Qué son los “Junkets” o cómo entrevistar a una estrella de Hollywood



Cuando una empresa de las denominadas “majors”, sea Disney, Universal, Paramount, Warner Bros., Sony o Fox, está por estrenar una película que consideran importante -o mejor, consideran que es importante que la prensa se entere y la difunda- realiza un junket (o rueda) de prensa.

Esto es: reúne a medios especializados, o no, en el cine y el espectáculo, y les ofrece la posibilidad de entrevistare a los “talentos”: actores, el director, a lo mejor el guionista, los productores, si se trata de una película tipo tanque hollywoodense -o si el productor tiene un ego lo suficientemente grande como para pedir estar en el junket-.

Por lo general las entrevistas se hacen en hoteles 5 estrellas, en Los Angeles o Nueva York, cuando no es un set visit, en los estudios productores o en el lugar del mundo en el que se esté rodando -en marzo estaremos publicando un rodaje que cubrí en… septiembre del 2018-.

Parece que se tratara de una situación prostibularia. Puede recibir, si se trata de la Televisión, a diez por hora. Sí: uno detrás del otro, entra uno, sale otro, respondiendo más o menos lo mismo.

Me ha tocado compartir una entrevista con otro periodista -no todas son entrevistas one on one- con un entrenador de perros, por una película precisamente con un animal de cuatro patas como coprotagonista. Allí cedí la exclusiva a mi compañero y me mantuve callado. Fue después de un terremoto, un domingo, en Beverly Hills. No más palabras.

Por lo general las entrevistas se hacen en hoteles 5 estrellas, en Los Angeles o Nueva York, cuando no es un set visit, en los estudios productores o en el lugar del mundo en el que se esté rodando -en marzo estaremos publicando un rodaje que cubrí en… septiembre del 2018-.

Los junkets de prensa son la oportunidad más cercana que un periodista o crítico de cine tiene de estar junto a un actor o director. Porque también los junkets son por teléfono. Anthony Daniels, C3PO, y el único actor que estuvo en las 9 películas de la saga de Star Wars, tenía una “telefónica”, antes de recibirme esta semana en el Convention Center de Pasadena, por el junket de El ascenso de Skywalker. “No está en casa”, me decía mientras me daba la mano, se encogía de hombros y me invitaba a pasar al livingcito donde lo entrevistaría.

Por supuesto que el tour de junkets y las experiencias que uno vive (y de las que sobrevive) en ellos, dan para escribir un libro. Dónde sentarse cuando el grupo de periodistas excede la media docena -estar ubicado lejos del entrevistado impide “manejar” la mesa y, por ende la entrevista-. Entonces, conviene llegar temprano y sentarse al lado de la silla cuyo respaldo apoya sobre la mesa: allí se sentará el “talento”. Y estar cerca, o a su derecha, asegura, por lo menos, si no conducir al grupo, meter más preguntas que el que está sentado a tres o más metros.

Nicole Kidman como Virginia Woolf, en “Las horas”, por la que ganó el Oscar como mejor actriz.

También, con los años, uno advierte como el “talento” ha cambiado. No fue lo mismo entrevistar en Atlanta a Nicole Kidman por Batman eternamente -no paraba de bromear y de reírse: no saben lo contagiosa que era la risa de la ex de Tom Cruise, ante de operarse y ser otra-, que en el Festival de Berlín por Las horas: seria, circunspecta. Claro, hacía la promoción de un drama, por el que ganaría el Oscar a la mejor actriz.

​Dónde sentarse cuando el grupo de periodistas excede la media docena -estar ubicado lejos del entrevistado impide “manejar” la mesa y, por ende la entrevista-. Conviene llegar temprano y sentarse al lado de la silla cuyo respaldo apoya sobre la mesa: allí se sentará el “talento”. Y estar cerca, asegura hacer más preguntas que el que está sentado a tres o más metros.

Insisto en que esto da para más entregas, o hasta para un libro, pero resumiendo, los “talentos” pueden estar o no felices de tener que hablar una y otra vez con la prensa. Por eso las mejores entrevistas surgen cuando al “talento” se lo abstrae o retira de la película en sí, y se le habla de otras cosas de su vida, profesional o no, y se lo saca del cassette, de lo ya memorizado.

Porque los actores están con el periodista en un cuarto, y parece que se tratara de una situación prostibularia. Puede recibir, si se trata de la Televisión, a diez por hora. Sí: uno detrás del otro, entra uno, sale otro, respondiendo más o menos lo mismo.

Y ¿por qué se prestan al junket? Los actores y el director firman en sus contratos en Hollywood cláusulas que estipulan que no sólo estarán libres para filmar entre tal y tal semana (para It 2, ya lo contamos, Finn Wolfhard fue y vino en el mismo día en un avión privado porque estaba grabando Stranger Things 3), sino también que estarán availables (disponibles) para hacer prensa días antes del estreno, y asistir a tal o cual première alrededor del mundo.

Todo, para que después Robert De Niro me diera uno de los mejores títiulos de una entrevista. Fue en Venecia, donde estaba más relajado y menos monosilábico que con Casino, en Nueva York. En un momento, ofuscado, me dijo “es que los periodistas tienen la culpa de todo”.

Mi editor superior en el diario tenía recortado con tijera y pegado en su oficina ese título. Echenle la culpa a los junkets.

¿Continuará? Continuará.

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