Tamara Alves, de mediática a representante de jugadores: “No sabía si me iban a tomar en serio, pero me recibieron con mucho respeto”


Llegó a Buenos Aires en el 2006, desde su San Pablo natal, y ese mismo año se hizo popular gracias a Chibribin, el sketch que hacía en Midachi TV, con Miguel del Sel. Ese fue el puntapié inicial para que Tamara Alves hiciera un interesante recorrido en televisión y teatro. Apenas tiene acento porque estudia español desde muy chiquita. “Además, mi mamá se casó con un argentino, y mis hermanas y yo hablamos a la perfección. Estoy súper agradecida porque es muy difícil hacer lo que a uno le gusta en un país que no es el tuyo, pero Argentina me abrió las puertas y pude ser actriz, desfilar, hacer conducción y lo disfruté durante muchos años”, le dice a LA NACION.

En pareja con el jugador de Huracán, Patricio Toranzo, con quien tuvo a su hija Giuliana (7), Tamara está recorriendo otro desafiante camino, alejado del artístico: el de representante de jugadores de fútbol. De hecho, ya montó su propia empresa y son varios los jugadores que la eligieron para que les arregle contratos con los clubes, se ocupe del marketing y gestione sus carreras.

-¿Cómo decidiste convertirte en representante de futbolistas?

-Cuando estaba en C5N, conduciendo el programa Más tarde imposible, ya tenía muchas ganas de hacer otra cosa y el mundo del fútbol siempre me interesó. Vengo de una familia muy futbolera y después la vida me cruzó con Pato y ya hace 11 años que estamos juntos. En estos años aprendí mucho también de lo que hay detrás de los partidos, como contratos, representaciones. Y estudié periodismo deportivo, además. De a poco empecé a correrme del mundo del espectáculo, y eso es algo que me sorprendió también a mí.

-¿Te costó dejar atrás el mundo de las cámaras?

-Cuando trabajás mucho con tu imagen, te das cuenta de que en algún momento hay que darle lugar a las chicas jóvenes. Siempre me imaginé que en algún momento se iban a cerrar las puertas y entonces, antes de que eso sucediera, abrí otra a algo nuevo. Me asocié a Mariana, que es la hija de Marcos Franchi [exmanager de Diego Maradona] y que viene de la cuna del fútbol, y arrancamos este camino con el apoyo de Pato y su consejo. La empresa fue creciendo, tenemos cada vez más jugadores profesionales y también de las inferiores, algo delicado porque son menores y hay que tener otros cuidados y prestarle más atención. Tenemos conexión con todos los clubes y estamos abriendo puertas en el exterior: Eros Medaglia [marido de Gisela Bernal] fue el primer jugador que cerramos en el exterior, primero en Bélgica y luego en Italia. Hace tres años que estamos trabajando, vamos creciendo día a día, cada vez más; ahora nos asociamos con una empresa grande de España y me siento súper contenta porque el trabajo me completa.

-¿Te despediste de la vedette y la actriz definitivamente?

-Hoy estoy enfocada al cien por ciento en este camino y no mezclaría las cosas, pero no cierro puertas porque nunca se sabe, y a veces aparecen cosas lindas. Filmé la película Huellas hace un tiempo y el director me convocó para hacer otra, y más que por no querer, no pude aceptar por cuestiones de tiempo. Pero ganas no me faltan. Me gusta mucho actuar, más que desfilar o ser panelista. Estudio teatro desde muy chica y me siento plena en eso, pero no me puedo comprometer. De todas maneras voy a programas ligados al deporte, como invitada. No me quiero correr del todo, pero entiendo que la parte mediática no favorece a la hora de sentarme a negociar con algún directivo de algún club. No va de la mano.

-Es tu elección.

-Sí. Y estoy muy agradecida de haber trabajado muchos años en televisión, pero decidí abrirme y trabajar de esto otro que me gusta también, y ayudar a los chicos de inferiores del interior del país, que quizá no tienen la oportunidad de venir a probarse a Buenos Aires. Tenemos cazadores que recorren clubes.

-Es un mundo muy masculino, ¿cómo reaccionan cuando te ven llegar para negociar un contrato?

