Travis Scott ya había provocado disturbios en sus shows antes de la estampida mortal de Astroworld

Días antes de la bestial estampida que provocó nueve muertos en un show de Houston, Texas, Travis Scott había cantado en Nueva York, colmando las instalaciones del estadio de béisbol de los Mets. Para centenares de jóvenes se trató de una primera experiencia en espectáculos en vivo: muchos regresaron a sus casas con lastimaduras.

“Es una locura” dijo un debutante en esa experiencia extrema del pogo llamada “mosh”, algo así como “golpearse”, un ritual que ni siquiera llegó a consumarse a tal punto en los shows de los Redonditos de Ricota.

Según cita La Vanguardia, el mismísimo Scott -en realidad Jaques B. Western, de 30 años, natural de Houston- creó una cultura de “devoción y de caos”. Gran parte de sus fans, “los rabiosos”, adoran su música, pero hay más que eso.

Avatar de excesos

“Ha construido un nombre multiplatino, ampliamente visto como un avatar de excesos. Es un artista electrificante que prioriza cómo te hace sentir la música y cómo comportarte”, describe Joe Coscarelli en The New York Times.

“Furioso y, ya sabes, divirtiéndote… No nos gusta la gente que se queda parada”, declaró el músico en el 2015 durante un video titulado Cómo enfurecerse con Travis Scott , plataforma desde la que festejó su agresividad.

En sus espectáculos, dice La Vanguardia, se produce un intercambio frenético de energía. “Tiembla el suelo. Suben la bilis y la adrenalina en una experiencia sin parangón para los conciertos contemporáneos”.

Ahora, el popular cantante enfrenta las consecuencias del espectáculo del pasado viernes frente a 50.000 personas. Ya son nueve los fallecidos. La información habla de “centenares” de heridos. Este miércoles se anunció la muerte cerebral de una joven de 22 años.

Las demandas civiles se multiplican a cada hora. Una de las familias, la del un nene de nueve años que entró en coma inducido, señala directamente al rapero.

El memorial que recuerda a las víctimas de la estampida ocurrida en el  Astroworld Festival en Houston. Foto Thomas Shea / AFP

El memorial que recuerda a las víctimas de la estampida ocurrida en el Astroworld Festival en Houston. Foto Thomas Shea / AFP

Los 40 minutos que siguió cantando

De acuerdo con las crónicas de lo sucedido, a pesar de los claros signos de que algo sucedía, “el artista continúo por 40 minutos”. La policía replicó que no canceló el show por el temor a que esa decisión originara disturbios.

El artista aseguró que, pese a ver una ambulancia en la multitud, no comprendió la magnitud de lo que ocurría. “Nunca pude imaginarme la gravedad de la situación”, afirmó.

Scott continuó: “Estoy honestamente devastado” y aclaró que antes, en otro pasaje del concierto, advirtió que alguien del público necesitaba ayuda y sí detuvo un show que luego reanudaría hasta que se suspendió de forma definitiva, una vez que las autoridades dieran cuenta de las víctimas.

El momento de la avalancha en Astroworld, el festival encabezado por el rapero Travis Scott en el que murieron al menos ocho personas.

El momento de la avalancha en Astroworld, el festival encabezado por el rapero Travis Scott en el que murieron al menos ocho personas.

Las señales de advertencia a las que nadie prestó atención

Las señales de advertencia en este caso se remontan a mucho tiempo atrás, por desgracia”, dijeron en CNN.

“Encontrá cualquier cosa que vayas a consumir para encenderte… ya sean tus drogas, ya sea tu agua, ya sea tu jugo de naranja o tu alcohol, haz lo que quieras hacer”, dijo Scott en una polémica entrevista.

Hay antecedentes del octanaje de sus recitales: Scott fue detenido, al mejor estilo Jim Morrison, dos veces en sus shows. En 2015, durante un recital en Lollapalooza, la Policía señaló la incitación del músico cuando le dijo al público que avanzara contra las barandas de contención de seguridad, recordó CNN.

“El artista tocó una canción y luego comenzó a decirle a los fans que pasaran por encima de las barricadas“, contó la Oficina de Gestión de Emergencias de Chicago en un comunicado. “Gracias a la rápida respuesta de la seguridad, la situación se resolvió inmediatamente y ningún fan resultó herido. El artista huyó del lugar y fue detenido poco después”.

Travis Scott en el Lollapalooza de Chicago en 2018, donde mostró su gran poder de convocatoria. Foto Greg Noire

Travis Scott en el Lollapalooza de Chicago en 2018, donde mostró su gran poder de convocatoria. Foto Greg Noire

Más tarde, Scott se declaró culpable de un delito menor de conducta imprudente y fue condenado a un año de supervisión judicial, informó el diario Chicago Tribune.

Una segunda detención se dio dos años más tarde, en 2017 (una presentación en Arkansas) donde Scott fue acusado de “incitar disturbios, conducta desordenada y poner en peligro el bienestar de un menor”. La policía puntualizó que Scott animó a la gente a lanzarse hacia el escenario y “saltarse los protocolos de seguridad”, estimó la Justicia.

Dos de los cargos fueron desestimados un año más tarde, pero Scott no tuvo problema  en asumir la responsabilidad, declararse culpable de “conducta desordenada” y pagar US$ 6.800 a dos personas que dijeron resultar heridas en su espectáculo, tal cual informó el diario Northwest Arkansas Democrat Gazette.

Ahora, la investigación del Departamento de Policía de Houston sobre lo que salió peor de lo pensado podría llevar semanas, si no más, dijo el alcalde de Houston, Sylvester Turner. Desde ese lado, también se presentó una demanda civil contra Scott, la empresa de entretenimiento Live Nation y el promotor del espectáculo.

E.S.

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