un western marítimo de Italia a Tierra del Fuego y de Cannes a todo el mundo

Alessio Rigo de Righi nació en los Estados Unidos, se crió en Roma y hace quince años se instaló en Buenos Aires , enamorado de una cineasta.

El jueves 24 de febrero estrenará La leyenda del Rey Cangrejo, su opera prima, codirigida con su amigo Matteo Zoppis, rodada en parte en Italia y en parte en Tierra del Fuego. La película compitió por la Cámara de Oro en el Festival de Cannes, ya que tuvo su premiere mundial en la Quincena de realizadores, en Cannes.

-¿Cuál es, en tus palabras, el tema central de la película?

-Cuenta la historia de un amor perdido y la de un hombre que se ve obligado a dejar atrás su tierra y sus raíces. Es también la historia de un hombre en búsqueda de redención, un hombre que no puede encontrarse a sí mismo.

Luciano, el protagonista, en Tierra del Fuego. Foto Cinetren

Luciano, el protagonista, en Tierra del Fuego. Foto Cinetren

Al mismo tiempo es una reflexión acerca de los relatos orales y de cómo las historias se transmiten de boca en boca. Queríamos construir una historia en la que la frontera entre la realidad y la ficción fuera permeable, en la que un recuerdo se transformara y se entrelazara con diferentes historias para crear otras nuevas. Intentamos desarrollar un nuevo mecanismo que hiciera explotar una historia oral en una ficción de género.

Nos gustaba la idea de hacer un western marítimo, que empezara mostrando el drama que lleva al protagonista a acabar en el western (en este caso, el Sur). Ese es el poder de las historias. La leyenda del Rey Cangrejo parte de un lugar muy pequeño, una casita donde se reúnen los cazadores, pero para llegar al final de la historia hay que ir al fin del mundo, a Tierra del Fuego.

Alessio Rigo de Righi se enamoró de una argentina. Y se quedó a vivir aquí, ya hace 15 años. Foto Cinetren

Alessio Rigo de Righi se enamoró de una argentina. Y se quedó a vivir aquí, ya hace 15 años. Foto Cinetren

-¿Cómo llegaste a la historia, escrita por Tomasso Bertani?

-Tommaso Bertani y su productora Ring Film había producido nuestro documental Il Solengo. Con esta película, La Leyenda del Rey Cangrejo, renovamos la colaboración y agregamos a las productoras Volpe Films y Wanka cine de Argentina y Shellac de Francia. Pero Tommaso Bertani también colaboró con nosotros en la escritura de la primera idea del filme.

Todas nuestras películas nacieron de distintas historias que nos contaron un grupo de viejos cazadores en un pequeño pueblo al norte de Roma. Durante largos almuerzos, entre una copa de vino y la otra, los viejos recordaban historias del lugar, y muchas veces la información parecía fantasiosa y contradictoria.

"Tanto en la parte italiana como en la argentina, nos divertimos revisando figuras y escenas del western", dice el realizador. Foto Cinetren

“Tanto en la parte italiana como en la argentina, nos divertimos revisando figuras y escenas del western”, dice el realizador. Foto Cinetren

Una de esas historias, la de una pantera que aterrorizaba a los habitantes del pueblo, inspiró Belva Nera. Mientras filmábamos, los cazadores nos contaron otra historia sobre un ermitaño del pueblo, y así surgió nuestro siguiente documental: Il Solengo. Y mientras rodábamos, nos contaron la historia de Luciano, el héroe de La leyenda del Rey Cangrejo.

Decían que era un loco, un borracho, que a finales del siglo XIX se había fugado a la Argentina después de haber cometido un crimen. El hecho de que el personaje hubiera venido aquí, donde vivo desde hace 15 años, nos resultó fascinante, pero teníamos muy poca información, muy pocos detalles. Entonces tuvimos que empezar a inventar y así pasamos progresivamente del documental a la ficción.

Investigamos mucho, pero fue crucial un viaje que hicimos con Matteo a Tierra del Fuego. Ahí, encontramos un lugar lleno de historias y aventuras increíbles de inmigrantes italianos y de todos lados, historias de naufragios, de buscadores de oro, de selk’nam y yaganes y de hombres miserables enfrentándose con una naturaleza inhóspita pero encantadora. Queríamos que la historia de Luciano en la Argentina reflejara todos esos mitos extraídos de esta cultura de la inmigración.

