un atrapante documental sobre el mayor conflicto bélico de la historia

Si bien hay una profusa cantidad de documentales bélicos, sobresale por su calidad La II Guerra Mundial a Todo Color, Camino a la victoria, una docuserie inglesa de diez capítulos, que toma temas puntuales del mayor conflicto bélico del Siglo XX.

En efecto, la acertada elección de los temas, que si bien tiene una línea de tiempo precisa transita diferentes momentos del conflicto, logra darle a este documental un interesante ritmo histórico. Con imágenes restauradas y coloreadas de archivo, posee un guión dinámico, sostenido por el comentario de historiadores y algunos participantes que alimentan este documental en el que no faltan los intereses políticos que se jugaban en cada una de esas instancias.

Esta docuserie, con episodios de 50 minutos, puede verse, completa, en Netflix.

Churchill observa los destrozos causados por los bombardeos nazis en Londres.

Churchill observa los destrozos causados por los bombardeos nazis en Londres.

Radiografía de cada episodio

El primer capítulo es Dunkerque (1940), uno de los sucesos más emblemáticos de la II Guerra Mundial, en el que las tropas británicas quedan encerradas en la costa francesa. El comportamiento de Winston Churchill recién asumido como primer ministro británico y la heroica actitud de la población civil inglesa es fielmente retratada.

Sigue La batalla del Atlántico (1943), un tema algo menos tratado, pero apasionante, que describe cómo la flota británica se sobrepone al dominio inicial de los submarinos nazis en los comienzos de la guerra y cómo las malas decisiones de Berlín ayudaron al desenlace de la guerra.

Le sigue La invasión de África del Norte (1942), otro episodio apasionante en el que se enfrentan dos grandes estrategas de la guerra por el control del Canal de Suez, el general alemán Erwin Rommel (1891-1944), el Zorro del Desierto, y el general británico Bernard Montgomery (1887-1976).

El cuarto episodio nos lleva a la Unión Soviética, con La batalla de Kursk (1943), la mayor batalla de tanques en la historia bélica, ya que intervinieron unos 6300 y que marcó no sólo el final del dominio de los Panzers alemanes en el conflicto, sino que comenzó la ofensiva soviética sobre Alemania.

Churchill, Roosevelt y Stalin en la Conferencia de Yalta, en febrero de 1945

Churchill, Roosevelt y Stalin en la Conferencia de Yalta, en febrero de 1945

Ahora vamos al sur de Europa con La invasión a Italia (1943), que tiene absoluta relación con el capítulo anterior, ya que el ingreso de las tropas aliadas a Europa por Sicilia, Italia, provocó cambios decisivos en el balance de fuerzas del conflicto.

Hitler debió trasladar fuerzas de Francia hacia Italia para intentar detener el avance Aliado, que encontró, por sus propios errores en la toma de decisión, una prolongada defensa de los nazis y parte del ejército italiano.

Otro momento culminante de la II Guerra Mundial fue La liberación de París (1944), encabezada por la resistencia a la que se le unen tropas regulares francesas que formaban parte del ejército Aliado.

El capítulo hace hincapié en la formación del gobierno provisional de la república de Francia y del general Charles De Gaulle por convertirse en el símbolo del renacimiento francés, negociando con los movimientos de izquierda, principales actores en la resistencia francesa.

Hitler en medio de la planificación de la batalla de Kursk.

Hitler en medio de la planificación de la batalla de Kursk.

La docuserie no estaría completa si no abordase el conflicto de los Estados Unidos con Japón; aquí lo hace tras la obligada mención del ataque a Pearl Harbor con dos capítulos seguidos: La batalla del mar de las Filipinas (1944) e Iwo Jima (1945).

Mientras que, en el primero de estos, la batalla área en el océano Pacífico, con los portaaviones como protagonistas, marca la superioridad de Washington en el aire, en el segundo nos recuerda la sangrienta toma de la estratégica isla de Iwo Jima y los costos que ambos ejércitos deben pagar por esta feroz batalla.

La carrera a Berlín (1945) pone de manifiesto las divisiones dentro de los Aliados y la desconfianza de Stalin que trata de engañar a ingleses y norteamericanos para entrar primero a Berlín. Lo que consigue, incluso, sacrificando sus propias tropas, que siguió acumulando enormes pérdidas en una carrera por quedarse con la capital alemana. Sería el prolegómeno de la Guerra Fría.

El último capítulo es la invasión a Okinawa (1945) y la férrea resistencia japonesa que provoca pérdidas importantes en las fuerzas norteamericanas que deciden, a partir de esta experiencia, emplear armas atómicas con Japón. Fue necesario destruir dos ciudades, Hiroshima y Nagasaki, para hacer rendir al imperio japonés.

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