Pilar Gamboa y cómo triunfar haciendo un personaje masculino



El Carli es uno de los personajes teatrales más impactantes, acertados y entrañables de los últimos tiempos, un chabón que parece la suma de decenas de algunos de los estereotipos masculinos más cuestionados. Y se lo debemos a Pilar Gamboa. El Carli, ese pibe que trabaja a la vera de un pozo petrolero en la Patagonia y comparte su día a día con sus compañeros de tareas es uno de los protagonistas de Petróleo, la obra que rompió con todos los esquemas.

La actriz probó con los personajes más diversos que la fueron instalando desde hace más de una década entre las más convocadas para cine, teatro y televisión. Sin embargo, fue un personaje masculino, tosco, intenso, un poco pedante, peleador e in seguro, el que probablemente marcará un antes y un después en su carrera.

Petróleo y El Carli, al igual que sus colegas de ficción Palladino, Montoya y Formosa, surgió de la creación colectiva del grupo Piel de Lava. Y Pilar es una de sus artífices (junto a Elisa Carricajo, Laura Paredes y Valeria Correa). Es quien le pone cuerpo y alma a este personaje por el que recibió todos los elogios y reconocimientos y a quien, durante los últimos meses representó estando embarazada.

-¿Qué significa El Carli para vos?

-Este personaje me dio enormes satisfacciones. Para mí es una mezcla de los hombres que amé, que odié, con los que me reí, los que me enseñaron. Tengo con él una relación de amor/odio. Y fue una gran sorpresa todo lo que pasó, porque yo lo empecé a jugar desde lo lúdico, para mí actuar siempre es divertido, es donde yo encuentro que la vida tiene sentido. Y con Carli fue ponerle el cuerpo a la masculinidad, pero nunca lo pensé como macho alfa. Puede sonar raro, pero con el Carli me encontré como poseída. Cuando lo estoy haciendo en el escenario, pienso como él.

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-¿Por qué creés que te pasa eso con Carli?

-Creo que tiene que ver con cierta lógica que todos tenemos incorporada, por observación de la masculinidad desde hace tanto tiempo. El personaje tiene algo que todos conocemos por años de padecer este tipo de masculinidad. Siempre después de cada función, alguien me preguntaba si me había inspirado en Fulanito o Menganito. Se ve que tenía un poco de todos. No tuvo estrategia la obra, fue arrojo puro y por eso impactó tanto.

-El Carli despierta sentimientos encontrados.

-Sí, también genera empatía, porque a él le pasa, como a tantos hombres, que padece su masculinidad. Él no sabe hacer otra cosa y todo el tiempo está obligado a demostrar que la tiene más larga. Las mujeres somos las primeras víctimas, pero la situación la padecemos todos. Por eso es tan necesario cambiar el paradigma y pensar colectivamente.

“Petróleo”. Pilar Gamboa junto a sus compañeras del grupo Piel de Lava movilizaron la escena teatral con sus interpretaciones masculinas.

-¿Qué le pasaba a los varones que iban a ver “Petróleo” y se encontraban con el personaje?

-En un primer momento les generaba cierta distancia. Después, a algunos le provocaba desconcierto y a otros, cierta euforia. Finalmente, el humor te permite relajar y te salva.

-Tu actuación y la de todas las actrices de “Petróleo” fueron de las pocas en las que se revirtió lo clásico: un actor interpretando a una mujer.

-Sí. Nosotras no hicimos parodia, algo que me parece un espanto. Eso en general sucede cuando un actor se disfraza de mujer y se burla de la femineidad. Estamos acostumbradas a verlos en las variantes de la puta, la pesada, la bruja. Nosotras no parodiamos la masculinidad. Vamos más allá. A mí me interesa habitar el personaje, emocionalmente. Y ese compromiso emocional hace que el personaje se vuelva inquietante.

-Te falta un mes para que nazca tu primer hijo. ¿Cómo fue representar a este personaje tan patriarcal estando embarazada?

-Fue muy raro y a medida que la panza empezó a tener presencia y el bebé se movía, más todavía. Pero a la vez, me olvidaba. La gran paradoja es que algo tan femenino como la maternidad me ayudó a profundizar los rasgos masculinos de El Carli: podía apoyar los brazos en la panza, me venía bien tener más peso para pararme más firme. Además, yo estaba convencida de que iba a ser una nena salvo, cuando estaba haciendo la obra: arriba del escenario me salía llamarlo en masculino. “Vamos, genio”, decía antes de salir al escenario.

Pilar Gamboa. La actriz interpretó al personaje masculino de El Carli, en “Petróleo”, estando embarazada. Foto Lucia Merle

-¿Creés que hoy en día es mayor desafío criar a un hijo varón sin el paradigma que todos tenemos naturalizado?

-Sí. En mi caso, será una crianza compartida con el padre (N.de la R: el dramaturgo y director Ignacio Sánchez Mestre) que por suerte, es de los varones que reflexionan sobre todo esto. Eso es un alivio. Salir del mandato de la madre que tiene que saberlo todo, también es una visión que nos dejó el patriarcado y es un trabajo enorme el que hay hacer para abandonar ese poder.

-Otro de los grandes mandatos para las mujeres es la maternidad. Y cuanto antes mejor. Vos estás por cumplir 40. ¿Cómo vivís eso?

-Está todo construido para que sientas culpa. A los 36, cuando muchas de mis amigas estaban pariendo, yo me separé de mi pareja anterior. Y me decían: “Ya va a venir, tranquila”. Yo pensaba que no iba a ser madre, porque nunca sentí la necesidad de serlo para sentirme realizada. Para mí es algo que sumo a mi vida. Pero tenés la presión constante de hacerlo, muchas mujeres lo viven como obligación; se supone que un hijo es algo que te viene a completar. Entonces las mujeres tenemos que soportar ser juzgadas por no tener hijos y si los tenés, a qué edad por el reloj biológico, y si tenés uno, para cuándo el segundo y así. Todo está armado para que sientas frustración y siempre sientas que te falta algo. Yo, con casi 40, además, soy “madre añosa” y los médicos te miran como compadeciéndote.

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-Todo es muy dispar entre hombres y mujeres.

-Es tan desigual todo que harta. Por suerte, sobre todo con las nuevas generaciones, tengo la sensación de que algo empieza a cambiar lentamente y se expande. Y mis compañeras de Piel de Lava son mi ejemplo de que se puede ser madre sin relegarse. Ellas no son madres sufridas, se divierten.

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WD

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