Silvia Süller, la dama de la TV que jugó con el corazón, sufrió dos infartos y aún ama con pasión


Silvia Süller es de esas personalidades que parecen haber vivido con mayor intensidad que cualquier otro ser humano. La vedette y mediática argentina celebra celebra 63 años y, durante las últimas casi cuatro décadas, su nombre resonó en el mundo del espectáculo por diversas razones: conflictos familiares, idas y vueltas con su expareja Silvio Soldán, problemas de salud y, por qué no, carteleras en los teatros de revista, aunque cada vez con menos frecuencia.

Su línea directa con los fanáticos que la siguieron desde siempre, a quienes ella llama “Sullermaníacos”, la tiene a través de las redes sociales, donde se expresa sin tapujos acerca de cuestiones emocionales y, como acostumbró a generaciones, sobre su vida privada. Desde que llegó a la televisión en 1986, cuando empezó a trabajar como secretaria en Grandes Valores del Tango, cuyo conductor se enamoró de ella desde el primer día, Süller asegura que conoció al único y verdadero amor de su vida.

El programa de Marcelo Tinelli siempre fue una usina de mediáticos. Y Silvia Süller disfrutó ese escenario para desplegar su histrionismo. Archivo

Se casó a sus 20 años con Jorge Miraglia con el objetivo de abandonar su casa. Su familia, de clase media, estaba compuesta por su mamá, Nélida, su papá, Hugo, y sus hermanos Norma, Guido y Marcelo. El matrimonio con Miraglia duró menos de una década y, tras separarse, se juntó con Miguel Ángel Zulli, con quien tuvo en 1986 a su hija Marilyn.

Ese mismo año, la vedette conoció a Soldán en el set de televisión. Allí comenzaría una relación de años y una vida mediática casi sin descanso. Ella, de 28, y él, de 51, se convirtieron al poco tiempo en concubinos y se caracterizaron por ventilar su vida privada, sobre todo sexual. De hecho, hace poco Soldán describió en Telefe un accidente que protagonizó mientras tenía relaciones con su entonces pareja. “Hubo una lesión, fue en un momento de amor salvaje. Una patadita en un sector íntimo de mi cuerpo”, contó.

Silvia Süller y Silvio Soldán, en sus años de novios. Crédito: Instagram

Cinco años después de empezar su noviazgo, la modelo y el presentador de Feliz Domingo tuvieron a Christian, una de las razones por las que Süller más sufrió en el último tiempo, dado que, tras separarse del conductor , el vínculo con su hijo se volvió cada vez más difícil e inexistente.

La relación con Silvio vio su fin en 1992 y, según ella narró, la razón de su ruptura fue su poca conexión con Tita, la mamá de su entonces pareja. “Me separé una semana antes del Día de la Madre. Soldán vino y me dijo: ‘¿Vas a estar esta tarde?’. A lo que le dije que sí, y me dijo que su abogado me llamaría porque nos íbamos a separar, porque él no podía vivir con alguien que se llevara mal con su madre, y que entre ella y yo, se quedaba con ella”, reveló la diva en una ocasión.

Sin embargo, ella insiste en que todavía sigue enamorada del locutor de 85 años y que sueña con volver a recomponer el vínculo. El año pasado publicó una foto con Soldán donde escribió: “¿Por qué no me querés?”. Dice que, a pesar de que él “le hizo de todo”, puede perdonar y seguirá siendo el amor de su vida hasta que se muera.

Silvia Süller en sus años más jóvenes. Crédito: Instagram

Silvia y Guido Süller eran una dupla inseparable que recorría los programas de televisión y siempre daba que hablar. Aunque, en un momento dado, el vínculo se rompió y entre ambos se esgrime desde entonces una guerra fría, en donde las municiones son las declaraciones de uno y de otro.

Para la vedette, el distanciamiento con su hermano se dio porque su padre, antes de morir, le había dejado una tarjeta con plata a Marylin, pero Guido sostenía que, como ella era nieta y no hija, no merecía tal beneficio.

Silvia y Guido Süller en su último adiós a su madre Nélida, que murió tras estar internada en grave estado

Él, por su parte, manifestó hace unos meses: “La relación con mi hermana Silvia es una mochila muy pesada que cargo de toda mi vida. Nunca le hice nada como para que me tire con municiones tan gruesas. Es autodestructiva, a quien se acerca para ayudarla, lo destruye. Está bien que haga terapia, tardó 62 años en darse cuenta”.

A los eternos conflictos de la familia, se le suman denuncias de violencia de género de Silvia hacia su hermano menor, Marcelo. Según ha dicho, alega que tanto ella como su madre fueron víctimas de las agresiones y fue por tal motivo que su mamá se mudó entonces con Guido, hasta que murió a mediados de 2019, tras transitar la enfermedad de Alzheimer.

En una de sus últimas declaraciones en relación a Guido, lanzó: “Nunca estuvo mi hermano. Está para las cámaras pero se apaga la luz y se va. No sabe ni dónde vivo ni nada. Una vez me dio la garantía porque me echó a patadas de la casa. Me llevé todo para su casa y él se quedó con todo y al mes me echó. No lo quiero ver más. Además se llevó a mi mamá durante seis meses y no sé qué le dio ni qué hacía”.

Silvia Süller sufrió dos infartos: uno en marzo de 2018 y otro en julio de 2020. Según declaró después del segundo, no se trataba de algo “físico sino emocional”. “Tengo el corazón de una quinceañera pero tengo una afección que se llama síndrome del corazón roto. Tenemos una membrana muy finita que recubre el corazón y cuando esa membrana se encoge, el corazón queda aprisionado y no se puede mover bien. Desde los 4 años me pasan cosas feas, y es una suma de angustias, tristezas, soledad, abandono. Es algo que me puede llevar a la muerte”, justificó.

Silvia Süller y Jacobo Winograd celebraron una desopilante boda en El precio justoCaptura de TV

Tiempo antes de su último episodio, la actriz había transitado uno de los matrimonios más fugaces del mundo del espectáculo. Tras casarse con Jacobo Winograd el 12 de enero de 2020, anunció un mes después que su relación con el comediante había terminado. ¿Será este año uno más feliz para la vedette? Todo dependerá de si todavía se siente sola o de si logra encontrar la contención en algún ser querido. Porque, al fin y al cabo, como expresó una vez, no se considera feminista, sino que quiere “un hombre que la cuide y la mantenga”.

LA NACION



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