Post Malone, exitoso y polémico: arrasó en los Billboard, lo acusan de misógino y se tatuó a John F. Kennedy y Kurt Cobain



Hace tiempo que Austin Richard Post, más conocido como Post Malone, viene acomodándose en lo más alto de la escena musical y se convirtió en uno de los raperos más exitosos de la segunda mitad de este último lustro. Un lugar que el cantante de 25 años consolidó el pasado 14 de octubre, cuando se quedó con nueve categorías de los Premios Billboard que lo ratifican como uno de los artistas más talentosos del ambiente pero también de los más cuestionados por el público.

La gala de premios se llevó a cabo en Dolby Theatre de Los Ángeles, y fue la primera que se realizó en un escenario físico desde el comienzo de la pandemia. Los premios Billboard reconocieron a los superventas del año. Malone consiguió hacerse del galardón más importante de la noche, el de Mejor artista, más otras ocho estatuillas entre las que se encuentran Artista top canciones por streaming y Artista top hot 100, entre otras.

Desde su debut en 2015 con White Iverson en su cuenta de SoundCloud, Malone pasó de estar en el anonimato a conquistar las principales listas de música. Ese tema le valió un contrato con el prestigioso sello Republic Records y su carrera no paró de ascender.

Post Malone posó con los premios que ganó en los Billboard Music Awards broadcast. Foto: Todd Williamson/NBC/ Via Reuters.

Nacido en el estado de Nueva York, Malone se convirtió en un fenómeno. Llenó dos noches seguidas el mítico Hollywood Bowl, clásico teatro de Los Ángeles en el que actuaron bandas icónicas como The Beatles y The Doors. Además, colaboró con artistas como Nicki Minaj y Ozzy Osbourne, y le puso música a la película Spider-Man: Un nuevo universo.

Según GQ, Austin quiso ser cantante desde chico. Comenzó a escribir canciones a los 12 y aprendió a tocar la guitarra de manera autodidacta gracias a Guitar Hero, un juego en el que se puede simular que se está manipulando el instrumento.

A los 18 años dejó Texas, a donde se había mudado con su familia cuando tenía 9 y se instaló en Los Ángeles, lugar en el que confesó haber dormido en un placard por el poco dinero que tenía.

Al igual que otros artistas del rap, se puso su nombre artístico. Por su fanatismo al basquet, se pensó que Malone era en honor al jugador Karl Malone, pero en realidad es algo mucho menos poético.

Simplemente puso su nombre real en uno de los generadores automáticos de seudónimos para raperos que hay en internet. El primer resultado que le salió fue Malone. Le gustó y lo adoptó.

El rapero es un gran amigo de Justin Bieber, con quien tiene varias cosas en común. Ambos comenzaron su carrera subiendo música a internet, juntos grabaron Deja Vu y compartieron una gira en 2017, Malone como telonero y Bieber como artista principal.

Más allá de los premios y las millones de reproducciones que alcanzan sus canciones (tiene más de 42 millones de oyentes mensuales en Spotify), el cantante es un artista que no para de generar controversias. De hecho, gracias a alguna de sus declaraciones la prensa lo catalogó como el Donald Trump del hip hop.

Piel que habla. Cada centímetro de la humanidad de Post malone está regado de tinta. /Foto: Martín Bonetto

Haberse declarado públicamente a favor de la “segunda enmienda”, la cual protege el derecho de los ciudadanos estadounidenses de poseer y portar armas de fuego, sumado a la explícita misoginia y machismo de algunas de sus letras, que también incluyen un capítulo generoso dedicado a las drogas y la violencia, le valieron el apodo, que no parece incomodarlo demasiado.

“Las cosas que deberían haber matado su carrera solo lo han hecho más grande”, aseguró Rob Stevenson, un ejecutivo de Republic Records. Por cierto, el artista tiene una colección de pistolas automáticas, y como para quede claro que no tiene complejos con quienes cuestionan ese tipo de “hobby”, se tatuó una en el cuerpo para demostrar su pasión por ellas.

Claro que no es la única inversión que Malone hizo en tinta para su piel. Al contrario, es posible que ni él mismo sepa bien cuántas imágenes tiene impresas en sus 184 centímetros de humanidad a lo largo de los cuales reparte sus cerca de 90 kilos de peso.

Según llevan contados los que saben, Malone lleva registrados al menos 65 tatuajes, varios de los cuales tunean su cara de manera muy especial y que hablan bastante de sí. “Siento que los tatuajes en la cara me hacen interesante a la vista, así que cuando me falta belleza, lo compenso con intriga al menos”, dijo Malone a IQ.

Pero el primer tatuaje que se hizo el rapero no fue en su rostro, sino en su antebrazo izquierdo, donde desde 2016 exhibe el símbolo del conejito de Playboy, tatuado mientras grababa su álbum Stoney.

Malone también tiene una espada que enmarca el costado derecho de su cara, un as de picas en el mismo lateral de su frente -testimonio de su pasión por el Blackjack- y dos palabras en sus pómulos: “always” (siempre), en uno, y “tired” (cansado) en el otro.

Justin Bieber junto a Post Malone, en quien se inspiró para cultivar el estilo white trash, la estética” de los desposeídos” a lo Pappo: sucio y desprolijo.

Sin embargo, si hay un tatoo que realmente llama la atención, entre los muchos que lleva puestos Malone, es que muestra el perfil de la cara del 35 presidente de los Estados Unidos, John F. Kennedy, asesinado en Dallas el 22 de noviembre de 1963. “El único presidente que se pronunció en contra de la loca corrupción que está sucediendo en nuestro gobierno hoy en día”, lo definió el artista cuando presentó su obra, en 2016.

En las palmas de sus manos luce dos palabras: en una de ellas se lee “whatever” (lo que sea), en la otra, “nevermind” (no importa). Tal vez por esta última no resulte extraño que en el brazo izquierdo de Malone aparezca Kurt Cobain. “Si fuera gay, me casaría con él. Creo que es, no sé, es un genio. Así que se adelantó a su tiempo”, señaló alguna vez.

Hay más, mucho más. Palabras; logos, como el de Motorhëad; un alambre de púas en torno a su coronilla; el título de una de su canción Patient, en su brazo; también la cara de Lil Peep, la imagen de San Judas, un prominente rostro de Johnny Cash con su mejor jopo, y la lista sigue en un collage de significantes y símbolos que dan cuenta de una personalidad que le cae como anillo al dado a los amantes del género. Y por lo visto, a la industria también.

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E.S.

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