obras que vuelven al escenario 20 años después

El teatro en la ciudad de Buenos Aires es un mosaico de propuestas en las que se puede encontrar de todo. Incluso obras que quedaron en la memoria de un par de generaciones atrás y que, renovadas, con los mismos protagonistas o con nuevo elenco, hacen su regreso triunfal a la cartelera.

Ahora, hay varias que forman parte de ese grupo de teatro revival: Art, El amateur, Mujeres en el baño y Ella en mi cabeza, entre otras que, siguiéndole los pasos a la legendaria Brujas (con 30 años de funciones entre idas y vueltas) además, tienen buena repercusión de público.

¿Qué hace que una obra que pasó por el escenario hace dos décadas vuelve a presentarse ante el público, nostálgico o nuevo, con una cartelera cargada de otras opciones?

ART. Pablo Echarri, Mike Amigorena y Fernán Mirás, en la nueva versión de la clásica obra de Yasmina Reza. Foto Prensa.

ART. Pablo Echarri, Mike Amigorena y Fernán Mirás, en la nueva versión de la clásica obra de Yasmina Reza. Foto Prensa.

La opinión de Darín

Para Ricardo Darín, antes actor y ahora director de Art, “en principio está el amor por el teatro, y después, lo demás. En este caso en particular lo que nos alentó a acompañar esta reedición fue proteger la obra. He visto muchos casos de reestrenos solo estimulados por un impulso comercial y genera dolor”, dice sobre la obra que está en el Multitabaris Comafi.

Para el actor, quien compartió elenco con Germán Palacios y Oscar Martínez en 1998 y ahora dirige, también junto a Palacios a Pablo Echarri, Fernán Mirás y Mike Amigorena, “Art es una de esas obras condenadas a convertirse en un clásico, no solo por el tema central, la intolerancia al pensamiento diferente de los demás, sino por su estructura inteligente, profunda y sensible sin perder humor”.

Palacios coincide: “Hay piezas que, por su calidad, soportan el paso del tiempo y justifican ser repuestas. Una de las motivaciones es la posibilidad de una relectura, que con materiales vigentes renueva completamente el trabajo”.

Y agrega: “Otra cuestión importante también es pensar en el público que no accedió a esos espectáculos en su momento y que ahora tiene una nueva oportunidad. Y si en todo esto hay pasión, mucho mejor”.

Según Darín, la autora de Art, la francesa Yazmina Reza, encontró el vehículo ideal para exponer la intolerancia hacia el pensamiento ajeno en la historia de tres amigos que, ante un hecho aparentemente intrascendente, ponen en riesgo una relación de más de quince años. 

Art, Ricardo Darín y Germán Palacios en la primera versión de la obra. Veinte años después dirigen la nueva.

Art, Ricardo Darín y Germán Palacios en la primera versión de la obra. Veinte años después dirigen la nueva.

“Todo eso nos animó a todos a correr el riesgo de la reedición. Además, teniendo los actores adecuados uno siente que están dadas las condiciones y nos entregamos a ese desafío”, asegura. “En cuanto a cómo la recibe el nuevo público, tratándose de un clásico, la confianza está en su temática imperecedera”.

Un regreso amateur

Otro que volvió con una obra que permanece como hito en la historia teatral argentina es El amateur, escrita y protagonizada por Mauricio Dayub. “En mi caso, es la primera vez que vuelvo a una obra ya estrenada. La necesidad se me apareció entrando a un galpón, donde vi que podría transcurrir la historia”, cuenta el actor y director.

En aquellas funciones de hace veinte años, lo acompañaba Vando Villamil y ahora, Gustavo Luppi, siempre dirigidos por Luis Romero. “Sentí que estábamos viviendo un momento ideal para compartir esa historia con el público que decía lo que yo necesitaba compartir: que es posible subirse al sueño de otro, y en el camino cumplir el propio, que vale la pena darlo todo sin esperar nada a cambio”.

Con esa convicción a cuestas, Dayub rearmó el equipo para salir al escenario en una nueva versión. “Las modificaciones fueron para darle un nuevo sentido narrativo y estético al espectáculo, tuvieron que ver con advertir el cambio en la dinámica de la actuación, tener en cuenta la percepción actual del espectador y modificar algunos conceptos cuya significación ha cambiado en los últimos 25 años”.

El amateur, versión 2022 de Mauricio Dayub.

El amateur, versión 2022 de Mauricio Dayub.

El objetivo, en el pasado y en el presente, es el mismo: “Adicionarle una nueva estética visual, de acuerdo a estos tiempos, y al estilo de teatro que me gusta hacer: el que invita a imaginar, el poético, mágico, que puede divertir, entretener y emocionar. El que conmociona al espectador para que después de verla le quede una marca en su imaginación”, explica.

Para el actor y director, “puede lograrse o no este objetivo, pero siempre lo intento y el público ve un espectáculo nuevo, una obra absolutamente autónoma de la anterior”.

El aplauso sentido al final de cada función da la sensación de objetivo logrado, de misión cumplida. “Me hace pensar que la decisión de volver fue acertada. Esa coincidencia justifica volver sobre un espectáculo que evidentemente no había cumplido su ciclo, que tenía mucho más para ofrecer”.

