Te rompo el rating: el día que Jorge Porcel impidió que Maradona hiciera el gol del campeonato



Adivinanza: ¿quién era el ayudante de dirección de Hugo Sofovich en Te rompo el rating, película protagonizada por Jorge Porcel y Moria Casán que se estrenó en abril de 1981?

Juan José Campanella, sí, el mismísimo.

Producida por Aries, en el elenco también se destacaban Juan Alberto Mateyko, Javier Portales, Camila Perissé, César Bertrand y Luisa Albinoni, entre otras figuras estelares.

El filme, además, contó con la “gentil colaboración” de Diego Armando Maradona, que en ese momento ya se lucía en Argentinos Juniors: en 1980 le había hecho cuatros goles a Hugo Gatti, de Boca, después de que el arquero lo tratara de “gordito”.

¿De qué se trataba Te rompo el rating? Para perjudicar al Canal 8 de televisión, el Canal 4, su emisora rival, “infiltra” a Porcel (en el rol de “Jorge Fetuccini”), a quien considera un “inepto”.

Moria Casán, Jorge Porcel, Fernando Siro y Elvia Andreoli, en “Te rompo el rating”.

Sin embargo, “Fetuccini”, que aparece por error en todos los programas, se termina convirtiendo en un éxito de audiencia, como podría ser, por qué no, Floricienta o MasterChef Celebrity.

“¿Usted cómo se llama?”, le preguntan en un momento al personaje de Porcel. “Jorge Fetuccini, pero todos me dicen imbécil”.

El gerente de programación de Canal 8 era Javier Portales, en el papel de “Bochini”. Y se le ocurre una idea: que “Fetuccini” salga a hacer notas “sensacionalistas”, “con gancho”, junto a Moria Casán, en este caso “Moria Gutié”, como camarógrafa.

El Maradona real, en 1980, jugando para Argentinos, frente a Fillol, de River.

Ahora estamos en la cancha de Argentinos, en Juan Agustín García y Boyacá, en el estadio que se destaca por tener un paredón detrás de uno de los arcos, con el peligro de que la pelota se vaya a la calle.

Maradona gambetea a uno, dos, tres, cuatro, cinco rivales, incluido el arquero. Cuando está por definir –cuando está por dar un pase a la red, diría César Luis Menotti-, es frenado por “Fetuccini” que, con un saco rojo, a tono con la indumentaria de los Bichitos de La Paternal, le pregunta a Pelusa: “Diego, en exclusivo para Canal 8. ¿Cree que éste puede ser el mejor gol de su carrera?”.

“Creo que sí”, le responde el Diez.

“¿A cuántos jugadores se gambeteó?”.

“A cuatro o cinco y al arquero”.

Desesperado, al ver que Diego no concreta el gol, el DT de Argentinos le grita desde el banco de suplentes: “¿Maradona, qué hacés? ¡Metelo!”.

No, no es tan fácil. Diego sigue frenado por “Fetuccini”, que insiste: “Diego, usted sabe que, si hace este gol, su equipo gana por primera vez el campeonato”.

“Sí, sí, por eso, déjeme que hago el gol y después seguimos hablando”.

“Una última pregunta: ¿a quién piensa dedicarle este gol?”.

“No sé, déjeme pensarlo…”, El entrenador se enfurece: “Pateá, Diego, que te la sacan”.

¿Y? Nada.

“Fetuccini” insiste con Maradona: “¿Se lo va a dedicar a su mamá o tiene novia?”.

“Bueno, novia no, la chica con la que estoy saliendo… Pero déjeme hacer el gol y después seguimos hablando”.

“No deje con la espina a toda la gente de Canal 8. ¿A qué chica se refiere?”.

Te rompo el rating

Ahí, entonces, el arquero rival le saca la pelota a Diego.

“Pero ve, ¡por culpa suya me la sacaron!”, se enoja el crack.

“Bueno, no importa… Ahora explíquele al público cómo perdió el mejor gol de su vida”.

No fue la única “nota” de “Fetuccini” que rompió los récords de rating. Hubo más, como cuando el cronista le preguntó a un hombre (César Bertrand) que estaba a punto de suicidarse tirándose por el balcón: “Señor, ¿por qué se quiere suicidar?”.

“Porque mi esposa se escapó con mi socio”.

“Entonces que se tire su socio”.

Era otra época, claro, y el cine se hacía bajo un paradigma que hoy sería cuestionado.

Juan Alberto Mateyko también colaboró en la película.

“En la película yo hacía de Juan Alberto Mateyko”, le dice Juan Alberto Mateyko a Clarín. “Era el conductor de un programa de preguntas y respuestas en el que participaba ‘Jorge Fetuccini’… Hugo (por Sofovich) me preguntó si podía colaborar y yo le dije que sí, por supuesto. Estar en la película era algo que me divertía. Además, no me llevaba mucho tiempo: eran dos o tres días de filmación. Y hasta usaba la misma ropa con la que yo trabajaba en la vida real, salvo la escena en la que me pidieron que me pusiera un moñito”.

