quién es el biógrafo más curioso del rock

Acaba de publicar Luisito volumen 2. El primer libro agotó tres ediciones. No viene del palo del rock, no es escritor y tampoco, por suerte, periodista. Ningún vicio de la profesión y una tendencia a la curiosidad llevada a límites insospechados.

Cordobés, clase 68, todo lo contrario a la ausencia de estímulo, Jorge Kasparian es la muestra mayor del revisionismo autodidacta alrededor del genio y la figura de Luis Alberto Spinetta (atención: entrevista no apta para académicos, acomodados y demás oportunistas del oficialismo histórico).

-¿Sos consciente de que hablando con el panadero del Flaco, el dentista o el mecánico, estás escribiendo páginas únicas de datos inéditos, inesperados…?

-No soy consciente de nada, yo lo hago porque estoy convencido que la cosa va por ahí. Al panadero no le voy a preguntar si leyó El secreto de la Flor de loto. Le tengo que preguntar qué compraba Luis Alberto o si le enseñó a amasar. Me interesa la parte humana y así voy armando perfiles.

Además, en todo este laburo, Spinetta me regaló muchos de sus amigos con los que tengo relación permanente y hablamos de cuestiones familiares, de laburo, de la vida misma y por supuesto de Spinetta. Pricky, Robertito, Pototo, El Ruso, Pomo, Tito Vázquez, mi querido Rodolfo Garcia, Grace Cosceri, Martín García Reinoso, ¡Anibal la Vieja Barrios…!

"Spinetta cambió mi vida, me orientó, me educó, me marcó pautas", dice Jorge Kasparian.

“Spinetta cambió mi vida, me orientó, me educó, me marcó pautas”, dice Jorge Kasparian.

Soy muy injusto nombrado algunos, ya que hay muchos otros que siempre están. Y también debo decirte que no soy coleccionista, pero cada vez tengo más objetos vinculados a Spinetta: todo el tiempo me regalan cosas, lo último fue un pingüino de esos que cargan vino, pero pintado como el payaso del primer disco de Almendra.

Para saber cómo es Luis Alberto

-“Luisito” (1 y 2, editorial Vademécum) son cajas de Pandora donde pueden encontrarse personajes absolutamente imprevistos sobre la galaxia spinetteana. Explicame la idea por detrás de estos libros.

-La idea surge a partir de mi necesidad de saber sobre el ser humano que hay detrás de semejante obra que puso mi vida patas para arriba y me cambió para ser mejor persona. El detalle era que Spinetta ya no estaba entre nosotros y tuve que pasar por un duelo doloroso. El primero fue elaborando prácticamente solo la primera Biblia Spinetteana.

La Biblia es un libro de 240 páginas, todas en tela, impresa en serigrafía realizado sin fines de lucro. A raíz de este libro, que con el tiempo se convirtió en objeto de culto, aparece la posibilidad de hacer un programa de radio, en donde comienza la segunda etapa, con el agravante de que jamás había pisado una radio, ni de visita. Además, yo soy un tipo muy tímido.

Resultado: fue tan simple como recrear la juntada de un grupo de amigos para tomar cerveza y fumar faso.

Luisito 2, el nuevo libro de conversaciones son la galaxia spinetteana.

Luisito 2, el nuevo libro de conversaciones son la galaxia spinetteana.

A medida que avanzó el programa, para saber más de Spinetta, llegó un momento en que debía comenzar con preguntar y ahí nacen las entrevistas. Para eso debía vincularme y conocer a todo el grupo de gente que estuvo cerca de él, familiares, amigos, músicos, vecinos. Vía redes sociales me fui comunicando con cada uno de ellos.

Hay historias increíbles: la de un tipo que me decía que era Pototo, el de la canción, el de Tema de Pototo, y yo pensando que era un vendehumo… ¡pero era Pototo de verdad! Pude ir haciendo las entrevistas y por obra y gracia del ojo clínico o la demencia de Roque Di Pietro, el editor, finalmente acá están los “Luisitos”.

-¿Y el nivel de indagación? ¿De dónde sale semejante curiosidad?

Spinetta cambió mi vida, me orientó, me educó, me marcó pautas, me mostró la manera de laburar, me enseñó a marcar objetivos y metas con los elementos que se tengan a mano, con honestidad, pulcritud y responsabilidad, siempre buscando la excelencia y para eso es necesario conocer, investigar, preguntar y lo hice sin ningún tipo de banca ni de apoyo económico.

Lo hice grabando notas desde mi casa o desde mi taller, desde el celu o del teléfono fijo, por Zoom, por whatsapp, con mensajes de voz, como se pudiese. Siempre aparece una mano que te abre puertas y te allana del camino y esto ocurrió mil veces en todo este periplo: las personas que me ayudaron, saben que esto sale desde el espíritu mismo, desde el alma, desde Spinetta.

Los testimonios

-¿Cómo es tu manera de aproximarte? Te relacionás con personas que seguramente sólo hayan dado un testimonio público en sus vidas, y eso fue con vos.

-Muchos me comentaron que era la primera vez que le hacían una entrevista, otros se sorprendían porque me decían que no tenían nada importante para contar y en todos los casos las notas fueron importantes. Por ejemplo, con los bomberos que apagaron el incendio del colectivo en el que viajaba Spinetta y su banda para dar un concierto en Córdoba, en el año ’88.

