Señorita 89, o cómo los concursos de belleza denuncian la explotación de las mujeres

Tres aspirantes a Miss México 1989 corren desesperadas en un bosque, casi de madrugada: llevan vestidos de fiesta y el rímel corrido. A pocos metros se alza su paraíso carcelario, la lujosa estancia La Encantada. 

Llegaron con el resto de las 32 representantes de los estados mexicanos para ser preparadas -y recluidas- tres meses, para la final de ese concurso de belleza, pero sólo una será coronada Señorita 89.

Y así, Señorita 89, se llama la serie que este domingo 27 de febrero se estrena por Starzplay y que, en tono de thriller, expone la peor cara sexista de esos certámenes: maltratos, acosos, encierros y hasta redes de prostitución. La industria de la explotación femenina como un producto patriarcal. ¿Sobrevivirán?

En "Señorita 89" se muestra la cosificación y explotación de las aspirantes a reinas de belleza.

En “Señorita 89” se muestra la cosificación y explotación de las aspirantes a reinas de belleza.

Mujeres en peligro

Estos no son spoilers sino los ejes que anticipa el trailer oficial de Señorita 89, con honda espesura dramática y un seleccionado de actrices mexicanas.

La showrunner es Lucía Puenzo (hija de Luis Puenzo, Oscar 1986 a Mejor Película Extranjera por La historia oficial). Como en la anterior serie que dirigió Lucía, La jauría (sobre la pesquisa policial contra unos violadores en Chile), Señorita 89 es producida por la compañía Fábula, de los chilenos Juan de Dios y Pablo Larraín (director a su vez de Spencer, sobre Lady Di, con Kristen Stewart).

Clarín habló con Lucía Puenzo de cara al estreno de los dos primeros episodios de Señorita 89, este domingo 27 por la plataforma de streaming Starzplay. Son ocho en total; el resto llegará cada semana y la temporada completa estará disponible el 10 de abril.

Lucía Puenzo, la argentina es responsable del guion y la dirección de "Señorita 89".

Lucía Puenzo, la argentina es responsable del guion y la dirección de “Señorita 89”.

“Con los certámenes de belleza como trastienda, Señorita 89 habla de las jóvenes mujeres que empezaron a sacudir ese mundo y a dinamitarlo desde adentro”, dice Puenzo, de apenas 45 años, pero con amplio renombre por sus filmes XXY, El niño pez o Wakolda, entre otras producciones, a la par de sus relatos y novelas.

En su estudio de San Telmo, Puenzo reconecta con su rol de showrunner (quien asume la doble función de productor ejecutivo y de guionista principal) de Señorita 89, así como con los conceptos que ya ofreció en la gacetilla oficial.

Todo lo que hoy nos escandaliza, en 1989 estaba permitido: la cosificación del cuerpo de las mujeres, el acoso sexual, el abuso de las relaciones de poder por parte de los hombres, y el pensar a la mujer como propiedad de un otro”.

Cómo es la historia

La trama de Señorita 89 (del drama al suspenso, y hasta el terror) se dispara cuando la matriarca del concurso Miss México, Concepción López Morton (encarnada por la premiada Ilse Salas), recibe en la finca La Encantada a las 32 finalistas.

En "Señorita 89" se reflejan las inquietudes de las aspirantes a reinas de belleza y el mundo que las rodea..

En “Señorita 89” se reflejan las inquietudes de las aspirantes a reinas de belleza y el mundo que las rodea..

En esos tres meses serán expuestas a clases de baile, sesiones fotográficas, entrenamientos, pesajes y mediciones (como si fueran especímenes), y hasta a clases de cultura general. Más que el reverso del certamen se mostrará su dimensión sexista y hasta criminal: la red de prostitución avalada por el poder mexicano y otras pesadillas en las entrañas de La Encantada.

Señorita 89 es el viaje emocional de un grupo de chicas muy jóvenes, encerradas en un paraíso que en verdad era un infierno”, describe Lucía Puenzo, que además de showrunner es la co-directora (con su hermano Nicolás Puenzo, Jimena Montemayor y Silvia Quer) y, a la vez, co-guionista (con María Renée Prudencio y Tatiana Mereñuk).

Trabajamos en contra de nuestros prejuicios -prosigue-. El primero fue pensar que un montón de chicas, recluidas en un lugar así, se arrancarían la cabeza por una corona. Les pasan cosas muy atroces y si están solas se las van a llevar puestas a todas”.

La serie de Starzplay cuenta con un elenco estelar. Las tres aspirantes que corrían por el bosque tras afrontar un hecho atroz, sobre el cual gravitarán los ocho episodios con tensión de policial negro, son las morochas veinteañeras Dolores – Miss Guerrero (la actriz Bárbara López), Ángeles – Miss Oaxaca (Coty Camacho) y Jocelyn – Miss Chihuahua (Leidi Gutiérrez).

Sus arduas historias dan nombre a episodios de Señorita 89. Otro se titula “Isabel”, como Miss Yucatán, la ambiciosa pelirroja que interpreta Natasha Dupeyrón. El resto del reparto sostiene la crudeza en cada escena.

Una imagen de la serie de Starzplay "Señorita 89" . Foto Pantaya vía AP

Una imagen de la serie de Starzplay “Señorita 89” . Foto Pantaya vía AP

Un mundo que las consume o las desecha

En la bruma del bosque corre junto a las tres finalistas su joven profesora de cultura general, Elena (Ximena Romo). Ella es la voz en off de la ficción y su nombre da título al primer episodio.

