Sean Connery cumple 90 años, con la mansión de James Bond en venta



El nombre de Sean Connery, que se despidió formalmente del cine en 2003 con La liga extraordinaria, volvió a ser noticia a principios de agosto, cuando puso a la venta su mansión de Niza, Francia, cuya cotización es de 34 millones de dólares. Si la vende por estas horas, será una muy buena noticia de cumpleaños: este martes 25 de agosto cumple 90 años.

En esa casa se filmaron secuencias de Nunca digas nunca jamás, donde Connery se pone en la piel del Agente 007. Y se especula con que la transacción responde a evitar posibles problemas sucesorios entre su actual mujer, Micheline Roquebrune, y su hijo, Jason Connery, fruto de su matrimonio con la fallecida Diane Cilento.

Según publica Adobe2, una revista dedicada a las propiedades de lujo, la magnífica casa, del estilo Belle Epoque, fue construida en 1928.

Emplazada en una superficie de 1.000 metros cuadrados, tiene ocho habitaciones, una piscina cubierta y otra al aire libre, un sauna y un espacio de entretenimiento. También hay dos construcciones separadas para invitados y un departamento para el personal. Se encuentra a unos 30 minutos de Mónaco y Cannes, en la Costa Azul.

Una imagen del cumple del año pasado: Sean Connery, con su hijo Jason y la mujer de él, la cantante Fiona Ufton. (Foto: @fifibaggins)

La inmobiliaria Knight Frank no dudó en destacar en el anuncio: “Sus numerosas comodidades son comparables con los lujosos destinos donde se alojaría James Bond”, señaló.

Y agregó: “Una de las cosas maravillosas de la Riviera francesa es la sensación de polvo de estrellas. Un lugar favorito de las familias reales, como Coco Chanel, Pablo Picasso, Grace Kelly y Sir Sean Connery”.

Nacido como Thomas Sean Connery en Edimburgo, Escocia, el 25 de agosto de 1930, en una familia humilde, con padre católico y madre protestante, el actor primero pensó en ser jugador de fútbol, pero dejó de lado esa idea cuando a los 18 años medía 1,90 metro y no sabía cuánto iba a seguir creciendo.

Se alistó en la Marina Real Británica, de la que lo licenciaron por problemas de salud. Fue modelo en una escuela de arte y participó como actor secundario en una puesta del musical South Pacific, primero en Edimburgo y luego en una gira por las islas británicas.

En 1954 llegó al cine en pequeños papeles, hasta que tres años después el director Cy Enfield, que lo había visto en el escenario, se obsesionó con él y lo incluyó en su película Hell Drivers, en la que tuvo por primera vez un papel de cierta relevancia.

En “La la liga extraordinaria”.

Antes de llegar a El satánico Dr. No, su pico de popularidad, hizo muchos trabajos para la televisión británica.

Ya en los Estados Unidos, actuó en La gran aventura de Tarzán (1959), con Gordon Scott como “el hombre mono”, y formó parte del elenco de El día más largo del siglo (1962).

Curiosamente, Dr. No (1962), de Terence Young, en la que Connery se puso en la piel del agente James Bond por primera vez, no tuvo al principio el éxito esperado. Se habló más de la música de Monty Norman y de la impactante Ursula Andress en bikini que de la película en sí, que sin embargo comenzó a ser valorada en sus reposiciones y por la explosión que se produjo al año siguiente con De Rusia con amor, también de Young.

La serie Bond siguió con Dedos de oro (1964), de Guy Hamilton, Operación Trueno (1965), de Young, Solo se vive dos veces (1967), de Lewis Gilbert, Los diamantes son eternos (1971), de Hamilton, y Nunca digas nunca jamás (1983), de Irvin Keshner, su despedida del personaje luego de 12 años.

Muchas de esas películas podrían contener situaciones comprometidas en los tiempos actuales, porque las compañeras de Bond (“Bond, James Bond”, tal como se presentaba), eran mujeres de físicos monumentales que siempre caían en brazos del héroe, aun las más despiertas, menos en el caso de Pussy Galore, el personaje de Honor Blackman en Dedos de oro, de la que se deslizaba su identidad lésbica en un alarde desacostumbrado para la época.

Se supo que Connery llegó a hartarse del personaje de Bond -luego interpretado por George Lazenby, Roger Moore, Timothy Dalton, Pierce Brosnan y el actual Daniel Craig- y por eso combinó con otras interpretaciones.

Así, logró que el público aceptara otros personajes con su rostro, como en La colina de la deshonra (1965), El gran golpe (1971), Hasta los dioses se equivocan (1972) y El nombre de la rosa (1986.

Si bien recibió un gran cantidad de premios, el mayor reconocimiento a su trabajo le llegó con el Oscar como mejor actor de reparto por Los intocables (1987).

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