Hablamos un rato sobre el tema en sí y después estuvimos horas charlando del Flaco: lo más parecido a escuchar Spinetta es hablar sobre Spinetta. Le hice una nota a Ricardo Miró, que fue compañero de secundario de Luis Alberto y fue quien se equivocó porque no pensó la respuesta en el cálculo de la distancia que hay entre la Tierra y el Sol. De ahí surge el título A 18 minutos del sol.

Jorge Kasparian habla con los "silenciosos imprescindibles" que rodearon a Luis Alberto Spinetta.

Jorge Kasparian habla con los “silenciosos imprescindibles” que rodearon a Luis Alberto Spinetta.

Le pregunto en qué momento se dio eso, qué estaban haciendo y cómo terminan escribiendo semejante manifiesto que en la ficha técnica del disco se detalla como el error que cometieron.

Uno más: Horacio Medaglia, nadie sabe quién es. En el set box de Las Bandas Eternas, en el libro de fotos de escenario y del público, al final hay una foto a página completa de un tipo grandote, disfrazado como el payaso que está en la tapa del primer disco de Almendra. Hasta tenía la sopapa pegada en la cabeza. Lo busqué, lo encontré y no podía creer que yo quisiera hacerle una nota para un libro.

Sobre gustos…

-Escribís que a Spinetta le gustaban las medialunas quemaditas…

Claro, las medialunas quemaditas y los bizcochitos de grasa. Se lo pregunté a Bill Evans, el panadero, y se reía. Y también le pregunté si estaba dispuesto a enseñarle secretos de su trabajo a Spinetta y darle alguna clase de “amasado”. Bill Evans: se lo puso Luisito por sus manos mágicas.

Y a Tito Vázquez lo entrevisté, tenista y ex entrenador. Quise saber por qué figuraba en Privé como “productor espiritual”. O a Robertito Mouro, el mecánico que escribió siete temas para la obra de Spinetta. Ah, ¿vos te imaginabas al Flaco teniendo una secretaria? Bueno, ahí está Andreíta contando la anécdota de cuando querían que Spinetta cambiara el colchón.

"Hablé con Mercedes, la última mujer del Flaco, pero decidí no publicar la entrevista", dice Jorge Kasparian.

“Hablé con Mercedes, la última mujer del Flaco, pero decidí no publicar la entrevista”, dice Jorge Kasparian.

O hacerle una nota a Alberto Ohanian y hablar un rato en español y otro rato en armenio. El tema fue cómo hizo los míticos shows de Almendra en Obras, un tipo que jamás en su vida había organizado un recital de nada…

-En otro pasaje del libro charlás con una novia del Flaco inmediatamente anterior a Patricia Salazar, esposa y madre de los cuatro hijos de Spinetta…

-Si, Anita Aizemberg, que es todo un personaje. Fueron amigos hasta el final, me la presentó Rodolfo García y me encontré con alguien extremadamente culto, con un vuelo increíble. Me contó de los proyectos que quería hacer con Spinetta en el campo audiovisual y hasta supe que su mamá fue pionera en nuestro rock: una de las fundadoras de la Revista Pin Up, la primera publicación de rock nacional.

También me puse en contacto con Carolina Peleritti. y nos conocimos cuando vino a dar un show en Córdoba. Le conté que quería hacerle una nota y cuál era el contenido de la misma. Ni el antes ni el después, sólo quería saber sobre Los Socios del Desierto, sobre MTV, sobre San Cristóforo, sobre las canciones de esa época, de Fuji por ejemplo.

Carolina me trató muy bien, me dijo que lo iba a pensar, que ella se había corrido de la vida de Spinetta y nunca más habló del asunto. Un día me llamó y me explicó que prefería seguir con esa postura y que la consultara en lo que hiciera falta. Entendí, respeté su decisión y la consulté algunas veces.

También llegué a Mercedes, “La Flor de Santo Tomé”. Mercedes fue la mujer de Spinetta en los últimos años. Sin saberlo tenemos una gran amiga en común, me comuniqué y me dijo que para ella eso era un tema cerrado.

Le conté lo que quería saber, por dónde iba la cosa… ¡no me imaginaba a Spinetta durmiendo la siesta en Santo Tomé! Hablamos muchas veces y finalmente, un buen día, hicimos la charla que fue muy extensa. Cuando la terminé de desgrabar decidí no publicarla. Ella está en otra instancia de su vida y no me pareció prudente mostrar lo conversado.

-Son tan originales tus libros sobre Spinetta que, te soy sincero, las aproximaciones con los ex Almendra y otros músicos quedan, entre miles de comillas, como lo menos interesante…

-Rodolfo, Emilio, Machi, son leyendas, son parte de la historia viva de nuestro rock y tienen mucho para contar. Son los que marcaron el camino y es necesario que las nuevas generaciones sepan quiénes son y qué hicieron.

Pero como te decía, el concepto del libro es mostrar a todos, en especial a los “silenciosos imprescindibles”, que son miles y cada uno tiene vivencias muy intensas vinculadas a Spinetta. Ellos se me convirtieron en piezas muy importantes en el engranaje Spinetteano.

Si la nota terminara acá, debo decirte que a diario me pasa que, mientras suena alguna canción que tal vez ya escuché 500 veces, se me ponen los ojos colorados, a veces se me caen las lágrimas, otras se me pone la piel de gallina y siento que así como se actualiza Windows en la compu, en esos momentos se me está actualizando el alma. Eso es Spinetta.

WD

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