Patricio Abadi: cómo convivir entre la realidad y la ficción



Actor, director y dramaturgo, Patricio Abadi no le teme a los temas fuertes. En su última obra, Flashes (los viernes en el Camarín de las musas) se mete con un tabú: el incesto entre hermanos. Pero lo hace desde un registro de humor que él denomina “falso biodrama sobre el amor entre medio hermanos”, en el que actúa junto a Carolina Babich.

“Es cierto que la obra toca un tema tabú, pero lo hace desde el lado sensible, con ternura y humor, lo cual hace que el público durante una hora se ría, se emocione y hasta suspire de amor sin juzgar a “Pato” y a “Natasha””, dice. “Porque la lupa no está puesta sobre el incesto, sino sobre el enamoramiento de estas dos almas/cuerpos” .

-¿Por qué “falso biodrama”?

– Creo que los biodramas más ortodoxos se están volviendo algo reiterativos, porque tienen como limitación de fidelidad para con la realidad. Como si esa exactitud documental le agregara algún tipo de valor al espectáculo. En cambio, este subgénero que me inventé bajo el nombre “falso biodrama” es más profano, y me ofrece mayor elasticidad. Lo que es real y lo que es ficticio conviven con mayor verosimilitud que aquello que se presume absolutamente real. Son búsquedas. Y todas son legítimas. 

-En casi todas tus obras escribís, actuás y dirigís. ¿Lo trabajás todo a la vez?

-En Flashes, para el triple rol de autor director e intérprete colaboró el hecho de que con Caro Babich ya venimos trabajando juntos. Y como director trato de jugar a favor de las actuaciones. Caro es una de las actrices más potentes y versátiles que tuve la suerte de dirigir. La gente que no la conocía “flashea”. En el escenario nos entendemos y eso nos permite deslizarnos con cierto arrojo por diferentes estados.

– Ya hiciste falsos biodramas de Frida Kahlo, de Herbert Vianna, de tu propia vida, ¿cuáles son las historias que te interesan contar?

-Escribo comedias, dramas, monólogos, dramaturgias más poéticas y hasta incluso el año pasado estrené una versión musical sobre Frida Kahlo. Me gusta contar historias sensibles, humanas. Así fue con la historia de amor trágica entre Herbert Vianna, el líder de Paralamas O Sucesso y su mujer, que hice en Bonus Track. Para mí, escribir es ponerle melodía a la imaginación. No tengo una fórmula, escribo como respiro. En este mundo abrumado por las cadenas de producción y los obstáculos, es lindo aunque sea conservar un oficio artesanal. Pero a Dios gracias también está el escenario para aterrizar. El escenario y la paternidad son mis pies en la tierra.

Patricio Abadi. Actor, director y dramaturgo, inventor del falso biodrama.

-Como dramaturgo participaste de “El equilibrista” de Mauricio Dayub, que fue una de las obras más exitosas y premiadas del último año. ¿Cuál es el secreto de ese boom?

– Todo empezó en Idénticos, el ciclo de micromonólogos de Teatro por la identidad, que coordina Mauricio Kartun. Todo lo que toca Kartun parece estar bendito. Allí a Mauricio Dayub le habían sido asignados La soledad del referí y La negación, que son los dos monólogos que hoy dan cuenta de mi parte autoral en El equilibrista. Yo le tenía mucha confianza porque esos textos míos ya habían funcionado con otros intérpretes en Ya no pienso en matambre ni le temo al vacío (obra que lleva 12 años en cartel). Es muy lindo como autor ver cómo esos textos que han pasado por lugares tan significativos para mí hoy siguen llegando a mucha gente por medio de un proyecto como El equilibrista, con un equipo de excelencia que Mauricio supo reunir y hoy ha devenido en el espectáculo que todos conocemos.

-¿El teatro es lo qué más te atrapa para trabajar?

-Lo que más me gusta del teatro es el hecho de que el espectador va a buscar que te lo lleves de viaje por un rato. Hoy día, desprender a la gente del celular durante una hora y proponerle reír, pensar y emocionarse es un gesto casi revolucionario.

-Ahora también formás parte del elenco de la miniserie de Netflix “Puerta 7”, sobre el mundo de las barras bravas. ¿Cómo es tu participación ahí?

– Interpreto al “Crazy Roggio” que es un futbolista en el epílogo de su carrera. Fue mi debut en la pantalla. Y nada menos que con un director de la jerarquía de Israel Adrián Caetano. Un bautismo de fuego. Un nuevo desafío. Estoy muy agradecido. Fue una hermosa experiencia que me dejó entusiasmado para seguir aprendiendo y profundizando como actor también en el lenguaje audiovisual.

WD

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