Resistió y venció: el vinilo superó en ventas al CD en los Estados Unidos



Por supuesto que las ventas de CDs y discos de vinilo son infinitesimales, comparadas con el volumen de escuchas en streaming. Los melancólicos de siempre dirán que el arte de tapa, que las letras del sobre interno, que tal disco de Pink Floyd suena blá blá, que tal otro de Yes…

Pero el vinilo es como el tango: siempre te espera. Y al parecer tiene una paciencia bárbara. Se banca pasar de objeto de consumo masivo a objeto a secas. Siempre está volviendo, y desde hace una década larga fue reprogramado como fenómeno de circo en todo el mundo. La novedad no es esa, sino que este año muerto donde se zombizó todo, se logró que los autocines se llenaran, ¡y que se llenaran de gente para ver películas de la década del ’80!

No es extraña, entonces, la noticia: el vinilo superó en ventas al CD, en los Estados Unidos. Es la primera vez que ocurre desde cuando ambos formatos empezaron a convivir en el mercado.

Según un estudio realizado sobre la mitad de este año, las ventas de vinilo significaron, en ese país, 232,1 millones de dólares, en comparación con los CD, que recaudaron 129,9 millones de dólares, tal cual se desprende de un informe de la Asociación de la Industria de la Grabación de Estados Unidos.

En Buenos Aires, son varios los locales en los que vinilos y CDs conviven en armonía /Foto Emmanuel Fernandez

La neo instalación del vinilo -vinilo Cazzu: disco grande, redondo, normalmente negro-. fue creciendo acompañado de un concepto bien de este siglo: lo vintage. En 2020, los ingresos por vinilo aumentaron un 4%, mientras que los ingresos por CD disminuyeron un 48%, según la RIAA. Pero en realidad, el interés del vinilo fue insuficiente este año: las ventas del físico cayeron un 23% a 376 millones de dólares en la primera mitad del 2020 por el cierre de los (pocos) negocios que se ocupan de esa rareza.

La Billboard parece que también tiene un estudio al respecto y a la hora de explicar el, entre comillas, fenómeno, dice que los estadounidenses son tipos nostálgicos que gustan del vinilo como gustan de los pósteres de Bo Derek. Los índices dicen que septiembre es el mes más interesante para la venta de vinilos en ese país, un interés que fue creciendo de manera paulatina, en cuentagotas durante los últimos 14 años.

Yendo a Europa, en España no se mueve la aguja: al revés que en loa Estados Unidos, las ventas de álbumes en vinilo se achicaron un 7,7%, considerando los 7,8 millones del semestre inicial de 2019, contra los 7,2 millones actuales. Guatemala, Guatepeor: a favor del disco que precisa púa, la contracción en las ventas de CD es más triste: de 24,2 a 10,6 millones, “lo que equivale a un desplome de casi 57 puntos porcentuales. Así, a ambos formatos ya sólo los separa una diferencia de apenas tres millones de euros en ventas, por lo que en 2021 el vinilo quizá ya haya superado al CD”, dice un informe del diario ABC.

Las disquerías de vinilos siguen convocando a un público fiel al formato, en los Estados Unidos. /Foto KAMIL KRZACZYNSKI / AFP

“Ahora sólo tenemos que cambiar Internet por algo más analógico y listo”, ironizó un comentarista español. “Hay que tomar en cuenta que los LPs se gastan, no son muy prácticos y que los CDs, con el streaming encima, también comienzan a ser poco prácticos”.

En la Argentina, un vinilo de Los Beatles cuesta $3.500 mientras un CD del cuarteto oscila entre $500 y $800. Un vinilo de El lado oscuro de la Luna, de Pink Floyd se puede conseguir a $4.547, mientras que en CD se lo puede conseguir por la módica de $1.100.

Un poco más acá de la nostalgia, en Buenos Aires los $955 que vale el CD Chromatica, de Lady Gaga, se convierten en $3.700 si se trata del vinilo (en los Estados Unidos la diferencia es menos de la mitad, y va de 17 dólares a 30); una relación que empeora en el caso del más reciente lanzamiento de Shawn Mendes, que cotiza a $830 en CD y se dispara a los $4.000 en el formato “vintage” (17 dólares contra 27 en los EEUU).

El encanto de la presentación del vinilo contribuye a mantener su vigencia. /Foto KAMIL KRZACZYNSKI / AFP

Esa relación de 1 a 4, que en promedio se da entre los CDs y los vinilos de artistas extranjeros, se achica a una de 1 a 2.5 en el caso de los locales. Así, para Seremos primavera, de Eruca Sativa, los precios son de $970 contra $2.350; y el LP Discutible, de Babasónicos, achica la brecha con un precio de $1.600 para el CD y $2.800 para el “disco”.

Como sea, la pandemia el planeta no hizo más que agrandar la distancia entre ambos formatos físicos versus la digitalización de la música. Los datos son casi groseros: el streaming alcanza el 88% del mercado. El 12% restante es para que elepés y cedés se den codazos entre ellos.

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E.S.

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