Nicolás Wiñazki, tras ser echado de un restaurante: “Este es un país inviable”



Luego de que se conociera el episodio de “discriminación”, el periodista Nicolás Wiñazki brindó más precisiones sobre la desagradable situación que le tocó vivir junto a su familia Fuente: Archivo

El periodista Nicolás Wiñazki brindó el miércoles más precisiones sobre el desagradable episodio que le tocó vivir junto a su mujer y sus hijos durante el fin de semana largo de principios de diciembre. “Fue un acto de discriminación”, dijo y afirmó: “Este país es inviable”.

Wiñazki contó que llegaron hasta la puerta del tradicional restaurante “Graf Zeppelin” de El Palomar para festejar el egreso de jardín de infantes de una de sus hijas. Fue entonces cuando los dueños del local de El Palomar se negaron a recibirlo.

“Era la primera vez que salíamos a cenar en pandemia. Dije que éramos ocho y el dueño me contestó: ‘No va a poder ser. Ya no sos bienvenido acá, no te vamos a atender más’ -describió-. Esto fue violencia sin que haya agresión física. Siento tristeza y dolor, fue intolerancia”.

“Ya no sos bienvenido acá, no te vamos a atender más”, le dijo el nuevo dueño del restaurante Graf Zeppelin al periodista Nicolás Wiñazki Fuente: Archivo

“El nuevo dueño me dijo que nosotros habíamos arruinado el país”, contó el periodista de TN, que era un cliente histórico del restaurante.

“Me quedé helado”, agregó. “Me quedé pensando en la ley de defensa del consumidor y esto que me pasó no tiene que ver con el derecho de admisión, porque eso no es discrecional, tienen que estar bien escritas las reglas, a la vista del público”.

“Es un acto de discriminación. Por lo que pude leer de la ley, tienen que estar explicitadas las razones por las que no te dejan entrar a un lugar”, señaló. Sin embargo, el periodista no siguió la discusión con el dueño y optó por retirarse.

Si bien ocurrió a principios de diciembre, el hecho se hizo público en estos días cuando su papá, el filósofo y periodista Miguel Wiñazki, citó una publicación de Twitter y escribió: “¡Intolerantes! ¡Antidemocráticos!”.

Wiñazki aclaró que no estaba en sus planes “hacer público” el hecho y que tampoco estaba de acuerdo con que “se cancele” al lugar: “Sería como comerse al caníbal”.

“Me gustaría poder hablar y que esté todo bien”, concluyó.

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