Norah Jones en el Movistar Arena: el encanto de cautivar sin dejar de arriesgar



En su tercera visita a la Argentina, Norah Jones volvió a convertir su concierto en una pequeña reunión en la que eclipsó al auditorio con ese genuino encanto que tiene su voz, y una propuesta algo diferente y que muestra un cambio en su estética musical con atmósferas menos relajadas y hasta con algo de experimentación.

Esa apertura había sido vislumbrada en Day Breaks (2016), y se confirmó en su último trabajo, Begin Again, que la artista presentó en la noche del pasado lunes 16 de diciembre en el Movistar Arena. Composiciones que mostraron una mayor elasticidad, no tan aferradas a ese estilo que tanto éxito le dio y que se perciben, al fin de cuentas, casi como un desafío a ella misma.

Jones sigue siendo aquella cantante de voz relajada que se encuentra cómoda en el medio tempo ya característico en su música; sin embargo, en el piano desarrolló una rudeza a tono con el nuevo material, que por momentos exhibe una oscuridad desconocida hasta ahora en su universo, aunque sin distanciarse de las formas convencionales.

El talentosísimo Brian Blade en batería y Jesse Martin en contrabajo y bajo, completaron el combo que acompañó a Norah Jones en el Movistar Arena. (Foto: Gallo Bluguermann)

El ambiente creado sobre el escenario rememoró un living rodeado por cinco spots; el trío, con Brian Blade en batería, un músico elegante y de una creatividad célebre en los tambores (toca en el cuarteto de Wayne Shorter y fue un histórico acompañante de Joni Mitchell) y Jesse Martin en bajo y contrabajo, estuvo dispuesto en semicírculo, lo que transmitió, por un lado, la necesidad de interacción, y remitió por otro a la costumbre de tocar en clubes de jazz.

Abrieron con Just a Little Bit; la batería marcó el clima, con Jones de pie frente al micrófono (al pasar tocó en el piano la nota con la que debía comenzar a cantar, tampoco era cuestión de confiarse y entrar errando). Desde el mismo comienzo la artista logró una llegada inmediata a la gente, no hubo distancia entre el escenario y el auditorio.

Uno de los temas más fuertes de su último trabajo es, precisamente, el que le da el título, Begin Again, una composición excelente en la que se lució tanto el piano como la voz. Su “¿Podemos creer?”, que se repite en la canción y que el piano traduce en un arreglo que suma tensión, y los versos “¿Puede una nación construida sobre sangre encontrar su camino para salir del barro? ¿La gente de la cima perderá su rumbo lo suficiente como para detenerse?”, son preguntas retóricas que la propia historia podrá responder en algún momento, y que refleja la seria preocupación de muchos norteamericanos por el rumbo de su país. En ese punto, la música complementó la tensión de la lírica, los arreglos y fuerza vocal.

Una tríada de temas de álbumes anteriores despertó a un auditorio que, al parecer, los esperaba pacientemente: Those Sweet Words, de su segundo disco, Feels Like Home (2004); I’ve Got See You Again, de Come Away With Me (2002); y una preciosa versión de Sunrise, de Feels Like Home, el más festejado de este tramo. Jones consiguió darle a estos temas un leve giro hacia su actual estética, con un piano que dirigido tanto al blues como al folk, y aunque su actual plan excede este camino, la atmósfera ganó en densidad. Por cierto, los devotos de su música aprobaron largamente estos nuevos matices.

Norah Jones dejó el piano para una versión inicial de “Just a Little Bit”, y también para acompañarse con la guitarra. (Foto: Gallo Bluguermann)

En Wintertime, otro de los temas fuertes de su nuevo álbum, apareció un cálido clima folk, tan adecuado para la expresividad medida de Jones y su áspera voz de terciopelo. “En invierno hay un tipo de luz, que sólo obtengo de ti/ lo sé, lo sé, sé que sólo es luz”, cantó, y continuó con un solo de piano, sin alejarse demasiado de la melodía original.

A su tiempo, Jones pasó del piano a una guitarra Fender Jaguar de sonido poderoso, para hacer tres temas. Entre ellos, destacó una hermosa versión de Came Away With Me, que recreó un clásico aire folk con un balance tan gentil como contagioso. Cerca del final, el momento mas festejado llegó con Don’t Know Why, que despertó una verdadera ovación en el público. Un tema de pérdida y arrepentimiento que Jones cantó con un tono más bluesy y un piano más elocuente en su solo. Su aproximación a estas composiciones, que la hicieron tan conocida a Jones, muestran tantos años después de publicadas algunos cambios, y hasta se podría especular con que las sigue haciendo a pesar suyo, como una muestra de respeto a sus audiencias que las esperan, y reciben su recompensa.

En conexión directa con sus músicos, Norah Jones repasó su más reciente lanzamiento, y dejó para el final el plato fuerte de los clásicos. (Foto: Gallo Bluguermann)

El bis incluyó tres piezas: comenzó con un potente My Heart Is Full, y cerró la noche con Carry On, una exquisita canción de tono góspel, más que adecuada para coronar la velada, con el Movistar Arena de pie para despedir a una artista que se aleja de todo efectismo en beneficio de una genuina sencillez.

Norah Jones Trio en el Movistar Arena

Calificación Muy bueno

Norah Jones Piano, guitarra y voz Jesse Martin Bajo y contrabajo Brian Blade Batería

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