Tema por tema, Juanse cuenta cómo es 222 Biograma, su nuevo álbum


Hoy llega a todas las plataformas un nuevo álbum solista de Juanse, 222 Biograma, y antes de revelar algunos detalles de cada una de las canciones del disco (que incluyen historias sobre su hija Bárbara, Luis Alberto Spinetta y su caniche phantom (Helena), el músico y Masterchef explica su peculiar método compositivo de esta manera: “Yo me manejo con un sistema que es un poco difícil de explicar. No me gusta la palabra anarquía… Diría que mi metodología es abstracta. Lo que yo trabajo es una abstracción que se puede programar tanto para un surrealismo como para algo aplicable a cualquiera de las situaciones que elijas desarrollar. Porque la silla cambia de acuerdo a si es de ruedas o eléctrica, ¿no? Y eso es lo que hago. Se toma la forma, el concepto, y vos lo podés aplicar a tu vida, a algo que pasó, a algo místico… No tiene un sentido concreto, no hay una ideología dentro de la estructura”, dice.

¿Desde que empezaste con los Ratones Paranoicos siempre fue así?

Sí, siempre fue igual. Costó muchísimo, todavía hoy sigue siendo un estilo muy subestimado, porque lógicamente entre toda esta forma de ver la imagen, la parte lírica desde la imagen, la fonética y la necesidad, se forma un combo donde eventualmente surgen canciones que aparentemente tienen un sentido, no sé, demasiado doméstico, pero como es permeable a que vos lo interpretes desde donde vos lo veas, esos mismos ítems pueden lograr algo de intriga. Yo le llamo atención plástica, cómo mirar una obra de arte. Los egipcios pintaban y esculpían de una determinada manera y esa geometría que utilizaban en todo, en el lenguaje o en la imagen, aparecía como algo básico, pero era porque ya habían superado lo otro. Habían dominado la perspectiva, pero no la fueron mostrando a medida que iban alcanzando la metodología. No me quiero comparar con semejante cultura, pero bueno, algo de eso hay.

Entonces sí, 222 Biograma, tema por tema, a cargo del mismísimo Juanse.

Es una canción que la tengo como algo muy misterioso. Es algo muy lejano a mí, veo que el personaje está como a distancia, gritando su paroxismo y, por otro lado, es muy simple de ver. Tiene un misterio porque él tiene como esa relación muy dual con respecto a lo que está sufriendo con ella y a la vez disfruta de bailar. “Insoportable” vendría a ser como una situación anímica, temporaria.

En cualquier situación que te encuentres, siempre hay que pasar a algo positivo. Esta canción es un poco más encriptada que la anterior. Lo que hice fue ir bajando, pero no a una profundidad, sino bajando el nivel de construcción. No tener que explicar nada. Creo que acá el mensaje es bastante explícito. Yo había hecho un disco con 25 canciones y en la mitad de la producción apareció Andrew (Oldham), que primero no sabíamos si iba a poder venir, entonces cuando llegó prácticamente comenzamos a componer de nuevo, otras canciones. Creo que del plan original hay tres o cuatro nada más. El nivel de coequipier con Andrew es muy simple. Yo hago la canción y él la construye, arma el esquema de la parte armónica, los momentos, la edición, la sugerencia, los climas, adónde vamos con el sonido y ahí es donde los dos participamos.

Este es un super rock and roll clásico, pero que suena muy contundente. “Helena” se lo dediqué a mi perrita, es un tema que está dedicado a mi caniche phantom. Esta canción formaba parte de la anterior camada, que había empezado a preproducir con Max Scenna, que ahora está radicado en España. Temporariamente lo reemplazó Adrián Taverna y después vino Dylan Lerner, con el que terminamos de grabar y mezclar la última etapa.

En este disco tomé la decisión de cantar las letras. No las escribí. De hecho, no tengo las letras porque las canté en la primera toma y después la terminé de componer en la segunda. Muchas de estas canciones están grabadas así, en dos, tres tomas. En “Muchacho corazón” me fijé en eso que fui, que soy y que seguramente voy a seguir siendo. Pero no desde mí, observo la persona que tuve. No sé cómo explicarlo. Me paro frente a mí, pero mucho más joven, sin ningún tipo de expectativa con ser alguien o tener algo. Y eso es un poco lo que sentía yo cuando entraba en la sociedad, cuando entraba en algún lugar o participar o cuando iba al colegio, al club, al subte. Me sentía así. En esa época estaba pensando en eso.

