a unos soldados disparando contra un robot muy distinto a los anfitriones: éste se parece a los de Star Wars. La música de Ramin Djawadi (también famoso por la banda sonora de Game of Thrones) genera una tensión espectral.

Segundos después hablan varios de los actores y la manager de locaciones, Mandi Dillin, avisa: “Filmamos en Singapur, España y Los Ángeles para crear la imagen de la metrópoli”. Desde ya, la excesiva paranoia que genera el coronavirus aún no los afectaba: pudieron viajar de un país a otro sin problemas. El video culmina con más secuencias de gran velocidad y efectos visuales al servicio de una trama que no elude hondos problemas morales. Es de prever que tendrán su reconocimiento en los premios por venir.

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WD

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