No todo es blanco o negro

Cuando Netflix compró Claroscuro, de Rebecca Hall, en el Festival de Sundance no habrá pensado en tenerla en el Top Ten de la semana, ni en las Tendencias -donde sí, está-. La adquisición habrá pesado por el lado de la temporada de premios. Se entiende: es un filme sobre dos mujeres afroamericanas, una de las cuales se hace pasar por blanca, y las actuaciones de sus intérpretes son estupendas.

“¿Quién se conforma con lo que es?” -suelta Clare.

“Yo”, dice Irene.

Ruth Negga (nominada al Oscar por "Loving") y Tessa Thompson ("Thor: Ragnarok"), las protagonistas. Foto Netflix

Ruth Negga (nominada al Oscar por “Loving”) y Tessa Thompson (“Thor: Ragnarok”), las protagonistas. Foto Netflix

Claroscuro, veremos, es más un filme sobre las falsas apariencias que sobre la necesidad de buscar la aceptación ajena.

Calor. Mucho calor. Estamos en Nueva York, en los años ’20. Irene no parece sentirse cómoda en el centro de Manhattan, alejada de su Harlem natal. Pero no tiene un mal pasar: se lo adivina en los paquetes que lleva hasta el Hotel Drayton, donde entra a refrescarse. Y en uno de sus salones se le acerca una mujer, a la que no reconoce.

Antes muy amigas, Irene no reconoce a Clare. Foto Netflix

Antes muy amigas, Irene no reconoce a Clare. Foto Netflix

Es Clare, una compañera de la escuela y del barrio, pero está verdaderamente… distinta. Y eso que solo pasaron “doce años como mínimo”.

Es que Clare, que como Irene es de raza mixta, se hace pasar por blanca. Vive en Chicago, con su esposo John -Alexander Skarsgård, compañero de elenco de Rebecca Hall en Godzilla vs Kong-, que sí es blanco y racista. Aborrece a los afroamericanos. Les tiene un odio que uno, sentado en el living de casa, se pregunta cómo es que John no se da cuenta de que está casado con una persona de tez negra.

Tessa Thompson, de la saga de "Creed", la última "Hombres de negro" y también en el universo de Marvel. Foto Netflix

Tessa Thompson, de la saga de “Creed”, la última “Hombres de negro” y también en el universo de Marvel. Foto Netflix

La película está rodada en blanco y negro, pero no uno luminoso como el de Mank, de David Fincher, estrenada por Netflix hace un año. La iluminación monocromática ayuda a Rebecca Hall, la actriz volcada a la dirección, porque la tez blanqueada de Clare se “disimula” más que si la viéramos en una película en colores.

Tan cierto como que no todo es blanco o negro en la película.

André Holland y Tessa Thompson son el matrimonio Redfield: celos en Harlem. Foto Netflix

André Holland y Tessa Thompson son el matrimonio Redfield: celos en Harlem. Foto Netflix

Por ejemplo, si a Clare se la muestra como una impostora, la que vive mintiendo, es Irene la que no permite a su marido hablar de desigualad racial ante sus hijos, ni que les cuente en casa nada sobre un linchamiento de un negro por parte de blancos.

Planteamientos

“¿Vos nunca te planteaste pasar por blanca?” -dice Clare.

“No, ¿por qué haría eso?” -es la respuesta de Irene.

“Es fabuloso tener dinero”.

Ayuda que el filme con que Rebecca Hall debuta en la dirección sea en blanco y negro. Foto Netflix

Ayuda que el filme con que Rebecca Hall debuta en la dirección sea en blanco y negro. Foto Netflix

La relación entre las (ex) amigas es una cuando se encuentran y suben a la habitación del hotel, y otra a partir de los cruces con sus respectivos maridos -ambos profesionales-. Irene ya no ve con buenos ojos el acercamiento de Clare con Brian (André Holland, de Selma y Luz de luna), pero tampoco hace nada para que eso no ocurra.

Rebecca Hall se basó en la novela Passing (Passing por hacerse pasar por otro), de Nella Larsen, que también tenía ancestros birraciales, y fue escrita casi en el momento en el que trascurre la trama -se publicó en 1929-. Y el tema a la actriz de Vicky Cristina Barcelona le toca de cerca: su abuelo de parte materna estadounidense era birracial.

Ruth Negga y  Alexander Skarsgård, como el marido racista, que a Clare la llama "Neg". Foto Netflix

Ruth Negga y Alexander Skarsgård, como el marido racista, que a Clare la llama “Neg”. Foto Netflix

Lo cierto es que el duelo interpretativo entre Tessa Thompson (de Creed y Thor: Ragnarok, es Irene) y Ruth Negga (candidata al Oscar por Loving, es Clare) es más teatral que real. Hay algo entre parsimonioso y artificial en los silencios que se cuelan en sus diálogos, y en la forma en la que se hablan entre sí.

También el formato elegido (4:3, en vez del de pantalla ancha) confiere una selección distintiva.

¿Implica un fortalecimiento de lo que desea contar? ¿Acaso hubiera sido diferente si veíamos las charlas entre Irene y Clare con la imagen cubriendo todo nuestro LCD? Ciertamente, no.

Tessa Thompson tiene casi todo el peso de la película sobre sus espaldas. Foto Netflix

Tessa Thompson tiene casi todo el peso de la película sobre sus espaldas. Foto Netflix

También hay un manejo extraño de los tempos, en las actuaciones, y del relato interno. Es que Hall va de una escena a otra y no da cuenta del salto del tiempo (cuando dicen que Clare viaja a Europa, y en la toma siguiente ya hablan de ella, que está en Nueva York; hay más ejemplos). Es difícil precisar cuándo pasaron del “qué calor que hace” con el que abre la película a las reuniones con el árbol de Navidad en el living.

Lo que logra Hall en su debut es un filme que apreciarán quienes gustan de las actuaciones para la platea -no tanto como era La madre del blues, estrenada también por Netflix hace casi un año-. La novel directora por momentos parece preocupada en conseguir más y más atmósfera que por el ritmo de su película.

“Claroscuro”

Buena

Drama. EE.UU., 2021. Título original: “Passing”. 98’, SAM 13. De: Rebecca Hall. Con: Tessa Thompson, Ruth Negga, André Holland, Bill Camp, Alexander Skarsgård. Disponible en: Netflix.

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