El amateur, que en esta versión que se presenta en el Chacareran, lleva como subtítulo Segunda vuelta. “La primera versión tuvo dos ediciones del libro y una en historieta; se filmó la película, estuvo cuatro años en cartel y recibió 17 premios. La vara está alta, pero El amateur va por más“, se entusiasma Dayub.

Vuelta al baño, pero con otro contexto

Dramaturga, actriz y directora, Mariela Asensio, también está teniendo su segunda vuelta con Mujeres en el baño, casi dos décadas más tarde que la primera, ahora en el Picadero y con nuevo elenco.

Mujeres en el baño, una nueva versión de la obra de Mariela Asensio, en el teatro Picadero.

Mujeres en el baño, una nueva versión de la obra de Mariela Asensio, en el teatro Picadero.

“La obra se estrenó en 2007, en una coyuntura totalmente diferente a la actual cuando la palabra feminismo era malentendida y generaba reacciones negativas. El movimiento de mujeres creció mucho los últimos años y cambió todo”, explica Asensio. Ese cambio fue la clave para pensar la nueva versión.

“Todo lo que entonces para mí era intuitivo, hoy ya es parte de mi forma de plantarme en la vida, mis intereses se fueron ampliando y la obra hoy redobla la apuesta“, dice. Si bien ya menos novedades con respecto al tema, cambiaron mucho las formas. 

“Es cierto que mejoraron muchas cosas, pero aparecieron nuevas formas de opresión, condenas y exigencias. Creo que estamos atrapados en una idea de éxito personal extenuante, y la belleza y la juventud siguen siendo sobrevaloradas en el sistema actual”, detalla. “Y hay un poder económico que se lleva puesto toda singularidad. Por eso, hay que problematizar más que nunca”.

El elenco actual de Mujeres… está formado por Maida Andrenacci, Laura Conforte, Laura Cymer, iride Mockert y Esther Goris.

“Hoy el público se siente más identificado que nunca. Agradece y se divierte. En la primera versión, si bien la obra fue un éxito, las reacciones eran más diversas. Había personas que se iban de la sala indignadas“, recuerda Asensio. “Hoy hay menos resistencias, y la comunicación fluye”.

En su cabeza, 17 años después

Ella en mi cabeza, la primera obra teatral de Oscar Martínez, estrenada en 2005 con Julio Chávez, Soledad Villamil y Juan Leyrado (más también pasaron por el elenco Darío Grandinetti, Natalia Lobo y María Carámbula) ahora regresó a la cartelera del Metropolitan Sura con Joaquín Furriel, Florencia Raggi y el mismo Leyrado, dirigidos por Javier Daulte.

Ella en mi cabeza, versión 2022, con Joaquín Furriel Florencia Raggi y Juan Leyrado, dirigidos por Javier Daulte. Foto: Prensa.

Ella en mi cabeza, versión 2022, con Joaquín Furriel Florencia Raggi y Juan Leyrado, dirigidos por Javier Daulte. Foto: Prensa.

Para Furriel, que viene de hacer Hamlet (antes de la pandemia, en el Teatro San Martín), reversionar es parte del juego teatral. “Al venir de hacer una obra de hace más de 400 años, lo que se me revela es que la contemporaneidad de una obra se la da la puesta en escena, las interpretaciones y el habla”, dice.

Y en ese contexto, el tiempo pasa a ser más relativo que nunca. “Para mí, el teatro siempre es estreno porque es presente y habla a ese presente. El pasado no existe, en términos teatrales, más que en el recuerdo, ya que el teatro es una experiencia presencial y efímera en relación al tiempo”.

Ofrecer una obra que ya tuvo su paso por un escenario, a un público nuevo, le suma la experiencia del tiempo acumulado entre ambas versiones. “Me gusta cuando el público hace dialogar las diferentes puestas de una misma obra”, cuenta Furriel, “porque es un recorrido de su vida, de los tiempos en los que existió esa experiencia y en definitiva de su punto de vista que no debería generalizarse”.

Para el director Javier Daulte, cada versión es una obra nueva. “Yo vi el montaje que hizo Oscar Martínez de la obra hace años y apenas tengo un vago recuerdo. No intenté ni parecerme ni diferenciarme. Sencillamente monté la obra según lo que yo entendí de ella cuando la leí el año pasado. Para mí es una obra nueva”.

En cuanto al recibimiento del público, sucede algo similar. “En 15 años ya se produjo un recambio generacional y no siento que haya un “volver a recibir”. Es cierto que algunos mencionan el hecho de haberla visto hace un montón de años, pero eso es algo que queda en el marco de lo anecdótico. Mi sensación de cada noche es que el público está recibiendo un espectáculo de hoy”, dice el director.

Los temas que aborda la pieza siguen siendo interesantes y son los que llamaron la atención del director. Según describe Daulte: “Su aspecto más lúdico, su costado onírico, la pesadilla convertida en comedia y la comedia en drama y el drama en comedia de nuevo”.

WD

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