Rodolfo Barili, a corazón abierto: divorcio, familia ensamblada y la posibilidad de volver a ser padre


A pesar de ser la cara visible de uno de los noticieros más vistos de la televisión, Rodolfo Barili supo mantener durante décadas un perfil muy bajo. Sin embargo, en el último tiempo decidió abrir su corazón y compartir con sus seguidores algunas de las instancias de su vida privada. Este sábado, en una entrevista radial, el conductor de Telefe Noticias reveló cuestiones desconocidas de su divorcio y del primer encuentro de sus hijos con su actual pareja.

En diálogo con Catalina Dlugi, en su programa Agarrate Catalina, el periodista contó cómo les dijo a sus hijos, Dante y Benicio, que había comenzado una nueva relación, en 2018. “Nos fuimos los tres de viaje, y nos cruzamos un par de días con Lara, que se encontraba en el mismo lugar”, comenzó relatando. “Cuando volvimos, les dije que les tenía que contar algo, pero ellos ya lo sabían”, continuó.

“Es que notaron que me ponía como un tarado cuando estaba con ella y supusieron que había algo más. Y lo entendieron”, continuó.

Con respecto al divorcio de la madre de sus hijos, reflexionó: “El mejor ejemplo que le di a mis hijos es que cuando las cosas no van, hay que levantar campamento e irse”. Y agregó: “No te podés quedar con el engaño, con lo que no te hace feliz”.

De todos modos, el conductor indicó que la decisión no fue fácil. “Me dolió divorciarme. Hice mucha terapia, porque fundamentalmente sentía que le faltaba a mis hijos. Con Andrea lo intentamos muchísimo, y hubo que hacerse la idea de no tener la cotidianeidad y eso es un desierto de ausencia”.

Barili se refirió también a la posibilidad de volver a ser padre. “Me parece que el amor puede subsistir sin esa necesidad de tener un hijo. Creo que los dos lo deseamos, pero el desafío es amalgamar todo lo que tenemos y hacerlo propio”, aseguró.

Hace unos meses, en diálogo con LA NACION, el periodista se refirió a esta nueva etapa de su vida: “Es muy duro separarte, pero encontrar el amor de la adultez es fabuloso, es comparable a ese primer amor de la adolescencia. Mis amigos me dicen que estoy hecho un tarado como a los quince. Está buenísimo poder caminar con una compañera el tiempo que sea, todo lo que reste. Cuando llega una separación aparecen las dudas sobre el futuro, uno piensa que se terminó el gran amor y que, quizás, no volverá a ocurrir algo así. A mis amigos de Rauch, muchos de ellos casados con sus esposas de toda la vida, les comento sobre lo doloroso de una separación, por eso les deseo que nunca tengan que atravesar la ruptura de sus parejas”.

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