nombres, avance y memoria, década por década

“Voy a ver tele” no representó siempre lo mismo. La acción tal vez sí, el modo seguro que no. “Ver tele” en los ‘50 era no poder elegir canales: había uno sólo. En los ‘60 ya eran cinco, y cada uno fue cayendo como en cuentagotas. “Ver tele” en las primeras décadas era pararse para prender, para apagar, para cambiar de canal, para regular el volumen, mover la antena…

Y, de ser necesario, también acercarse para dar un golpecito al costado del aparato para frenar el vértigo de las rayas verticales u horizontales. “Ver tele” no es lo que era, claro. Pasaron 70 años desde aquella primera emisión de LR3 Radio Belgrano, luego bautizada como Canal 7, del 17 de octubre de 1951, con la histórica transmisión del discurso de Eva Perón frente a Plaza de Mayo.

A las nuevas generaciones les puede resultar difícil imaginar una televisión como la de antes. Y ni que hablar de los aparatos, que eran más un mueble que un electrodoméstico. Ahora la tele (como servicio), por llamarla coloquialmente, se puede llevar en el bolsillo, gracias a las bondades de los celulares.

Los equipos de los primeros años, de cuando Canal 7 era LR3. Foto Edgardo Borda.

Los equipos de los primeros años, de cuando Canal 7 era LR3. Foto Edgardo Borda.

El slogan de la evolución de este medio maravilloso podría ser algo así como “ahora la tele va con vos y antes voy ibas hacia ella”. Entendiendo, en ese ir, no sólo acercarse a la imagen -la madre de todo esto-, sino acercarse a esa caja pesada que algún bobo la tildó de boba. Y, mirala vos, hoy tiene 70 y te trae el mundo a través de sus pantallas adonde quiera que estés.

Imposible sintetizar 70 años de historia en unas líneas, pero pongamos la lupa -y la memoria- en los momentos clave de este recorrido, que fueron construyendo este fenómeno audiovisual: el afuera en tu sillón, en tu baño, en tu cama. Y la magia está intacta: los niños tecnológicos de hoy, fiel a su inocencia genuina, siguen repitiendo el gesto de querer ver qué se esconde detrás de la pantalla.

Aquí, un sobrevuelo, década por década, por los secretos y los nombres de lo que hicieron esta historia.

Los ‘50: en vivo y en base a prueba y error

Todo comenzó -después de muchos viajes, estudios, intentos y perseverancia por parte de Jaime Yankelevich– con la transmisión del acto de Evita. Acompañado por Enrique Susini, el abuelo de Gustavo Yankelevich comandó la transmisión de tres cámaras, ubicadas en un balcón de Banco Nación -la antena estaba en el Ministerio de Obras Públicas-, capaces de registrar las imágenes que hicieron historia.

No todos los argentinos pudieron ser testigos de ese hito: algunos lo vieron a través de las vidrieras de algunos comercios y unos pocos desde sus casas. Había apenas un puñado televisores a la venta y, los primeros meses, costaban algo así como cuatro sueldos promedio.

Después de aquella emisión inaugural, el 4 de noviembre se comenzó a transmitir con regularidad desde LR3 TV Canal 7. Era una suerte de imagen de radio, como bien patentó el concepto Juan Alberto Badía para uno de sus clásicos.

Los primeros en ocupar la grilla fueron los informativos (el Primer Telenoticioso argentino debutó en el ‘54), seguidos por los musicales, los deportivos (con relatos del gran Enzo Ardigó, el primer partido televisado fue el 1 a 1 entre River y San Lorenzo), los de interés general…

Pero la protagonista de la década fue la publicidad: no era tanda, era programa en sí mismo, en vivo, como los actuales PNT (Publicidad no tradicional).

Carlos D'Agostino, uno de los protagonistas de la TV de los comienzos. Condujo el primer noticiero.

Carlos D’Agostino, uno de los protagonistas de la TV de los comienzos. Condujo el primer noticiero.

No había otra opción: las caras y las voces de la patriada televisiva se alineaban con Adolfo Fito Salinas, el Negro Guillermo Brizuela Méndez, Nelly Prince, Laura Escalada, Carlos D’AgostinoPinky (debutó con la publicidad de vinagre Alcazar) y Cacho Fontana fueron dos de los pioneros de una tele construida a diario, literal y conceptualmente.

Si le pasáramos resaltador a las grillas de los comienzos, leeríamos en amarillo fosforescente títulos como Tropicana club, La cocina de Doña Petrona, con la entrañable Petrona C. de Gandulfo (la que abrió el camino para que, más de 60 años despúes, lleguen los realities de cocina), y La revista dislocada.

