Talleres hizo cuatro goles en Ecuador y eliminó de la Copa Sudamericana a Emelec



Talleres no sigue disputando la Copa Sudamericana. Ya sabía que no seguiría. Por eso jugó sin tensiones, aunque también sin mayores incentivos, en Ecuador. Eliminar a Emelec no sería una motivación para el cuadro argentino, que tenía equipo y funcionamiento como para aspirar a acceder a los octavos de final, es decir, a ganar el grupo G. No estuvo ni cerca de hacerlo y llegó sin posibilidades a la última fecha, pero al menos cerró su participación con un terminante 4-1 en Guayaquil, que marginó del certamen al anfitrión.

Lo que ha de lamentar a esta altura es haber rendido tan poco en su propia casa. Su campaña en Córdoba fue paupérrima: un empate (escaso 0-0 con Tolima) y dos reveses (1-2 vs. Emelec y 0-1 vs. Bragantino). De no ser por eso, posiblemente estaría en la siguiente rueda del torneo internacional, porque su cosecha como visitante fue exactamente inversa: ganó en Brasil (1-0 a Bragantino), triunfó en Ecuador e igualó en Colombia (1-1). El rendimiento frente a Tolima, el más pobre de los adversarios en la zona, es un punto más que negativo: la T no lo venció en ninguno de ambos compromisos. En suma, Talleres falló en su ciudad y ante el rival más débil. Dos pecados que le cortaron las alas sudamericanas en 2021.

Compacto de Emelec 1 vs. Talleres 4

No son cosa menor, en contrapartida, que se haya impuesto a Emelec por tres goles y lo haya eliminado, cuando el conjunto ecuatoriano tenía a tiro de una victoria el primer puesto y la clasificación. Lo golpeó temprano en el juego, con un cabezazo de Enzo Díaz a un tiro libre-centro de Carlos Auzqui, a los 13 minutos. A los 24, otro centro, pero no de pelota detenida sino del juvenil José Romero (18 años) tras un amague, murió en una espectacular volea de Auzqui: 2-0. Y a los 38, un nuevo envío al área, hecho por el propio Auzqui en velocidad, se encontró con arremetidas de Mateo Retegui y Ángelo Martino, que se zambulló para el 3 a 0. Así de desguarnecido aparecía Emelec, así de ofensivo era Talleres. Así de redituables eran los centros de la T.

En la mitad final, el conjunto ecuatoriano descontó mediante un formidable tiro libre del uruguayo Sebastián Rodríguez, con el que colaboró Marcos Gutiérrez (la pelota ingresó al lado del palo que el arquero cubría). A los 28 minutos, ese tanto puso algo de justicia en el tablero, porque Talleres ya se interesaba poco por hacer más goles. Sin embargo, halló otro: un córner pasó por un rebote y el defensor Juan Cruz Komar convirtió con un zurdazo. Las cuatro conquistas del visitante, entonces, surgieron de centros. En total, remató 19 veces y 10 fueron efectivamente al arco ajeno. Una copiosa labor ofensiva del equipo blanco.

Y así, dolorosamente, se despidió Emelec de la Copa Sudamericana. Y se alegó Talleres, que se sabía condenado pero se dio el gusto de conseguir un nuevo triunfo en otro país y de forma contundente. Una sonrisa para clausurar un semestre en el que insinuó más que lo que consiguió.

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