Paul McCartney anunció el lanzamiento de un nuevo álbum que grabó durante el confinamiento



Del mismo modo que para muchos otros artistas, para Paul McCartney el aislamiento al que obligó la pandemia de coronavirus significó la cancelación de todos los planes que el beatle tenía previstos para este 2020. Conciertos, giras y, seguramente, alguna visita a algún estudio de grabación quedaron en compás de espera.

Sin embargo, el músico se las arregló para que el Covid-19 no le impidiera seguir adelante, aún en tiempos de un confinamiento que Paul decidió pasar en su granja familiar, donde dedicó su tiempo a darle forma a McCartney III, su nuevo álbum compuesto y grabado en solitario en su propio estudio, durante la primera fase de la cuarentena, que estará disponible a partir del próximo 11 de diciembre.

De esta manera, McCartney III se convertirá en el cierre de una trilogía personal que el músico inauguró en 1970, con la publicación de McCartney, el primer trabajo de su era post-beatle, que incluye esa obra de arte que es Maybe I’m Amazed, y que continuó con McCartney II, editado en 1980 con canciones como Coming Up y Temporary Secretary.

El ambiente rural y de granja acompañó a McCartney en la grabación de sus tres discos totalmente solistas, el último de los cuales tomó forma en su estudio en Sussex. /Foto EFE/

Como en aquellos dos casos, en McCartney III el músico volvió a asumir el múltiple rol de compositor y productor de todos los temas, al mismo tiempo que tocó y grabó todos los instrumentos que suenan en el álbum.

McCartney asegura que no tenía intención de publicar un trabajo este año, tras haber sacado al mercado Egypt Station en 2018, pero el tiempo que pasó confinado durante la primera ola de coronavirus le llevó a componer más de lo que había planeado.

“Estaba viviendo una vida de confinamiento en la granja, con mi familia, y entraba en mi estudio cada día”, relató McCartney en un comunicado en su página web. Su proceso creativo se encendió a partir de “algunas cosas en las que había trabajado a lo largo de años” y que se habían quedado “a medio terminar”.

Así es la tapa de McCartney, el primer álbum del beatle, publicado en 1970.

“Sólo hacía lo que me apetecía hacer. No tenía ni idea de si esto terminaría siendo un álbum”, apuntó el músico, que comenzó a componer tras escuchar un antiguo tema de principios de la década de 1990 que no había llegado a publicar, When Winter Comes.

Al material original, McCartney agregó nuevos pasajes para dar forma a Long Tailed Winter Bird, el tema que abre el nuevo trabajo.

McCartney dio el puntapié inicial de la trilogía en el lejano 1969, luego de que John Lennon anunciara que tenía intenciones de dejar The Beatles de manera definitiva. La decisión estuvo enmarcada por el clima de confusión que rodeó la grabación de Let It Be, y de algún modo Macca volcó en su propio disco su idea de volver a los orígenes que en el caso del grupo zozobró definitivamente cuando su compañero de fórmula decidió confiar la postproducción del álbum a su amigo Phil Spector.

Así es la tapa de McCartney II, publicado en 1980.

En el caso del segundo volumen, la búsqueda personal de Paul estuvo más volcada a la experimentación con sintetizadores y nuevos sonidos, después de la publicación de siete álbumes con Wings. Y en ambos casos, las concepción de las imágenes de la presentación de los álbumes tuvieron un lugar que cobró mayor relevancia con el paso del tiempo. 

Mientras que las fotografías que aparecían en McCartney y McCartney II habían sido tomadas por su primera esposa, Linda, fallecida en 1998, en esta ocasión las imágenes que acompañan al álbum son de su hija Mary y su sobrino Sonny, así como algunas que él mismo ha hecho con su teléfono móvil.

Fuente: EFE

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E.S.

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