La película también es una historia de un amor, en apariencia, trunco. Foto Cinetren

La película también es una historia de un amor, en apariencia, trunco. Foto Cinetren

Una historia partida en dos

-¿En qué momento se plantearon desarrollarla en dos tiempos diferentes?

-La idea de contar dos tiempos de la vida de un personaje, en este caso una en Italia y la otra en Argentina, y de partir la película en dos estuvo desde el comienzo. La historia que escuchamos hablaba de una fuga, de un volver a empezar del otro lado del mundo y así trabajamos sobre dos momentos cruciales de la historia de un hombre.

En Italia y en la Argentina. "Mi vida no se parece a la de Luciano, pero es una forma de unir dos lugares que tengo en el corazón". Foto Cinetren

En Italia y en la Argentina. “Mi vida no se parece a la de Luciano, pero es una forma de unir dos lugares que tengo en el corazón”. Foto Cinetren

En el primero el amor y el trauma, en el segundo la redención. Además, fue natural pensar una historia que transcurre en Italia y en la Argentina, ya que es un poco como mi vida. Hace quince años que vivo acá en la Argentina y, si bien mi vida no se parece a la de Luciano, de alguna manera esto fue una forma de unir dos lugares que tengo en el corazón.

-Con tu codirector, Matteo Zoppis, venís trabajando hace un tiempo. ¿Cómo se conocieron?

-Nos conocemos desde la escuela secundaria, pero hemos tenido nuestras primeras experiencias en el cine por separado. La primera película que codirigimos fue el corto Belva Nera, en 2013. También fue la primera película que rodamos en Vejano, el pueblo cerca de Roma que ahora se ha convertido en el corazón de nuestras películas.

"Nuestras películas nacen de historias que nos contaron un grupo de viejos cazadores en un pueblito al norte de Roma". Foto Cinetren

“Nuestras películas nacen de historias que nos contaron un grupo de viejos cazadores en un pueblito al norte de Roma”. Foto Cinetren

-¿Cómo se dividen la tarea en la dirección durante el rodaje, y luego en la edición?

-Nos repartimos un poco las tareas durante el rodaje, pero casi nunca respetamos los roles que nos dimos y terminamos ocupándonos los dos de todo. No es una organización rígida ni definitiva, muchas veces está centrada en la discusión y en el choque, pero esto seguramente nos lleva a aprender y crecer juntos.

La leyenda del Rey Cangrejo fue nuestra primera película de ficción y tuvimos que enfrentarnos a nuevos desafíos. Compartimos gustos similares, probablemente compartimos la misma idea de lo que es una película de autor. O digamos que compartimos la idea de que el cine de autor no es un género cinematográfico en sí mismo. Lo que nos interesa, como autores, es explorar el cine de género. Tanto en la parte italiana como en la argentina, nos divertimos revisando figuras y escenas del western.

Alessio Rigo de Righi cuenta cómo es repartirse las tareas con un codirector en el rodaje. Foto Cinetren

Alessio Rigo de Righi cuenta cómo es repartirse las tareas con un codirector en el rodaje. Foto Cinetren

Lo que nos gusta de las películas del Oeste es la idea de que un lugar muy aislado, un pueblo, pueda convertirse en el escenario de una historia mística. Esto da fuerza a la narración. La Leyenda del Rey Cangrejo comienza en un lugar minúsculo, una posada donde se reúnen los cazadores. Pero para llegar al fondo de la historia, hay que viajar al otro extremo del mundo, a Tierra del Fuego.

-¿Y cuáles dirías que son los pros y las contras de hacer una coproducción en la Argentina?

-Mi mujer es argentina y además es la productora de la película, así que solo te voy a contar las cosas buenas… En la Argentina hay un altísimo nivel técnico, excelentes profesionales en todas las áreas, mucha creatividad y muy buena onda, todas cosas que para nosotros fueron fundamentales para poder trabajar en condiciones climáticas adversas en nuestra primera película de ficción.

