Pachu Peña: el hombre serio, que disfruta hacer reír



Es el más serio de los cómicos argentinos, por los gestos breves y las pocas palabras. Y su risa acotada, casi silenciosa, debe ser de las más contagiosas. “Me gusta ser conciso, decir poco pero hacer reír mucho”, asegura Pachu Peña. El actor encontró su estilo de humor sin querer, anclado en la timidez que, dice, sólo se disipa cuando está frente a cámara. “En ese momento, no me importa nada”, asegura.

-¿En serio sos muy tímido?

-Sí, bastante, Tengo perfil bajo, muy tranquilo, callado. Me tengo que escudar en algo para aflojar. Para eso están los personajes y si son, exagerados, como el del alemán, mejor. 

-Sin embargo, te tentás muy fácilmente.

-Es verdad, pero es algo que no busco, sale así, no lo puedo evitar. Pero tentado también soy contenido.

-Hay algo como de humor inglés en ese estilo, ¿te identifica?

-Sí, me gusta mucho. Desde los Monty Python hasta Peter Sellers, adoro el humor inglés, me encanta Ricky Gervais.

José María Peña nació en Rosario en 1962 y ya, desde bebé, pasó a ser Pachu para todo el mundo. “En realidad mi mamá me llamaba Pachuli, que era el personaje de una película francesa que había visto y ella decía que yo me parecía. Mis hermanos me empezaron a llamar así también, pero se fue acortando y quedó Pachu”. Un sobrenombre que ya es marca propia en el mundo del espectáculo.

Pachu Peña, un cómico popular que llegó desde Rosario al entorno de Marcelo Tinelli.

En aquella infancia rosarina están los primeros recuerdos asociados con las ganas de actuar, aunque todavía no se manifestaran abiertamente. “Mi viejo daba clases de Ingeniería en la Facultad y volvía tarde a casa. Y yo me quedaba con mamá, a esperarlo, mirando películas en la tele. Veía de todo: películas de cowboys, las de Abbott y Costello, en blanco y negro”, recuerda. “Yo soñaba con estar adentro de esa caja”.

Pero tuvo que pasar bastante tiempo para que ese sueño se hiciera realidad. Antes trabajó atendiendo en una tienda de regalos, como cadete en un negocio de fotografía, en una tabacalera y en una fábrica embotelladora y distribuidora de gaseosas. Por entonces, Pachu también jugaba al rugby. En los entretiempos, era el payaso del grupo, al que naturalmente le salía fácil hacer reír a los demás.

A los 30 años se cruzó en el camino con Pablo Granados y Luis Rubio y su vida dio un giro total. “Ellos dos tenían un programa en el Canal 3 de Rosario. Y también en la radio, Propuesta Joven se llamaba. Un día fui al programa, tiré un par de ideas y quedó ahí. Pero al poco tiempo, Pablo me fue a buscar a la distribuidora y me propuso que trabajáramos juntos”.

A partir de ahí, todo fue fluido y precipitado. Unos videos que grabó la dupla llegaron hasta Marcelo Tinelli y eso fue el inicio de diez años de trabajo en Videomatch. “Por suerte, desde entonces he tenido muy pocos baches laborales. Bueno, una vez quedé boyando un poco y ahí fue cuando me metí en Gran Hermano Famosos”, dice y se tienta.

Pachu Peña es de Rosario. Siempre vuelve a su ciudad, sobre todo para ver a Newells.

Si algo caracteriza a Pachu es que no reniega de nada de su pasado. Menos de que lo sigan identificando con la dupla de “Pachu y Pablo” con la que se hizo famoso. “No me molesta para nada. Nunca me pasó eso de tener ganas de separarme”, asegura. “De hecho, ahora cada uno hace más su camino: Pablo está más dedicado a la música y yo, a Polémica en el bar y los programas de la tele. Pero la verdad es que nunca nos separamos”.

Tal vez sea la timidez o la risa contagiosa, Peña despierta más simpatía que detractores, y eso quedó demostrado cuando, luego de la sospecha de que podía estar contagiado de covid-19, un hisopado dio negativo. En las redes sociales estallaron los memes a favor del actor y las expresiones de alegría por él.

-¿Tuviste miedo en ese momento?