Logos canales

Los ‘60: la era de las telecomedias y la llegada de más canales

Después de nueve años, se abrió el juego, se consolidó el medio, los televisores empezaron a ser productos un poco más accesibles.

El 9 de junio de 1960 se inauguró Canal 9 Cadete y, el 1° de octubre, hizo lo propio Canal 13 Proartel. El 21 de julio del año siguiente se sumó Canal 11. A lo largo de la década también se encendió el interior del país, con emisoras locales. Y en 1966 llegó Tevedós de La Plata.

Alejandro Romay y Mirtha Legrand, en la primera firma del contrato para "Almorzando con las estrellas".

Alejandro Romay y Mirtha Legrand, en la primera firma del contrato para “Almorzando con las estrellas”.

No todos se movían en la misma línea ni tenían los mismos intereses u objetivos: mandaba el criterio y la formación de sus dueños. En Canal 13 se imponía el conocimiento del grupo cubano comandado por Goar Mestre y, en el 9, el de empresarios cinematográficos que apostaban a un cambio de pantalla. El 11, de entrada, se jugaba por la repetición de series estadounidenses. 

De a poco, el 11, el 13 y el 9, especialmente a partir de la llegada de Alejandro Romay, entendieron que había que generar contenido destinado a la familia, a los vínculos, al amor a través de las telenovelas.

La llegada del videotape le quitó presión al vivo y entonces se pudieron moldear historias con tiempo: ensayo, grabación y, más adelante, edición, todos sustantivos que ahora están naturalizados pero en aquel entonces significaban un escalón más hacia la gloria televisiva.

Los auspiciantes de los ‘60 fueron clave para participar económicamente en distintas producciones, hasta, en algunos casos, colar la marca en los títulos. La ficción empezó a tallar fuerte, con historias que podían ocurrir de un lado y otro del televisor, como La Nena o La familia Falcón. O Doctor Cándido Pérez, señoras.

"La nena", una telecomedia del '65 con Osvaldo Miranda, Marilina ross y Joe Rígoli. Una delicia.

“La nena”, una telecomedia del ’65 con Osvaldo Miranda, Marilina ross y Joe Rígoli. Una delicia.

Las estrellas del cine ya no opacaban a las de la televisión y, en muchos casos, se trataba de las mismas caras. Comenzaba la paridad artística y popular.

Entre la enorme cantidad de títulos de la década, además de los de las telecomedias, se impusieron los de las telenovelas, como El amor tiene cara de mujer o Cuatro hombres para Eva. O los de los “programas diferentes”, como fue concebido al principio El club del Clan, con Palito Ortega, Violeta Rivas y Nicky Jones entre otros. O los Sábados circulares de Pipo Mancera, el pionero de los ómnibus.

En tiempos actuales de seriemanía empujada por el streaming, vale la pena el ejercicio de echar la vista atrás y recordar las viejas y queridas series en blanco y negro que llegaron a la Argentina para alimentar la fantasía del televidente: Patrulla de caminos, Rin Tin Tin, La dimensión desconocida, Ruta 66

A la par del desembarco de los enlatados, la producción nacional iba en aumento e incorporaba nuevos géneros. En la segunda mitad de la década había “programas para mujeres” (como se concebía a las novelas), “para hombres” (los deportivos), para los chicos y hasta “programas para la hora de la cena”.

La TV de los ‘60 fue la que empezó a modificar algunos hábitos de la casa para no perderse tal o cual programa. La tele mandaba. Esto, escrito y leído en tiempos de TV a la carta, suena a sepia.

Pero no todo fue creciendo en el sentido deseado dentro del medio: el 28 de junio de 1966, el teniente general Juan Carlos Onganía generó un golpe de Estado, e impuso una fuerte censura a las actividades artísticas e intelectuales.

Fueron tiempos oscuros, también para la TV. Hacia el ‘68 comenzó a resurgir artísticamente: el 3 de junio debutó Almorzando con las estrellas, el emblemático programa de Mirtha Legrand que lleva 53 años de historia (cambios de nombres mediante, ahora sale por El Trece, con Juana Viale, su nieta, como conductora reemplazante por la pandemia de coronavirus).

"Cosa juzgada", una TV de alto vuelo. Unitario dirigido por David Stivel.

“Cosa juzgada”, una TV de alto vuelo. Unitario dirigido por David Stivel.

Al año siguiente la grilla ya volvía a brillar y levantaba la vara con un clásico de la ficción seriamente hecha, como fue Cosa juzgada, una joya articulada en todos los frentes por el llamado Clan Stivel. El 20 de julio de ese año, Telenoche transmitió la llegada del hombre a la Luna.

