otra vuelta a la historia

El estreno en Netflix de Mi mejor amiga, Ana Frank coincidió en la Argentina con las noticias acerca de la publicación del libro La traición de Ana Frank y su posterior suspensión, ya que aparentemente a quien se acusa de haber delatado dónde la joven se escondía de los nazis (en un anexo en su casa en Amsterdam) no lo habría hecho.

Como sea, la historia de Ana es por todos conocida, y esta película de los Países Bajos le da una vuelta al asunto, ya que se basa en el libro de Alison Leslie Gold Memories of Anne Frank: Reflections of a Childhood Friend.

Y más que centrarse en quien escribió su famoso diario, escondida en el anexo secreto de su hogar, lo hace en Hannah Gosla, con quien compartió su infancia y parte de la adolescencia hasta que la ocupación nazi en Amsterdam terminó separándolas.

Ana y Hannah, en la Amsterdan ocupada por el nazismo, y previo a la separación de las amigas. Foto Netflix

Ana y Hannah, en la Amsterdan ocupada por el nazismo, y previo a la separación de las amigas. Foto Netflix

Hannah y Ana soportaron e, acoso de los soldados alemanes, debían llevar la Estrella de David en su pecho cuando salían a la calle y tenían prohibido ir al cine, una de sus actividades favoritas. Lo mismo que les pasaba a todos los judíos en Ámsterdam mientras duró la invasión, o hasta que los obligaban a “armar las maletas” y abandonar sus casas rumbo a campos de detención ilegal, sean de concentración o de intercambio con prisioneros de guerra alemanes.

¿Quién golpea a mi puerta?

La película va y viene saltando en el tiempo entre 1942 y 1945, con la vida de las familias Frank y Gosla, y ya en el campo de concentración de Bergen-Belsen, donde está Hannah, Gabi (su hermanita) y su padre.

La película, cuando las acciones son en el campo de intercambio, no se regodea con las atrocidades sufridas por los detenidos. Foto Netflix

La película, cuando las acciones son en el campo de intercambio, no se regodea con las atrocidades sufridas por los detenidos. Foto Netflix

No es spoilear porque es historia: allí, también, pero separada por un muro de paja y en peores condiciones estaba Ana, adonde llegó cuando fue delatada. Los Gosla eran tratado mejor porque tenían pasaportes y podían ser transferidos, como “intercambio” con los soldados o militares nazis detenidos por los Aliados.

El filme de Ben Sombogaart muestra apenas dónde iba a estar recluida Ana antes de que esto sucediera, pero no durante. La cámara seguirá a Hannah, inclusive cuando vaya a visitar a Ana y se encuentre con que ella y su familia se fueron de viaje a Suiza, que es lo que le hacen creer a Hannah y otra amiga, que no pueden creer que haya dejado al gato, su abrigo y el diario que escribía…

El filme va y viene en el tiempo, y no transcurre en el anexo secreto donde estuvo oculta Ana Frank. Foto Netflix

El filme va y viene en el tiempo, y no transcurre en el anexo secreto donde estuvo oculta Ana Frank. Foto Netflix

El tratamiento es más o menos convencional, pero no hay ningún regodeo con las atrocidades del campo y el maltrato a los prisioneros. Por ahí se le miente a Gabi que algún personaje “está cansado, se durmió” cuando sabemos que no es eso lo que ha sucedido, o ante el hambre de la menor se muestra a un soldado alimentando con salchicha a su ovejero alemán.

Es un relato decíamos clásico, que sirve para divulgar la historia de Ana Frank desde otro prisma, con apuntes de su vida posiblemente desconocidos para muchos de los jóvenes espectadores que se acerquen a ver este drama sobre una sobreviviente del Holocausto, y su amiga que no llegó al día de la liberación.

“Mi mejor amiga, Ana Frank”

Buena

Drama. Paises Bajos, 2021. Título original: “Mijn veste vriendin Anne Frank”.103’, SAM 16. De: Ben Sombogaart. Con: Josephine Arendsen, Aiko Beemsterboer, Roeland Fernhout. Disponible en: Netflix.

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