Nicole Kidman lo hizo otra vez, ahora como Lucille Ball

Ni la seriedad de su carrera exitosa coronada con un Oscar, ni la frivolidad de tener también ojos azules y pelo rojizo le alcanzaron a Nicole Kidman para que la aceptaran de entrada los fans de Lucille Ball, la genial comediante detrás de la sitcom Yo quiero a Lucy.

Cuando se supo el año pasado que Aaron Sorkin la había elegido para interpretarla en Being The Ricardos, la comunidad online (twitter sobre todo) apostó por Debra Messing, la actriz que es muy parecida a Lucy y que ya la retrató a la perfección en un capítulo de la serie Will & Grace.

Ahora que sale a la luz el trabajo que realizaron Kidman y Javier Bardem como Lucille y su esposo Desie Arnaz en la película que estrena el 10 de diciembre en cines y el 21 en Amazon Prime, su trabajo la vuelve a poner en primera fila en la temporada de premios. Ya desde la primera presentación en Los Angeles antes del día de Acción de Gracias, los críticos comenzaron a elogiar su trabajo.

Lucille Ball y Nicole Kidman. Fotos Archivo Clarín

Lucille Ball y Nicole Kidman. Fotos Archivo Clarín

A ella, lo que más le importa es que la hija de Lucille esté satisfecha; esa es su mejor estampilla de aprobación. Y Lucie Arnaz está más que conforme. “Nicole se convirtió en el alma de mi mamá, se metió en su cabeza. No sé como lo hizo”, dijo la heredera, productora ejecutiva de la película junto a su hermano Desie Jr.

Una consigna clara y una renuncia no aceptada

La consigna del director había sido clara: no quería una actriz que la imitara sino que la humanizara en la pantalla. La misma consigna corrió para Bardem, también un poco criticado al principio por ser un español actuando de cubano.

El poster oficial de "Being the Ricardos", que el 21 de diciembre llega a Amazon Prime Video.

El poster oficial de “Being the Ricardos”, que el 21 de diciembre llega a Amazon Prime Video.

Sorkin se dedicó con vehemencia a defender su decisión de darle el rol a Nicole. Se enojó, incluso con quienes la rechazaban online. “En la época de Yo quiero a Lucy había comités que te permitían o prohibían elegir a un actor de acuerdo a sus ideas políticas, hoy el equivalente de ese comité se llama Twitter” fue su argumento.

El director dice haber intuido que ella iba a exprimir ese personaje tan rico. Por eso no la dejó renunciar al proyecto cuando, de entrada, después de haber dicho que aceptaba, la naturaleza del ícono que tenía que interpretar le generó dudas.

Lucille Ball, una comediante de lujo. Foto AFP

Lucille Ball, una comediante de lujo. Foto AFP

Nicole agradece ahora que el director y el productor no la dejaran ir. “Me hicieron un inmenso favor. Pude conocer mejor a un ser humano tan apasionado, una actriz tan talentosa, una comediante exquisita”. La llamó “extraordinaria y fantástica”, y admira que fuera una mujer que quería hacer cosas y no pedir disculpas por eso, pionera en esto de tener su propia productora, Desilu Productions.

Mujer con agallas

La película muestra a Lucille y a Desi preparando uno de los capítulos de Yo quiero a Lucy, donde interpretaban a sus alter egos, Lucy y Ricky Ricardo. Resulta una semana tormentosa, en medio de rumores de que él la engañaba y de que a ella la acusaban de comunista. Solo se recrean unos pocos minutos del show que el matrimonio consiguió poner en las nubes del rating.

Nicole Kidman x 2: en el afiche promocional del filme, y presente en la premiere. Foto AP

Nicole Kidman x 2: en el afiche promocional del filme, y presente en la premiere. Foto AP

Filmado con 3 cámaras y audiencia en vivo, la comediante peleó para que en CBS le aceptaran poner a su esposo en la vida real, un músico cubano, como su esposo en la ficción. Y también para que le permitieran introducir en el guión su segundo embarazo, cuando eso era medio tabú.

Coincidentemente, ella parió el mismo día que lo hizo Lucy Ricardo en la ficción. Ese capítulo fue visto por 44 millones de personas, el 70 por ciento de los televisores de la época.

El director quería mostrar a la protagonista de su película como una mujer sexy, algo que en 1952 no era bien visto y que Kidman supo como maniobrar. En cuanto a las comparaciones, resulta que el pelo natural de Lucille Ball no era rojo sino castaño y que el color se lo dio un productor intuitivo al comienzo de su carrera en Hollywood. En eso Nicole terminó siendo más Lucy que Lucille.

E.S.

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