Sólo, apenas, algunos hitos, mínimos de una aventura enorme que entraba con fuerza en su tercera década.

Los ‘70: el videotape, el humor y el drama

Momentos para destacar, de una etapa atravesada por la dictadura militar y que resistió como pudo:

  • 1971: Roberto Galán estrenó Yo me quiero casar, ¿y Ud?, por Canal 11. Pocos meses después alcanzó 60 puntos de rating con el casamiento de los enanos Héctor y Teresita.
  • 1974: en julio se levantó de la pantalla de Canal 13 Dele crédito a Tato, con Tato Bores, por considerarlo “elitista”.
  • 1976: en abril, todos los canales quedan intervenidos por el Estado, justo un mes después del golpe militar.
  • 1977: en agosto, por Canal 11, Cacho Fontana presentó VideoShow (Canal 11), dándole curso a la era de las grabadoras portátiles. Había llegado “la máquina de mirar”.
  • 1978:  25 de junio, día en que la Argentina ganó la Copa del Mundo. Se hizo la primera transmisión color, cerrada, por Canal 7.
Solita Silveyra y Claudio García Satur en ese hitazo del '72 que "Rolando Rivas, taxista".

Solita Silveyra y Claudio García Satur en ese hitazo del ’72 que “Rolando Rivas, taxista”.

  • 1979: el mando a distancia empezó a ser el nuevo chiche de los hogares. Bienvenido el control remoto.

En cuanto a los contenidos, la década se repartió entre el drama o melodrama, con Alberto Migré como pluma implacable, y el humor.

Botones de muestra de programas que dejaron huella imborrable: Rolando Rivas, taxista, la telenovela con Soledad Silveyra y Claudio García Satur que Migré diseñó para las noches del ‘72. Se paraba el país para seguir la historia del tachero y la señorita Mónica Helguera Paz. Para los críticos de la época, la telenovela ya no era sólo cosa de chicas.

Fue la década en la que la ficción también se lució con Estación Retiro, Me llaman Gorrión (con la querida Beatriz Taibo), Malevo, las primeras tiras de Andrea del Boca.

Y los humorísticos, por su parte, empezaban a ganar identidad, ya no como segmento de ciclos ajenos: los uruguayos que una década antes habían sorprendido en la Argentina con Telecataplum, ahora llegaban con Juajarana y Hupumorpo. Y los hermanos Gerardo y Hugo Sofovich plantaban clásicos como Operación Ja Ja ya con estructura de programa.

Tato Bores, hombre clave de la TV de varias décadas.

Tato Bores, hombre clave de la TV de varias décadas.

La otra gran cara del humor de los ‘70 fue la del inigualable Tato Bores: con peluca, frac y lengua afilada, sembró en esos años Por siempre Tato, Dígale sí a Tato o Tato para todos (Teleonce y Canal 13), sin perder jamas de vista la actualidad. Sus monólogos eran cátedra para analizar la cruda realidad argentina.

Evolucion televisores

Imposible nombrar todos los éxitos de esa etapa, pero al menos citemos Feliz domingo, El chupete, Música en libertad y Alta tensión… Y la lista, de seguir, sería eterna.

Los ‘80: el destape, el riesgo y la osadía, en un marco democrático

  • 1980: 1° de mayo Canal 7 se transformó en ATC e inició formalmente las trasmisiones a color. El último en incorporarlo fue el 11.
  • 1980: el 2 de julio, un incendio destruyó parte de Canal 13. Al día siguiente, Mirtha transmitió su programa desde un restaurante.
  • 1982: el 8 de mayo ATC realizó una maratón por Malvinas, que terminó en polémica por el destino de lo recaudado. La conducción había corrido por cuenta de Pinky y Cacho Fontana.

La de los ’80 fue, además de la del color, la década del cable. Cablevisión, cuarto operador en todo el mundo, empezó a emitir en julio de 1981 desde el norte del Gran Buenos Aires. En diciembre de 1982 comenzó a operar su competidora: VCC.

En 1980 se creó el Comité Federal de Radiodifusión (COMFER) con el fin de controlar el funcionamiento y emisión de la programación de radio y TV.

La dictadura, de todos modos, ya había ejercido su censura. Y uno de los que quedó sumergido en la oscuridad fue el Capitán Piluso de Alberto Olmedo, un entrañable personaje para chicos.

"Las chicas Olmedo", como se rebautizaron, en su momento, Silvia Pérez, Beatriz Salomón y Susana Romero.

