Romina Yan hubiera cumplido 46 años: analizamos el fenómeno de Chiquititas



​Salir corriendo del colegio sin escalas, para llegar antes que nadie a “agarrar” la televisión. Abrir un paquete de galletitas, con algún jugo o gaseosa y esperar que den las 18 para sumergirse en el universo de Cris Morena. Ese es el recuerdo de muchos jóvenes que crecieron mirando Chiquititas y cantando al ritmo de Corazón con agujeritos, Había una vez y Todo todo.

La ansiedad que se sentía al tener que esperar hasta el otro día para saber cómo seguiría la historia, es algo que las nuevas generaciones no entenderían. Con la llegada del On Demand toda esa adrenalina desapareció. Pero 25 años atrás, cuando se estrenó la primera temporada de este fenómeno juvenil, la palabra Netflix o Flow no estaban en el imaginario de nadie. 

La historia giraba entorno a un grupo de 10 huérfanas llamadas “Las Chufas”, a las que luego se sumaron “Los Chufos”. Estaban carentes de amor y eran maltratados por las autoridades del orfanato. Pero en todas la temporadas, aunque el elenco y la historia fueron cambiando, había una protagonista mujer encargada de mimarlos y defenderlos. Romina Yan ​hizo de mamá durante los primeros cuatro años.

La primera temporada contó con 10 internas llamadas las Chufas.

“Yo trabajaba en ¡Grande, pá! y Gustavo Yankelevich me llamó para contarme la idea de hacer de hermano de Romina Yan. Romina estaba de acuerdo con que hiciera del hermano, porque me veía en el personaje de ¡Grande, pá!, y creía que iba a ir bien con ese personaje. Fue una gran sorpresa en ese momento porque era un papel importante”, cuenta Guido Kaczka,​ quien interpretó a Felipe “Piojo” Fraga.

La telenovela infantil se convirtió en la más larga de la historia de la televisión argentina con más de mil episodios. La primera temporada se lanzó el de 7 de agosto 1995 y la ficción estuvo al aire de manera ininterrumpida hasta el 5 de agosto de 2001. En 2003 se hizo una remake de la serie. Y en 2006 se lanzó una última parte.

El gran quiebre de la ficción se dio en 1998, cuando Yan se despidió de su personaje. A partir de ahí se relató una nueva historia que tuvo a Grecia Colmenares como actriz principal, a Darío Grandinetti y a Marcela Kloosterboer como protagonista del elenco infantil. Romina Gaetani sucedió a Colmenares, y en el 2001 el protagonismo fue de Agustina Cherri.

El turno de Soledad Pastorutti llegó con la remake, que se estrenó en 2003 y fue emitida por Canal 9. Y Jorgelina Aruzzi fue la encargada de cuidar a esos chicos desamparados en 2006.  El elenco infantil estaba integrado por Peter Lanzani, Lali Espósito, Eva de Dominici, Candela Vetrano, Gastón Soffritti y Stefano de Gregorio, entre otros, que con los años supieron consolidarse en el mundo artístico. Durante las nueve temporada de aire desfilaron 157 actores.

“Grabar en Chiquititas era como ser parte de Disney, estaban tan bien las escenografías, todo tan cuidado y tan vistoso. Era una serie con un presupuesto alto, que se hacía con mucho amor, antes de que saliera al aire uno ya sentía que era parte de un éxito grande, y después al poquito tiempo la respuesta en la calle lo confirmó”, agrega Kaczka.

Gladys Florimonte también fue parte de Chiquititas en 1995, pero a diferencia de Guido, ella interpretó a un personaje que hacía que el público se enfureciera y a quien le dedicaban la canción Malísima. “Yo hacía de la mala y me encantaba. Al mes ya nos dimos cuenta del éxito que era la serie. Me acuerdo que me fui a Miami y me sorprendí porque la gente en la calle me reconocía y decían ‘ahí va la Ernestina’ o ‘es la mala de Chiquititas’. Siempre me decían: ‘Sos brava con las chicas’. La serie llegó a todos lados”, cuenta la comediante.

Guido Kaczka en “Chiquititas”, como “El Piojo”.

Guido todavía recuerda cuando Luciano Castro lo pasaba a buscar por el colegio para ir a grabar. “Todo lo que tiene que ver con Chiquititas me emociona porque me hace acordar a Romina. Éramos muy amigos, nos divertíamos mucho juntos”, cuenta el conductor.

Florimonte tiene presente varios momentos con Kaczka y Castro. “Siempre estábamos Guido, Luciano y yo. Terminábamos de grabar y nos íbamos al bar a comer algo. Nos reíamos todo el tiempo. Me acuerdo que yo estaba preocupada porque el contrato te lo renovaban cada seis meses y en ese momento no trabaja cualquiera, y yo les decía: ’¿Me lo renovarán? Y ellos me contestaban: ‘Si Gladys, quedate tranquila’. Yo siempre estaba preocupada por el laburo”.

El éxito de la serie se tradujo en una gran cantidad de temporadas de teatro en el Gran Rex, consiguiendo números exorbitantes de audiencia, infinidad de objetos con la cara de los protagonistas, 9 discos y hasta una película estrenada en 2001.

Jorgelina Aruzzi fue la protagonista de la última temporada de Chiquititas emitida en 2006.

“El fenómeno con Chiquititas se fue haciendo más profundo con el tiempo, hoy los chicos lo miran por Youtube. No creo que sea imposible contar hoy una historia como la de Chiquititas, pero antes eran otros los tiempos, ahora es todo más veloz. Creo que hoy ese formato de tira diaria y que dure tanto tiempo sería mas difícil. Cambió la forma de mirar y de hacer”, cierra Guido.

