Valeria Britos y su historia con Lionel Campoy: “Primero fuimos amigos, después socios, novios, y finalmente marido y mujer”


Protagonizó varios éxitos en la televisión, entre ellos La nena, Aprender a volar, Por siempre mujercitas, Verano del ’98. En el 2000, Valeria Britos fue mamá de Camille y decidió “bajar un cambio”, se licenció en Ciencias de la Comunicación en la Universidad de Buenos Aires e hizo muchas obras de teatro infantil como Hansel y Gretel, Peter Pan y El pájaro azul, hasta que en el 2013 creó su propia productora junto a Lionel Campoy y desde entonces no sólo trabajaron juntos, sino que se enamoraron y se casaron. Hoy viven en Roquetas de Mar, a 15 minutos de Almería, en Catalunya (España), pero proyectan volver a la Argentina para seguir trabajando en nuestro país.

En charla con LA NACION, Valeria Britos reflexiona: “La vida siempre sorprende. Estábamos de vacaciones en Europa, nos agarró la pandemia y tuvimos que quedarnos. Vinimos a la casa de unos amigos con apenas una valija. De ahí fuimos a Italia, a la casa de otros amigos, en Riomaggiore, provincia de Génova, con un carry on, y a las pocas semanas quedamos confinados en ese pueblito hermoso de Cinque Terre. Cancelaron los vuelos y nuestra primera decisión fue quedarnos. Pasamos el invierno, llegó el calorcito y no teníamos ropa. Hace un año que vivimos a puro mar, en pueblitos hermosos que recorrimos sin turistas”, relata la actriz.

-¿La decisión es quedarse a vivir en España?

-No, no nos radicamos en España, sino que ahora estamos acá y pensamos volver a Buenos Aires para trabajar en espectáculos infantiles con nuestra productora Vale hacer Lio, un juego de palabras con nuestros nombres. Tuvimos que replantearnos todo y decidimos quedarnos porque, aunque volviéramos, tampoco podíamos trabajar en Argentina. Además, mi hija aplicó para la universidad y entró: estudia química y toma clases online.

Valeria Britos y su marido Lionel CampoyGentileza Valeria Britos

-¿Y el proyecto familiar cuál es entonces?

-Nuestra idea es trabajar, ya en vacaciones de invierno, en Buenos Aires. Tenemos elencos armados, listos para salir a escena. Con todo lo que pasa en el mundo, estamos viviendo el día a día y tomando decisiones sobre la marcha. Esta pandemia nos hizo darnos cuenta de que no podemos planificar nada. Así que estamos adaptándonos, reinventándonos. En general, todos los años arrancábamos con los espectáculos en abril, de gira, y hacíamos vacaciones de invierno y el día del niño. Por el momento, trabajamos on line, armando los espectáculos, diseñando contenidos para productora, con equipos de elenco que trabajan todo el año. Y Lío trabaja, además, para empresas con capacitaciones y conducciones. Vamos a ver qué nos depara el destino.

-Hace un año que viven en euros, ¿cómo lo llevan?

-(Ríe) Vivimos en euros, pero no hay diferencias en el día a día porque no podemos salir a ningún lado y porque no somos gastadores. Además, soy buena administradora.

-Trabajás desde muy chica y con mucho éxito. ¿Bajar el perfil fue una decisión que buscaste o que se dio?

-Arranqué muy chica, a los 14 años, y nunca hice otra cosa que no tenga que ver con lo artístico. Hasta que fui mamá trabajé mucho en televisión, sobre todo, en los gloriosos ’90, con tantas producciones de ficción. En el 2000 nació Camille y coincidió que cuando mi hija arrancó la primaria, yo empecé la carrera de Comunicación Social en la UBA. Eso hizo que trabajara en vacaciones de invierno, cuando no cursaba, y me permitía estar con Cami. En esa década la tele se modificó también, se vendió Canal 9, ya no estaba Alejandro Romay, y nació Polka. Por otra parte, viví en Los Ángeles y en México, por trabajo. Todo se fue dando.

-¿Y cómo surge la productora con Lionel?

-En 2013 ya me había recibido y tenía más tiempo para pensar proyectos. Armamos un equipo muy lindo con Lío. En ese momento no éramos pareja.

Valeria Britos y su marido Lionel Campoy

-Entonces se enamoraron trabajando…

-Nos conocimos trabajando en el 2005, y todos los años hacíamos espectáculos para chicos, juntos. Durante mucho tiempo nos convocó el productor Chino Carreras, para trabajar en un teatro de San Isidro. Y en el 2013 decidimos armar Vale hacer Lío, con la que ya hicimos más de diez producciones. La pareja empezó un año después, y nos casamos en el 2018.

-¿Y les funciona trabajar y vivir juntos?

-Nos conocemos mucho y nos llevamos muy bien. Primero fuimos amigos, después socios, novios, marido y mujer. Nos respetamos los tiempos. Es verdad que pasamos mucho juntos, y nos gusta. En el día podemos jugar distintos roles: a la mañana, en el desayuno, conectamos como pareja, charlamos algunas cosas de la vida, y después arrancamos con la oficina y cada uno está en su compu, y al mediodía almorzamos con Cami y es la parte familiar. Vamos cambiando los títulos (risas). Algunos dicen que es complicado trabajar con la pareja pero para nosotros es fácil. Nos llevamos muy bien con los dos roles.

Valeria Britos y su marido Lionel Campoy

-¿La maternidad te llevó a repensar tu carrera y dedicarte de lleno a espectáculos infantiles?

-En realidad es algo que traigo desde chica. Me acuerdo que cuando arranqué en La ola está de fiesta, Flavia (Palmiero) me preguntó qué quería ser cuando fuera más grande, y yo le contesté que quería cantar, bailar y actuar. Y en otra nota, en un viaje a Ecuador por La nena, decía que quería trabajar para chicos. De hecho, después conduje El club Disney. Siempre me gustaron los niños, pero cuando grababa no tenía tiempo de hacer teatro. Hasta que encontré el momento.

-¿Extrañás a la Valeria que protagonizaba ficciones en televisión?

-Para nada (risas). Aparte no puedo creer que trabajara de lunes a sábados, entrado al estudio cuando apenas era de día y saliendo ya de noche. Pero tenía 20 años. Creo que tiene que ver con momentos. Lo disfruté mucho, después disfruté de estar con mi hija y estudiar. Desde que arranqué de manera independiente descubrí cosas que me gustan mucho y también me encanta disponer de mi tiempo. Uno va madurando y te empiezan a interesar otras cosas. Pero miro para atrás y digo “¡qué lindo!”. Porque realmente son recuerdos hermosos, sobre todo de la tele de los 90 y esa energía inagotable que también tengo hoy.

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