“Las chicas Olmedo”, como se rebautizaron, en su momento, Silvia Pérez, Beatriz Salomón y Susana Romero.

Pero en el ’81, el Negro subió la apuesta con No toca botón, por Canal 9. Llegaban las “chicas Olmedo” y mostraban más de lo que ahora permitiría el criterio de género. Fue un boom.

En medio de ese tránsito hacia la democracia, la televisión siempre quiso ir por más y le subió la llama del compromiso a los unitarios, con Nosotros y los miedos, dirigido por Diana Alvarez. Luego llegaron Compromiso, Situación límite, La bonita página y, ya sobre el final de la década, Hombres de ley y Atreverse, dirigido por Alejandro Doria.

La tele sabía de ir a fondo también con la ficción. Ya era cosa seria.

Y lo era, además, desde el humor matizado por la ironía y la coyuntura, como lo demostró con La noticia rebelde en el 86, de la mano del poker de ases que integraban Jorge Guinzburg, Adolfo Castelo, Carlos Abrevaya y Raúl Becerra. O desde el humor ficcionado de Mesa de noticias, la gran creación de Juan Carlos Mesa, producido por Gustavo Yankelevich.

Fue la década del debut de Susana Giménez como conductora (1° de abril de 1987, en los mediodías de ATC) y de la competitiva televisación del casamiento de Diego Armando Maradona y Claudia Villafañe, desde el Luna Park, el 7 de noviembre.

La Susana de los comienzos como conductora. Iba al mediodía, por ATC.

La Susana de los comienzos como conductora. Iba al mediodía, por ATC.

Los 80 fueron bisagra en más de un sentido.

Los ‘90: la era del costumbrismo y los grandes shows

Fue una década que tuvo de todo: desde la reprivatización de los canales 11 y 13, en cumplimiento de una de las promesas de la campaña de Carlos Menem, a la llegada de un nuevo modo de hacer ficción, de la mano de Polka (la productora de Adrián Suar) y al surgimiento de Marcelo Tinelli como uno de los mejores conductores. Un crack del vivo.

Canal 9 ya estaba en manos de Romay y Canal 2 pertenecía al sector privado desde el ‘87. Canal 11 cambió su nombre por el de Telefe. Y otro de los grandes cambios fue que la realización de algunos programas ya se hacía por fuera de los canales. Toda una baldosa fundamental para el auge de las productoras independientes.

  • 1990. 1° de marzo, el flamante Telefe estrenó Videomatch, conducido por Tinelli. Alegría en la medianoche.
  • 1991, Nicolás Repetto estrenó Fax, por Canal 13. El programa le valió el primer Martín Fierro de Oro.

Títulos inolvidables de una década festiva: Jugate conmigo, clásico de Cris Morena, Poliladron (la primera ficción de Polka), Ritmo de la noche, de la mano de Tinelli, Grande,pá, Verano del ‘98, Amigos son los amigos, Los machos, Zona de riesgo (con el primer beso gay de la TV, entre Gerardo Romano y Rodolfo Ranni).

El elenco de "Gasoleros", la gloria del costumbrismo.

El elenco de “Gasoleros”, la gloria del costumbrismo.

O Nueve lunas, De poeta y de loco, El oro y el barro, Atreverse, CQC y El otro lado, una perla de Fabián Polosecki, el primero en saber mostrar, con altura y respeto, la marginalidad “desde adentro”.

Y párrafo aparte para Gasoleros, la tira costumbrista que protagonizaban Mercedes Morán y Juan Leyrado. Contaba la vida cotidiana y barrial con una verdad y una cercanía interesantes. Era un cuento, con aroma a espejo. No eran héroes, eran gente como uno. Y selló a fuego el estilo.

Los ’90 fueron un interesante mix de ficción y realidad, en algunos momentos sobrecargados de aroma festivo menemista.

Los primeros 2000: entre el reality y la realidad

La tecnología empezó a tallar fuerte en el medio y la tele corrió rápida y cómodamente sus límites hacia todos los ángulos. La supo incorporar. Fue un gran maridaje.

En julio del 2000, Telenoche inauguró el uso de la cámara oculta en periodismo de investigación.

Y, desde un arrabal de la realidad, la tecnología se puso al servicio de un género que llegó para quedarse: el reality. En marzo de 2001 debutó Gran hermano, versión local del exitoso formato de Big Brother, con 14 personas encerradas en una casa.

No había “afuera” para ellos. Y nosotros éramos testigos de esa experiencia novedosa de Telefe que arrasó con el rating. Por esa puerta entraron luego El bar, Operación Triunfo, Popstars, Confianza ciega, Super M, Cuestión de peso.