El batacazo en el teatro

“Hoy termina, con record de público, la tercera temporada de teatro”, titulaba el 11 de octubre de 1998 diario Clarín. A las 18, desde el escenario del Gran Rex Romina, Yan y diez chicos se despidieron de sus personajes ya que en 1999 la serie tuvo otro elenco. Esa temporada teatral convocó a casi 300 mil espectadores en 95 funciones.

El éxito de la serie llegó al Gran Rex.

Cris Morena y José Luis Massa, responsables de la puesta en escena, le confesaban a Clarín, 21 años atrás, que armaron el concepto del show sobre servilletas de papel en restaurantes de Nueva York.

Hoy, a 24 años desde el estreno de la serie, se sabe que Chiquititas contó con seis temporadas teatrales, todas en el teatro Gran Rex. Las funciones, que durante las vacaciones de invierno eran dobles, superaron el millón de espectadores, convirtiéndose en uno de los mayores récord en la historia del teatro de este país.

Chiquititas-manía y su merchandising

Gorros, camperas, juegos, tazas, zapatos, medias, agendas, stickers, mochilas, cuadernos y hasta una alfombra interactiva son apenas algunos ejemplos de objetos que llevaban impreso la cara de los protagonistas. En 2001 el producto más caro era la bicicleta a 80 pesos. La mayor demanda, por lejos, era la de maquillajes.

A todo eso hay que sumarle la venta de los cassettes, que con los años se transformaron en CD’s. Con cada temporada salió a la venta un disco y se llegaron a vender más de cuatro millones de copias en todo el mundo.

Además, la serie tuvo su propio libro editado por Atlántida, con fotos y backstage de la película Chiquititas Rincón de luz, a un valor de 12 pesos. Y mensualmente se lanzaba una revista que contenía entrevistas con los personajes, posters, y regalos.

Producto exportado a Israel

La serie rápidamente pasó las fronteras. Fue emitida en 36 países, y tuvo una versión mexicana, brasileña y portuguesa. Pero en uno de los lugares donde más impacto generó fue en Israel, donde los actores son tan populares como en Argentina. El fanatismo incentivó a los chicos de ese país a estudiar el idioma original de la novela. Los protagonistas se sorprendían cada vez que visitaban Israel y los jóvenes de ese país cantaban las canciones en perfecto español.

La película de Chiquititas (2001), que no tuvo el éxito que se esperaba en la Argentina, fue extremadamente popular en ese país.

Poster de Chiquititas Rincón de luz, la película.

Si bien el boom que causaron producciones posteriores de Cris Morena como Rebelde Way y Casi Ángeles fue mayor que al de Chiquititas, esta serie fue la pionera y la que abrió el paso a las otras para convertirse en un fenómeno.

Dori Media Group fundada por el empresario argentino-israelí Yair Dori, con sede en Tel Aviv y en Buenos Aires, fue la productora encargada de reproducir allí cada capítulo de la serie. 

La locura de los israelíes por Chiquititas generó cosas impensadas. El actor Santiago Stieben, quien interpretó a Roña, uno de “Los Chufos”, contó hace un tiempo una anécdota con una seguidora. “En 2005 estaba grabando Media falta en Polka y un día una fanática de Israel se me presentó a la salida de las grabaciones. Me escribía por Messenger y me decía ‘soy de Israel, aprendí a hablar español mirando la novela y mi sueño es viajar a la Argentina a conocerte’. Finalmente se vino y me propuso matrimonio'”.

¿Qué fue de la vida de los actores?

La serie sin dudas fue un semillero de artistas. Lali Espósito, Celeste Cid, Manuela Pal, Benjamín Rojas, Luisana Lopilato, Felipe Colombo, Peter Lanzani y Agustina Cherri, son apenas algunos de los que dieron sus primeros pasos junto a Cris Morena y hoy se mantienen vigentes en el mundo del espectáculo.

Otros en cambio, prefirieron alejarse de los medios. Guillermo Santa Cruz, quien hizo de Guille en la serie, se encuentra muy alejado de las cámaras y no tiene pensado regresar. Durante toda su etapa escolar trabajó en televisión, pero al cumplir los 19 años, sus padres recibieron una propuesta laboral en China y él se sumó. Lo que empezó como un viaje turístico terminó en un título universitario en Economía con orientación a las finanzas.

Guillermo Santa Cruz, un ex “Chiquititas”.

Vivió ocho años en China, en donde se destacó en la Embajada Argentina en Beijing, y en el ex Ministerio de Agricultura, Ganadería y Pesca de la Nación. 

Mientras estaba en la cima de su carrera, Camila Bordonaba (Patricia Bustillo en Chiquititas), decidió hacer un cambio radical de vida. Hasta hace un tiempo vivía en una comunidad llamada Arcoyrá, en Bahía Blanca, provincia de Buenos Aires, junto a otros artistas, y trabajaba como cocinera, moza, y limpia, al igual que sus compañeros. Está en pareja hace casi diez años y tiene dos hijos: Catalina, de siete y Vito, de cuatro años.

A Diego Mesaglio, quien interpretó a Corcho y trabajó en Un gallo para Esculapio, se lo pudo ver en el último tiempo en diferentes programas de televisión. Pero no fue noticia por sus actuaciones, sino por una historia de superación. Después de un lamentable accidente doméstico, en el que se le cayó una botella de alcohol, perdió la visión de un ojo.

Camila Bordonaba cambió su vida y se alejó de los medios.

Atravesó varios tratamientos y operaciones hasta que pudo encontrar una respuesta en el Hospital de Clínicas. Ahora está a la espera de una nueva operación para poder recuperar la vista.

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