​-Miedo no, pero me dio respeto. Lo que más me preocupaba era poder contagiar a mi familia, a mis compañeros. Sentí una gran responsabilidad por eso y aunque me dolió, pasé el Día del Padre solo, aislado.

Hubo mucha gente que te mandó mensajes de cariño, despertaste mucha empatía. Y no le pasa a tantos famosos eso. ¿Te sentiste querido? 

-Me sorprendió mucho, la verdad es que no podía creer que me expresaran tanto cariño. Me sentí muy agradecido. Tal vez mucha gente devolvió con ese gesto, alguna sonrisa que le saqué yo alguna vez. En general, los que hacemos reír somos queridos. Yo contesto siempre todos los mensajes, estoy muy atento a lo que me piden. Debe ser eso, no sé, de todo un poco.

Luego de ese episodio, Peña se anotó como voluntario para aplicarse la vacuna de prueba contra el covid. “Me gusta ayudar, siempre que puedo lo hago, soy de los pregonan donar sangre, plasma, médula, lo que haga falta”.

Pachu tiene asociado esta faceta comprometida con un momento familiar emotivo en su vida. “La primera vez que doné sangre era bastante chico y fue para mi abuela”, dice. “A partir de entonces no dejé de hacerlo nunca”.

Pachu Peña y Pablo Granados, una dupla humorística que aún hoy funciona.

-¿Qué cosas te hacen reír?

-Mis compañeros, todos, me hacen reír mucho: Pichu (Straneo), Pablo (Granados), Nazareno (Mottola), me divierto con ellos. Y también (Diego) Capusotto y todo lo que fue Cha Cha Cha. Me gustan mucho los juegos de palabras y las parodias.

-¿Qué cosas te inspiran para crear tus personajes?

-Soy muy observador, estoy atento a todo. Y miro mucha televisión. Me encanta, veo de todo y de ahí salen muchos personajes. Además me interesa mucho meterme en toda la producción, trabajar en equipo.

-¿Hay temas con los que sentís que no podés hacer humor?

-En general, hago con humor con casi todo. Este momento presente es bastante difícil para hacer humor, pero precisamente es cuando más se necesita. La gente busca desprenderse un poco de la realidad, y es cuando los artistas tenemos que lograr sacar una sonrisa.

-Lo tuyo es el humor, ¿pero te gustaría interpretar algo bien distinto, papeles dramáticos, por ejemplo?

-Sí, me encantaría. De hecho, antes de la pandemia estaba filmando una comedia dramática, con un personaje bastante oscuro, para cambiar de aire. Pero, obviamente, el proyecto quedó suspendido por ahora, espero que lo podamos retomar lo antes posible.

En el Martin Fierro 2015., con el elenco de “Sin codificar”. Diego Korol, Pachu Peña, Pichu Straneo y Yayo Guridi. Foto Marcelo Carroll

A pesar del perfil bajo, en la vida de Pachu hay varios amores conocidos: su familia y su ciudad natal,  unida al club del que es fanático: Newell’s. “En el fondo sigo siendo el mismo tipo que vino de Rosario. Estar en la tele es un trabajo, pero no necesito exponer a mi familia por eso, no hace falta mostrarlos para que se vea lo que hago”, asegura.

En la intimidad, esa idea es compartida con su mujer y sus cuatro hijos, que tienen entre 11 y 21 años. “Siempre elijo cuidar la vida privada. Mi mujer trabaja en el medio, es productora en un canal y eso está bueno, porque sabe cómo son las reglas del juego, el manejo de los tiempos. En general, estoy muy atento a la actividad de mis hijos. Una de las cosas que tuvo a favor este tiempo tan especial de cuarentena es que pudimos pasar más momentos juntos”.

-Ahora por la pandemia no es posible, ¿sos de ir seguido a tu lugar de origen?

-Sí y es una de las cosas que más extraño. Voy con mucha frecuencia a Rosario, a ver partidos de Newell’s, a visitar a mis hermanos, primos, tíos, amigos, que son miles. A veces ni aviso que voy porque después no puedo verlos a todos y me reclaman. Pero disfruto mucho.

WD

Mirá también

TEMAS QUE APARECEN EN ESTA NOTA



Fuente >>

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *

IMAGESLOVER Photo Flip Day 1 CLip art of Flip Day 2