Roberto, el ganador de "Gran hermano 2". tratando de ver el escóndite de las cámaras que refgistraban todo (en un pasillo a oscuras).

Roberto, el ganador de “Gran hermano 2”. tratando de ver el escóndite de las cámaras que refgistraban todo (en un pasillo a oscuras).

Pero la ficción seguía firme, amén del avance de los “perfectos desconocidos” que buscaban resistir el encierro a cambio de un premio.

Fue la década en la que se estrenaron Okupas (producida en el 2000 por Tinelli, que ahora llegó a Netflix y es un fenómeno del streaming), Tumberos, Resistiré, Tratame bien, Lalola, Padre Coraje, Vidas robadas y esa magnífica producción de Juan José Campanella llamada Vientos de agua, con la vara de la calidad por las nubes, y con Héctor y Ernesto Alterio arriba del barco de las megaproducciones.

También fue la década para un hit de Jorge Guinzburg, el hombre que despabiló la franja matutina con sus Mañana informales en 2005, por Canal 13. Ya había programas informativos en las primeras horas del día, pero no un magazine como los que ahora asoman entre las 9 y las 13 y ya son moneda corriente. Lo suyo marcó un quiebre. Vaya si sabía Guinzburg de TV (murió en 2008).

La certeza de que, amén de las limitaciones económicas, se podía ir por mas convirtió a la TV de aire y ala de cable muy competitivas. Todavía no asomaba con fuerza la amenaza del streaming.

La década del 2010: nunca la den por muerta

Es cierto, la tele ya no es lo que era. Pero ahí está, cantando Resistiré, ingeniándoselas para que no se apague la llama del ritual de ver un programa a la hora señalada (o 15 minutos más tarde, de acuerdo a la estrategia del rating). Lo hizo toda esta última década y lo sigue haciendo ahora, en pleno 2021, cuando el streaming y el On Demand coparon la parada a la hora del consumo audiovisual.

Nadie le quita brillo a la chance de ver lo que uno quiere cuando quiere o puede, pero en muchas familias quedó, todavía, esa necesidad de ritual. Ritual que tampoco es lo que era, porque un programa se puede ver por la tele y, al mismo, comentar en las redes. Que lo digan los fans de MasterChef o La voz Argentina (Telefe), capaces de llevar la aguja del rating por encima de los 20 puntos.

Claudia Villafañe, la ganadora, en 2020, de "MasterChef Celebrity". El reality logró números poco habituales para la cuarentena.

Claudia Villafañe, la ganadora, en 2020, de “MasterChef Celebrity”. El reality logró números poco habituales para la cuarentena.

Atrás quedaron los 30 o 40 puntos que hacía el ShowMatch de Tinelli, pero no hace tanto de eso, tampoco. Esta última década tuvo éxitos masivos como el suyo, como Graduados, como Historia de un clan, El marginal o Un gallo para Esculapio (estas cuatro útlimas nacidas de esa usina inagotable que es Sebastián Ortega), como el PPT de Jorge Lanata.

La cuarentena del 2020 reivindicó la necesidad de los noticieros y los hizo crecer no sólo en cuanto a duración (Telenoche o Telefe noticias duplicaban su extensión ante el vértigo informativo), sino también en contenido y enfoques, con el mundo al alcance de la mano. “¿Ché, ¿sabés si llueve en Turquía” o “¿Qué consecuencias trajo el terremoto?”. Todo se volvió inmediato y posible.

Y con el dramático minuto a minuto del coronavirus en cada rincón del planeta: cifras de contagios, muertes y ocupación hospitalaria actualizadas permanentemente.

La High Definition (alta definición), un cambio radical en cuanto a la nitidez de imagen, comenzó a copar las transmisiones, como para no dar ventajas frente a todos lo que se venía digitalmente hablando.

El 1° de octubre de 2018 llegó el sexto canal de aire, Net TV, propiedad de Perfil. Casi todo lo que las señales transmiten se puede ver en muchos más dispositivos que el viejo y querido televisor, ése que hace 70 años era enorme y simple, y ahora es capaz de tener funciones inimaginables. Le dice “televisor inteligente”, aunque todavía algunos insistan con la etiqueta despegada de “caja boba”.

Las formas cambian, el espíritu queda. La TV sopla 70 velitas y va por más.

Las formas cambian, el espíritu queda. La TV sopla 70 velitas y va por más.

Ahora compite con ellos y contra el streaming. Supo ganar, sabe perder, pero nada indica que la televisión tradicional vaya a abandonar la carrera. Nos vemos para celebrar los 80.

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