Narra Elena: “Concepción López Morton quería que yo puliera a las concursantes por dentro, mientras los demás se esmeraban en lustrarlas por fuera. Yo quería entender por qué tantas mujeres se desvivían por complacer a un mundo que no hacía más que consumirlas o desecharlas”.

Aquí prosigue Puenzo: “Otro prejuicio que superamos fue que a la serie la contara una universitaria blanca y joven como es Elena. Pero se basa es un dato real. En el ’89 por primera vez se incluyeron en estas finales de entrenamiento a maestras de cultura general, porque a las concursantes les iban a poner un micrófono y querían que pudieran responder algo. Esta es una idea brutal.

Por eso abrimos el relato a algo coral: a un montón de chicas que no venían sólo con el sueño de una corona. Venían con el sueño de que sus familias pudieran tener vidas mejores si ganaban, porque gran parte de ellas era de origen muy humilde”.

Las aspirantes a reinas de belleza, en la serie de Starzplay "Señorita 89".

Las aspirantes a reinas de belleza, en la serie de Starzplay “Señorita 89”.

La matriarca Concepción (en una caracterización “revulsiva y suave a la vez” de Ilse Salas, según Puenzo) dice sin pestañear: “Todas estas chicas traen sus historias y sus secretos. Pero, como los caballos de carreras que llevan anteojeras, ellas no pueden andar viendo el mundo exterior porque se distraen y no llegan a la meta”.

Lo grafica Jocelyn (Miss Chihuahua), que se anotó para huir de su vida miserable en una maquilladora textil: “Allá en el norte no hay muchas oportunidades para las mujeres. Y si el más pesado del pueblo apuesta chelas a tu cabeza, como si fueras un caballo de carreras, pues corres sí o sí”.

"Señorita 89" muestra descarnadamente cómo eran los concursos de belleza, cercanos a la explotación y la cosificación..

“Señorita 89” muestra descarnadamente cómo eran los concursos de belleza, cercanos a la explotación y la cosificación..

-En ciertas revistas de moda, las reseñas de Señorita 89 hablan de “los malos modos” de los concursos de belleza, pero no de la cosificación, la explotación o la violencia hacia las mujeres.

-Esto que decís fue lo primero que me pensé cuando Juan de Dios y Pablo Larraín me propusieron que pensara un thriller político con el marco de los certámenes de belleza en los años ’90 y del auge de la cadena mexicana Televisa, que como dato no es menor. Eran los años del enamoramiento con el neoliberalismo en México, en la Argentina y en más países.

Allá Televisa estaba en su esplendor y muchas mujeres jóvenes podían ser masticadas por el sistema, como objetos, en esos espacios de ocio del poder. En las trastiendas de esos ámbitos paradisíacos, donde estaban encerradas estas chicas, se cocinaban otras cosas. Esa era la serie para nosotras. Los concursos de belleza eran la excusa para denunciar la explotación de las mujeres.

-¿Qué persiste de todo eso en el trato a las mujeres en los concursos de belleza de hoy?

-Los concursos de belleza perdieron muchísima atracción y fuerza en las últimas décadas. Yo tengo muy pocos recuerdos de esos certámenes. Aunque sí recuerdo con claridad, cuando era adolescente o más joven, haber visto programas de 40 puntos de rating en los que les cortaban las polleritas y les pegaban nalgaditas a las chicas.

Y nosotros éramos niños que mirábamos eso en familia. Y recuerdo hasta en el cuerpo que no sentía que eso fuera un error. Eso es lo tremendo.

Hay que pensar qué nos pasaba cuando nos sentaban de chicos frente al televisor a mirar programas de 40 puntos y algo estaba normalizado sobre esos actos frente a los cuales abrimos los ojos muy pocas décadas después. Yo tengo más recuerdos de la normalización en los medios de ciertos hechos, que de los certámenes de belleza. Pero se trata de lo mismo.

Lucía Puenzo tiene varios proyectos que la unen a México.

Lucía Puenzo tiene varios proyectos que la unen a México.

-¿Cómo te gustaría que Señorita 89 pudiera ser discutida en relación con el movimiento feminista actual y con el “Ni una menos”?

Esta serie, aunque es un thriller político de época, es tremendamente moderna en sus temáticas y en su acercamiento. Son mujeres mexicanas en 1989, aunque podrían ser chicas argentinas en 2022.

Es raro decirlo así, porque Señorita 89 es súper específica de problemáticas que ocurrieron años en México. Por ejemplo, el caso de una chica de Tijuana denunciando que desapareció su hermana menor a la salida de una maquila. La serie es cercana a una época mexicana, pero, como es una radiografía íntima y personal de un grupo de chicas, todas las historias tienen un diálogo contemporáneo.

Otro ejemplo es el de una joven que no quiere tener hijos entonces, sino cuando sea más grande, aunque la vida que han soñado para ella sea la de una chica rica de Yucatán a la que iban a casar a los 18. La serie va a tener cercanía con una audiencia muy joven que se sienta interpelada.

Entonces Puenzo le confía a Clarín: “Sigo trabajando en otras series mexicanas que tienen que ver con el universo de los medios, del PRI, del PAN y de los partidos de izquierda. Yo tengo mucha cercanía con México, pero con la distancia de no ser mexicana. De hecho fui al colegio allá durante un año, en 1989, cuando mi papá filmaba Gringo viejo“.

“Ahora me pasé medio año filmando mi serie, después una película, y con mi hijita yendo al jardín. Hace cuatro años que investigamos el universo de los medios en México, porque además de Señorita 89 estamos inmersos en otras dos ficciones afines. Hay infinitas historias para contar sobre la relación de la política y los medios allí, que para mí son fascinantes, porque son la radiografía de un país”.

WD

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