Ganamos el fondo del INCAA justo antes de la devaluación y fue difícil hacer rendir el dinero hasta la fecha de rodaje, que además se postergó por la pandemia. La película fue rodada toda durante la pandemia del Covid-19, y por suerte en la Argentina logramos meter el rodaje entre la primera y la segunda ola.

En Tierra del Fuego rodaron ya hace un año, en febrero de 2021. Foto Cinetren

En Tierra del Fuego rodaron ya hace un año, en febrero de 2021. Foto Cinetren

-¿Qué tan difícil fue rodar en Tierra del Fuego?

-Empezamos en septiembre del 2020 a filmar la parte italiana, en Vejano, y conseguimos terminar esta etapa de rodaje antes de que llegara la segunda ola de Covid, tuvimos bastante suerte. Después de una pausa de algunos meses en la que editamos, pudimos viajar a Tierra del Fuego en febrero de 2021.

El rodaje en Tierra del Fuego fue muy aventurero. Llegar a las locaciones no siempre era fácil y las condiciones climáticas representaban siempre una incógnita. El primer día de rodaje viajamos a través del canal de Beagle para llegar a la locación que solo se podía alcanzar por agua.

"El día que rodamos el tiroteo en el Cerro Castor hacía 6 grados bajo cero, y soplaban 30 nudos de viento". Foto Cinetren

“El día que rodamos el tiroteo en el Cerro Castor hacía 6 grados bajo cero, y soplaban 30 nudos de viento”. Foto Cinetren

El día en el que filmamos el tiroteo en el Cerro Castor hacía 6 grados bajo cero, y soplaban 30 nudos de viento. Por suerte era verano. Y filmamos la escena final de la película con un helicóptero, una laguna de agua turquesa. De Tierra del Fuego nos fascinó desde los primeros scoutings, la diversidad de paisajes que se pueden encontrar en distancias relativamente cortas.

Había barcos hundidos en la costa oceánica, bosques y valles de turbera. Habíamos elegido las locaciones pensando un recorrido de los personajes que fuera desde el mar hacia la montaña, y creo que, más allá de las adversidades climáticas, lo más complicado para la producción fue la logística, ya que el tiempo era lo más valioso que teníamos.

-¿Cómo fue tu paso por Cannes, con tu opera prima?

-Estrenar la película en Cannes fue una gran emoción. Es como si todo el tiempo y el trabajo que pasó desde la idea inicial confluyera en el momento del estreno, la primera vez en la que se proyecta la película frente al público. Y es entonces una alegría cuando es recibida con tanto calor y entusiasmo.

El cangrejo, un símbolo. "En todas nuestras películas hay un animal", dice el realizador. Foto Cinetren

El cangrejo, un símbolo. “En todas nuestras películas hay un animal”, dice el realizador. Foto Cinetren

-¿Cómo hiciste para ser seleccionado? ¿Enviaste tu película a la competencia oficial del Festival de Cannes, a la Quincena de realizadores (donde finalmente se proyectó) y a la Semana de la Crítica?

-Los productores y el agente de ventas mandaron la película a los programadores de distintos festivales. Fue un orgullo recibir la respuesta positiva de la Quincena de realizadores con tanta celeridad, ya que todos soñábamos con estrenar nuestra película ahí. Después de su estreno internacional en Cannes, la película viajó al New York Film Festival, a Karlovy Vary IFF, a la Viennale, al Torino Film Festival y al de Mar del Plata, entre otros.

-La última: ¿por qué pensaron en un cangrejo como símbolo?

-Nos dimos cuenta de que en todas nuestras películas hay un animal. Una pantera en Belva Nera, un jabalí́ en Il Solengo. Nos interesa la relación entre el hombre y lo salvaje, y en Tierra del Fuego lo sentimos muy vivo. La primera vez que fuimos a Ushuaia salimos al mar con unos pescadores y nos quedamos fascinados con la centolla, un animal antiguo y misterioso. Mezclamos algunas leyendas Selk’nam con historias de aventuras, y jugamos con el cangrejo pensándolo como un elemento mágico y surrealista. Hacerlo caminar fue un gran desafío.

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