– Le tenía un poco de temor al qué van a pensar, qué imagen tienen de mí porque me mostré muchos años en los medios y no sabía de qué manera me van a mirar. No sabía si me iban a tomar en serio o no, y me recibieron con mucho respeto. Ya somos más las mujeres que trabajan representando a futbolistas, pero también creo que ayuda mucho que sea la mujer de Pato.

-Cuando se habla de mujeres representantes de futbolistas todos pensamos en Wanda Nara, que maneja a su marido Mauro Icardi…

– Sí, pero Wanda puntualmente maneja a su marido y me parece bárbaro, pero en mi caso, mi marido está con un contrato vigente y tenemos una estructura diferente: representamos a varios jugadores, hacemos marketing deportivo y todo lo que está ligado al deporte. Hoy tenemos relación con todos los clubes y hay mucho respeto.

-¿Nunca te topaste con un comentario machista?

– (Ríe) No, todo lo contrario. Hay de todo en esto, hay clubes más machistas que otros y pueden dudar, pero la diferencia está cuando ven que hacemos las cosas bien. Entiendo mucho sobre contratos, pero dejo en manos de expertos el captar jugadores de las inferiores.

– ¿En casa se habla todo el día de fútbol?

-En mi casa se habla mucho de fútbol, sí. Yo miro mucho fútbol desde siempre, partidos de acá y de otros países, y miro las características de los jugadores, comento las jugadas con mi marido. Pato siempre me dice que soy la mujer perfecta porque podemos hablar de fútbol y mirar un partido juntos (risas).

Tamara Alves, una brasilera con el corazón en la Argentinainstagram.com/tamaraalvesok

-Alguna vez contaste que creciste sin tu papá biológico y que lo buscaste y lo encontraste en tu adolescencia… ¿Hoy tenés relación con él?

-Cuando tenía 4 años nos abandonó, y no lo vimos nunca más. Mi mamá volvió a casarse con un argentino que nos crió y fue como un padre para mí: murió hace unos años justamente jugando al fútbol. Las vueltas de la vida. Yo tenía 14 años, y me dieron muchas ganas de saber de mi papá, lo busqué y me costó mucho poder encontrarlo, pero lo conseguí, fui a verlo y me dio la espalda: no quiso saber nada de hablar con nosotras. En el 2019 le pedí a Pato que me ayudara otra vez a buscar a mi papá, porque es un peso que llevo desde muy chiquita. Todavía tengo muchas preguntas sin respuesta. Hicimos un rastreo de mucho tiempo, y fuimos a verlo con Pato, con mi hija y una de mis hermanas, porque la otra no quiso ir.

-¿Y cómo resultó?

-Y… Fue reencontrarme con un desconocido, no sabía nada de mí. Charlamos durante algunas horas, me pidió perdón muchas veces. Él está enfermo y la verdad es que fue extraño verlo porque si bien cumplí con mis ganas de buscarlo, todavía quedan muchas cosas dando vueltas que no pude resolver. Igual es un alivio, le dije lo que sentía y ahora que sea lo que Dios quiera. Desde ese momento hablamos dos veces por teléfono, no hay un ida y vuelta, es muy rara la sensación. Me hubiera gustado que fuera de otra manera, pero me siento tranquila. Me pidió perdón, obviamente lo perdoné, porque de eso se trata. Quién sabe qué se le cruzó por la cabeza en estos años. No lo entiendo, pero lo escuché y lo perdono.

– En contraposición, tenés una familia muy unida…

– Sí, somos una familia muy unida. El hijo de Pato, Franco (12), vive con nosotros desde hace un año y nos llevamos todos muy bien. La importancia que le doy a la familia es muy grande porque quise todo lo contrario a lo que tuve, una familia unida y fuerte y es lo que tenemos hoy. Pasamos por muchos obstáculos en la vida, pero todo nos unió mucho más. Nada nos hace caer. Cuando empezó la pandemia, Pato estaba jugando en Bolivia desde hacía dos meses y yo estaba por viajar. Le costó volver y por suerte lo logró, y estuvimos todo el 2020 encerrados los cuatro en casa.

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