Sketches en cuarentena: Verónica Llinás, la señora paqueta que extraña a la mucama



En medio de la cuarentena por coronavirus, los actores aprovechan sus redes sociales para dar mensajes de concientización sobre los cuidados ante la pandemia, leen ante cámara, muestran sus rutinas domésticas. Verónica Llinás se distingue por compartir breves sketches con sus más de 336 mil seguidores en Instagram y 110 mil en Twitter.

Su paso de comedía vía redes se vuelve viral por lo que el personaje de Llinás “denuncia” con humor: el odio de clase. Una señora “bien”, paqueta, de clase alta, intentando retener a su mucama como sea.

“Usted no se puede contagiar. Esta es una enfermedad de ricos”, advierte su personaje, en el suelo, agarrado de la pierna de la empleada que se va. Un grito absurdo y desesperado que parece inspirado en la realidad. Las últimas horas, por ejemplo, se conoció que un empresario intentó hacer ingresar a su empleada doméstica al country, “escondiéndola” en el baúl del auto.

“¡No fui a Italia! Mentí para dar envidia a mis amigas”, dice su criatura disparatada, en uno de los sketches. También, apela al humor como una mujer desorientada que no sabe ni cómo usar su propio lavarropas y tiene que ponerse al hombro el lavado y las tareas de su propio hogar.

Otro video de Verónica que se viralizó por el país es aquel en el que parodia el audio de las uruguayas indignadas con la diseñadora contagiada de coronavirus que asistió a un casamiento tras su regreso desde Italia.

En 2014, la ex Gamas al ajillo estuvo al frente de uno de los grandes personajes de la TV argentina, Inés Murray Tedin Puch de Arostegui en Viudas e hijos del rock and roll (Telefe). Luego compuso a Mecha Ludueña Pichicuchi en Educando a Nina (Telefe). El alma de ambas saltó a las redes y la actriz encontró un potente canal para la actuación más allá de la pantalla chica.

Desde hace meses Llinás implementa este mecanismo: toma un dato de la realidad y lo usa para hacer humor. Por ejemplo: el año pasado cuando se conoció la noticia de que las empleadas domésticas de las casas de Nordelta no podían tomar el transporte del barrio porque las “señoras” no querían compartir vehículos con ellas, Verónica se despachó con su arte.

La actriz estaba protagonizando Carcajada salvaje (en el Multitabarís, junto a Darío Barassi) cuando la actividad teatral se detuvo para evitar el avance de la pandemia.

A los 59, Llinás se reinventa mediante la producción personal de estas minificciones. Sus fans, agradecidos por la “caricia” en medio del encierro en casa. Y sus no seguidores comienzan a descubrir a una gran actriz que ya había desplegado todo su talento no sólo en Gambas al Ajillo, sino junto a Antonio Gasalla en la TV de los ’90.

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