“Perdí mi cuerpo”, por Netflix: animación para adultos, y sensibles



Cuánto aprendemos de nuestros padres, qué clase de recuerdos mantenemos de ellos, cómo una chica que trabaja en una biblioteca puede, con su voz desde un portero eléctrico, enamorar a un chico perdido.

Debe ser una de las películas de animación más creativa, extraña e imaginativa del año.

En Perdí mi cuerpo, Jérémy Caplin adaptó la novela Happy Hand, de Guillaume Laurant –sí, el mismo coautor del guión de Amèlie, el filme de Jean-Pierre Jeunet, con la que tiene varios puntos en contacto-. Porque tiene varios personajes que se cruzan entre sí, y también elementos que los unen.

El protagonista central sería Naoufel, un joven que se enamora en una París cero turística de Gabrielle, cuando no puede entregarle el delivery de su pizza napolitana con cebolla extra. Naoufel quedó huérfano de pequeño, y todos los recuerdos que tiene son en blanco y negro.

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Pero también hay una mano, que se escapa y tiene su propio derrotero e historia(s) en el filme. Deambula por París, sí, y tiene los momentos menos románticos, aunque alguno esté teñido de poesía (se vale de un paraguas para volar), porque, por ejemplo, se la ve con unas ratas.

No es, claramente, La mano, la película de Oliver Stone en la que un artista de cómic perdía la mano, que adquiría una “vida” propia. Esos dedos eran asesinos, y estos, definitivamente, no.

Si la animación, que no quiere ser perfecta, ofrece desde su historia aristas para adultos, o al menos no para un público infantil, la conjunción de géneros (drama, comedia, algo de terror, fantasía, por sobre todas las cosas) la vuelve más extraña aún.

Extraña, pero atractiva.

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Ganadora de la Semana de la Crítica este año en Cannes, Mejor película y Premio del Público en el Festival de Annecy, candidata en varios rubros a los Annie, el galardón que sería algo así como el Oscar en la animación, en cuanto a su importancia, Perdí mi cuerpo deja que el espectador llene algunas subtramas, si lo deseara, con sus propias ideas de lo que sucede, sucedió o sucederá.

Lo que decíamos al comienzo: hay escenas que permiten a quien ve esta pequeña maravilla completar los puntos suspensivos. O directamente proyectar en esas situaciones sus vivencias.

Sólo algunas muy buenas películas lo permiten.

“Perdí mi cuerpo”

Calificación: Muy buena

Animación. Francia, 2019. Título original: “J’ai Perdu mon corps”. 81’, SAM 13. De: Jérémy Clapin. Disponible en: Netflix

WD

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