Okupas en Netflix: qué fue de la vida de “El Negro Pablo”, el personaje más picante



Dentro de toda la mitología de Okupas, la serie que a 20 años de su estreno aún sigue grabada en el imaginario contemporáneo argentino, el Negro Pablo sin dudas ostenta el título del villano más malo, en una ficción donde, ya de por sí, todos los grises eran oscuros. Sin embargo, a diferencia de su alter ego ficcional, Dante Mastropierro es una especie de superhéroe del barrio de La Boca.

A 20 años de su interpretación de aquél papel que lo llevó a la fama, la vida del actor no es muy diferente a la que era. Algún que otro pedido de fotos cuando se cruza con un fanático puede ser la única variante en su vida post Okupas. “No cambió nada para mí, mañana puedo llegar a tener dos millones de dólares y voy a seguir siendo el mismo, nada ni nadie lo va a cambiar”, aseguró Dante en diálogo con LA NACION antes de chicanear: “Algunos con la plata se hacen los negros y destiñen”. Sus palabras, próximamente, volverán a ser escuchadas en Netflix: la plataforma anunció oficialmente que pondrá Okupas en su catálogo.

Es que a pesar de ser, cómo él dijo, “el villano más querido” de la televisión, fuera de ella Dante de malo no tiene nada, a tal punto que junto a su mujer se ponen al hombro el comedor “Pancita llenas”, a pocos pasos de La Bombonera. Esto le permitió al actor ver de primera mano las consecuencias de la pandemia en su barrio.

“Estuvimos todo el año poniéndole el pecho a las balas; de repente un montón de gente empezó a venir; nosotros teníamos el comedor para niños y algunos abuelos, pero después de la pandemia los niños no pudieron venir más, entonces empezaron a venir los papás de ellos”, contó Dante, quién no dudó, como él mismo señala, en “tirar un paquete más de fideos o un paquete más de arroz” para el que lo necesite. “Hay que darle un mano al que menos tiene”, aseguró.

Lejos del prime time televisivo, Dante no se fue de la actuación, y aunque tiene que coordinar sus tiempos con su trabajo en AFIP y el comedor, su producción actoral es muy amplia.

“Estuve con Miguel Bou; hicimos Se la vamos a dar cuando estábamos en pandemia; después hicimos El camino de la rata, y La reina del arroz con pollo. Ahora estamos con una propuesta, vamos a hacer Brutos animales, pero estamos esperando un poco que se calme esto. Es una película que va a ser bastante picante, va a estar buena. No te la cuento para que después la miren”, contó el actor antes de agregar: “Va a haber alguna sorpresa más que no se puede decir”.

A pesar de eso, la falta de oportunidades en el mainstream televisivo parece ser algo que aún hoy le pesa. Un gallo para esculapio, la serie dirigida por Bruno Stagnaro (creador de Okupas), parecía ser la oportunidad perfecta para su retorno. Sin embargo, algo pasó que hizo que la ansiada vuelta no pudiera darse.

“Pienso que si vos prometés algo no hay por qué estar llamándote para recordártelo. Cuando terminó Okupas íbamos a hacer Los invisibles, que no se pudo hacer por el tema del corralito, pero para Un gallo para esculapio se ve que se olvidó, pero bueno no importa. Está todo bien con todos, yo estoy para trabajar cuando quieran, y cuando no quieran sigo trabajando en lo mío. Me arrodillo solamente con el que está arriba, no llamo a nadie. Si yo me porté bien… vos te tenés que acordar de la gente que se porta bien”, señaló Dante

Hubo una escena en particular que marcó el amor de sus fanáticos con el Negro Pablo. Se trata del capítulo donde Rodrigo de la Serna -Ricardo- tiene va “al docke” y ahí descubre que siempre hay gente “más picante que uno”. Las frases quedaron en la memoria popular: “Vas a bailar en pollera para los pibes”, “El pollo, el pollo, acá está el gallo, qui qui ri quiiii” y “¿Vos conocés al masca?”. Todas dichas suavemente, para que el escalofrío trepe por la espalda de cualquiera.

“Nos encontramos ese día en Dock Sud, en las torres; yo lo había visto en Gallito Ciego y me sorprendió verlo tan buen pibe. Estaba asustado, nos preguntaba si nosotros sabíamos que era ficción, yo me hacía el bolud… Le decía: ‘Yo no entiendo nada, yo vengo a pegarle a un guacho y bajármelo’. Bruno (Stagnaro) me había dicho que lo joda un poco para ver lo que hacía. Aprendió bastante”, recordó Dante, aún riéndose.

El “Negro” Pablo y Ricardo, en el inicio de una conversación que luego se pondría “pesada”. Foto: Captura/Okupas

Esa escena no solo es una de sus favoritas por su gran desempeño, sino también porque según contó él fue quien la ideó en un principio. “La inventé yo en el casting y Bruno me pidió permiso para ponerla. A él le gustó y la puso. Rodrigo se la bancó bien bancada, por algo es actor, pero él mismo dijo que se asustó, la situación estaba muy densa”, dijo Dante, quién también vivió una situación similar cuando se estaba probando para la serie: “En el casting el que hizo la parte de Rodrigo se puso a llorar, y yo pensé que estaba actuando, pensé que era un actorazo. ‘No, me asusté de en serio muchachos’, me decía el pibe, era un paparulo bárbaro”.

Antes de conocerse la oficialización de la noticia de la plataforma de streaming, este actor todoterreno le contaba a LA NACION cómo palpitaba un regreso. “Me enteré de que la quieren subir a Netflix, pero tienen que cambiarle alguna parte de la música, hubo problemas. Me mandaron algunos avisos. Está muy bueno, sobre todo para que la gente la pueda seguir viendo en mejor calidad. Lástima la música, porque estaba bien y era muy importante, pero estos quieren sacar dinero. Pero está muy bueno que la gente, aunque pasó mucho tiempo, lo siga manteniendo vivo. Un programa como Okupas fue muy premiado y la gente hoy por hoy lo mantiene vivo”, contó orgulloso.

Una de las características que permitió que Okupas tuviera el éxito que tuvo fue su manera de retratar la desigualdad social y económica que vivía en esa época una gran parte de la sociedad. Veinte años después esos problemas siguen existiendo y, según afirmó el actor, poco se hizo para que esto deje de ocurrir.

“Esto hasta que no se pongan las pilas los de arriba no va a cambiar, la gente siempre vive en las mismas circunstancias. El de abajo, que menos tiene, si no sale a pelear el día a día no come. No vive. Hay gente que no tiene trabajo o tiene que ir a limpiar casas de familia, como hacía mi madre. Hay gente que no sabe lo que es hacer un fuego, cocinar en un brasero o en un calentador a kerosene o no tener para la garrafa. Yo pienso que por ese lado hay que fijarse, pero el pobre siempre va a existir, porque si no existe el pobre a los de arriba no le sirve”, afirmó Dante.

“Cuando sos chico vivís el momento y te manejás por donde estás, entonces no te das cuenta, hasta que vos decís: ‘¿Por qué ellos tienen más y yo menos?’. Por eso después los pibes salen ‘doblados’, porque uno se da cuenta de que, aunque sus padres se sacrifiquen un montón, no tienen para comprarles ni un par de zapatillas, y un tipo va con una zapatilla de mil, dos mil, cuatro mil o diez mil mangos”.

“A veces pasa lo que pasa que terminan saliendo a sacarles lo que tienen, no es lo que tendría que pasar, pero si todos pusieran un granito de arena y el que más tuviera ayudaría al que menos tiene…”, reflexionó Mastropierro.



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