Sobre la participación de Maradona en la película, Mateyko comenta: “Como a mí, a Diego le divertía formar parte de Te rompo el rating. Era una película para toda la familia, con Porcel, Moria… Eran súper estrellas, igual que Susana, Olmedo… Figuras muy populares, que hacían cine, televisión, teatro de revistas. Los cines se llenaban para ver esas películas. Lo mismo sucedía con los filmes de Palito Ortega, Sandro… A Diego tampoco le llevó mucho tiempo filmar la escena que comparte con Porcel. Y ni siquiera tenía que trasladarse: llevaban las cámaras a la cancha de Argentinos, y listo. Eran otros tiempos, por supuesto”.

Luego, Juan Alberto se refiere a su relación con el ex capitán de la Selección Argentina: “Con Diego, siempre me llevé muy bien. Es más, en diciembre de 1979, él venía de ganar el Mundial juvenil. Entonces lo invité a mi programa de Canal 13, Una terraza al mar, que se hacía en el Hotel Provincial de Mar del Plata. Lo sumé al jurado en la preselección de Miss Siete Díaz. Diego la pasó bárbaro. Tanto, que en lugar de un día, como tenía previsto, se quedó dos. Ya era un ídolo impresionante. En un momento salimos a caminar por la playa y era increíble la cantidad de gente que se le acercaba… Después de eso, nunca tuvo problemas en hacer entrevistas conmigo, como cuando acababa de firmar contrato con el Barcelona”.

Juan José Campanella fue ayudante de dirección de Hugo Sofovich.

Con 20 años, el ayudante de Sofovich era Campanella. “Era mi primer trabajo”, recuerda el director, que en 2010 ganó el Oscar por El secreto de sus ojos. “Yo tenía cara de nene, parecía de 15 años… Se filmaba una escena de un desnudo. Moria vio que yo estaba tímido, ahí detrás… Entonces vino con todo su esplendor… Y me preguntó: ‘Juan, ¿doy Canela? ¿Doy ama de casa tipo clase media?’”.

El que siempre recuerda a Porcel, también, es Maradona.

En 2016, por ejemplo, cuando en la AFA había un sinfín de idas y vueltas para contratar al entrenador de la Selección, Diego comparó: “El casting para elegir al próximo DT es una película de Olmedo y Porcel”.

Dos años después, cuando la Conmebol decidió que la final de la Copa Libertadores entre Boca y River se jugara en el estadio Bernabéu, en Madrid, Maradona arremetió: “No vengan a querer decirme que Domínguez (por el titular de la Conmebol) nos va a querer dar cátedra de fútbol. Y que Chiqui Tapia, que tiene más papada que el gordo Porcel, va a hablar de fútbol”.

Te rompo el rating no fue la única vez que Maradona formó parte de la producción de una película. Un año antes, en 1980, ya había aparecido en ¡Qué linda es mi familia!, una comedia con Luis Sandrini, Niní Marshall, Palito Ortega y las Trillizas de Oro, entre otros.

Sandrini, “el Viejo”, es el presidente de un “club de barrio”. Una mañana, va al entrenamiento de su equipo y se encuentra con Maradona, “la joven promesa”, a quien le asegura que no lo va a vender. Y que, en todo caso, “después del Mundial”, él va a poder elegir qué hacer con su carrera.

“Che, Diego, se corre la bolilla de que te van a vender”, le dice a Maradona un enrulado Adrián Domenech, compañero de Argentinos. “Ahí está el presidente… ¿Por qué no le preguntás?” De camiseta roja y pantaloncito azul, Diego se acerca a Sandrini.

“Qué tal, pibe, ¿cómo andan esas tabas?”, le pregunta el presidente, más campechano que nunca, de boina y bufanda.

“Bien, ¿y usted?”, se la sigue Maradona.

“Al pelo, en cualquier momento me pongo la 9 y salgo a hacer la dupla con vos”.

“¿Qué hay de cierto que me van a vender?”.

“Mientras yo esté en el club, vos no te vas. Eso te lo firmo”.

“¡Gracias, presidente! Yo no me quiero ir nunca del barrio. Acá tengo a mis amigos, a mi familia…”.

“Lo sé, como también sé que vas a llegar a ser una estrella mundial. Cuando llegue ese momento, no te olvidés de lo que acabás de decir, de tus amigos y de tu familia”.

“¡Gracias, presidente! No lo voy a olvidar”.

La historia de Diego, en su vida real, es bien conocida: se convirtió en una mega figura, pasó de Argentinos a Boca y, rápidamente, llegó a Europa: Barcelona, Napoli, Sevilla… No paró más. ¿El barrio? Siempre lo recordó con cariño. “Yo nací en un barrio privado de Buenos Aires”, suele decir en referencia a Villa Fiorito. “Privado de agua, luz y teléfono”.

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