Religioso y productivo, Justin Bieber publicó Freedom, su segundo álbum en quince días


“American trapero”. En ese spanglish se podría definir desde aquí, por su entonación, al Justin Bieber que canta el tema “Freedom”. Porque su novedad, hasta el último fin de semana, se llamaba Justice, un flamante álbum. Pero ahora lo nuevo es Freedom, un EP de seis canciones lanzadas por un andarivel diferente al mainstream (aunque todo lo que hace Justin es mainstream). Y así como se dice que toda música tiene su versión “gospel”, la de Justin, desde que abrazó el cristianismo, tiene la suya. Freedom es un disco gospel que suena en paralelo. Y si en Justice (por momentos es una cantata a su esposa Hailey Baldwin) propone una mirada hacía su pasado descontrolado y su presente cristiano, el EP es una reafirmación de este presente de fe. Media docena de canciones, declamación rapeada y estribillos alla Bieber, como verdaderas alabanzas y prédica.

“Benditos hijos e hijas, todos buscamos las respuestas. Nosotros en busca de agua viva. Demasiado ciego para ver al Mesías”, así comienza su plegaria en el tema que da título al EP y que se extiende hasta el final, acompañado en algunas de ellas por BEAM, Brandon Love, Chandler Moor, Judah Smith y Tori Kelly.

Freedom es el as que tenía guardado bajo la manga. Puede ser leído como una playlist de colaboraciones, como lados B de Justice, que tenían un perfil más cerrado, o simplemente como el vehículo para transitar ese otro andarivel que lo tiene cada vez más convencido, no como artista sino como ser humano.

Bieber vuelve a hacer una lectura sobre su vida en este EP. “We’re in This Together” es el más claro ejemplo. “Solo 2 años. Estaba tocando la batería en la mesa. Supongo que sabía que era lo único estable. Cuando era chico podía aprender rápido. Todo lo que hice, era bastante bueno en eso. Comencé la escuela, era un alborotador. Pensé que sabía todo en la vida, sí, eso me atrapó más tarde. Tuve que aprender sobre la humildad. Tuve que crecer y aceptar la responsabilidad. Eso no fue fácil, porque a los 17, tenía un millón. Las mujeres que se arrojaban a mí. Me hicieron volverme tonto. En la superficie, me sentí como “el” hombre. Pero en el fondo me sentí privado, como una lata vacía. He tenido todo en la vida por lo que la gente lucha. “¿Para qué estamos vivos?” (Vivos por lo que tu crees? Bueno, ¿y por quién morirías? ¿Hay una razón? ¿Qué significa? ¿Por qué lloramos? Una cosa que sé es que estamos juntos en esto. juntos”.

Justin Bieber y Hailey BaldwinAPLA NACIONMás información



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