“Ahora ya veo, qué es lo que soy. Me gustaría vestir mejor. Cuando no puedo hablar, empiezo a transpirar. Es lo que siento, qué pobre soy. Solo un muchacho con corazón”.

Es como que acá ya se me disparó todo el contenido que tenía almacenado, por decir de alguna manera. Es una letra mucho más larga, que gracias a dios Andrew editó muy bien. Aguas turbulentas es lo que estamos viviendo hoy. Todas estas vacunas que nos están diciendo que nos van a dar para que no nos muramos antes están hechas a base de aguas turbulentas. Acá grabó Gabriel Carámbula la guitarra.

Fue el primer corte. Es una canción que ya estaba hecha, son catálogos mentales que Andrew tiene de canciones de las que él es autor, pero en las que no figura en los créditos. Sí en los contratos, ja. Entonces decidimos hacerla. Muy inspirada en una letra de Gori (cantante y líder de Fantasmagoria y eventual guitarrista de Juanse). Me gustaron muchísimo algunas frases que me iba tirando. Siempre que canto tengo a Gori en el estudio y me escribe frases y yo las escribo, después las borro y después las vuelvo a grabar. Y esta quedó bastante armadita. Al principio se iba a llamar “Ataque de guerra”, pero hay que esperar un poco para eso. Creo que en el disco que viene sí vamos a hablar de un ataque de guerra. “Ataque de nervios” es lo que estamos por tener todos en cualquier momento cuando nos anuncien nuevos horarios de restricción.

Es una de las canciones que más me gusta. Nos estaba faltando un nexo entre esa primera parte menos ecléctica, pero siempre desestimando totalmente la parte académica. Si te fijás bien, es un loop de estructura, pero tiene una variedad muy grande de melodías la misma canción. La palabra lo dice todo. El espíritu es un lugar muy especial donde creo que la geometría nos lleva ahí, a un lugar muy luminoso. “El espíritu que te va a cubrir con su sombra”, lo ves claramente, es una referencialidad muy clara. Lo que pasa es que si no hay luz, no hay sombra. Es un juego visual prácticamente. Un espíritu que está en la luz.

Es el cuadrado del dealer que no llega. A mí me encanta eso. Nunca van a convencerme de no hacerlo. “Voy a pensar lo que debo hacer, tengo que vender esto antes de viajar, nadie lo puede arruinar. Al menos que ahora, se trague en el camarín”.

Barbi es mi hija. Fue un momento muy particular, grabarlo con Andrew, después de haber trabajado juntos tanto tiempo, nuestra amistad, ya somos familiares. Hacerle un tema a Barbi me encantó. Pablo Memi toca el bajo y Andrew lo trató con mucho amor. Creo que es una gran canción. Es la primera vez que grabo un tema para mi hija. Se me apareció la imagen de ella y tenía la necesidad de hablar de ella, de recordarla, tenerla presente.

Esta se la hice a Luis Alberto (Spinetta). Tengo varias versiones de esta canción. Es la única del disco que ya estaba compuesta antes y tomé la decisión y de un arranque que me agarró la toqué solo y es lo que dice la letra. La hice al poco tiempo que Luisito se fuera.

“Mis ojos llenan de agua el mundo, porque ya no tendrán tu voz. Y voy en el camino a mi tristeza, no queda nadie a quién pedir. Y voy pensando que ya estoy sintiéndome solo. Peleando sin el armadura, con el castigo de vivir”.

Esta es una gran canción y tiene que ver un poco también con darle un mimo a quienes les gusta, y esperan, siempre escuchar a los Ratones. Hay que tener agradecimiento hacia la banda o hacia la formación que hizo que hoy yo pueda estar hablando de mi disco solista. Es un tema que tranquilamente podría haber sido grabado con los Ratones.

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