Netflix: pálido acercamiento a la historia de Selena y su trágico final



Christian Serratos, en la piel de la Selena para la nueva serie que Netflix acaba de estrenar Crédito: Victor Ceballos Olea / Netflix

Selena, la serie(EE. UU./2020). Showrunner: Moisés Zamora. Elenco: Christian Serratos, Ricardo Chavira, Gabriel Chavarría, Noemí González, Seidy López. Disponible en Netflix.Nuestra opinión: regular.

El algoritmo con el que Netflix maneja las preferencias de sus contenidos en el mercado argentino sugiere por estos días que el interés por esta serie dedicada a la vida de la cantante texana Selena Quintanilla podría compensar lo poco que hasta ahora se conoce entre nosotros sobre su figura y el entorno musical que la convirtió en una estrella de alcances multitudinarios hasta su prematura y trágica muerte en 1995.

El primer y máximo punto de acercamiento entre la figura se Selena y la mirada del público argentino es la casi natural coincidencia entre el recorrido personal y profesional de la estrella del tex mex y nuestra Miriam Alejandra Bianchi (para todos, Gilda). Ambas soñaron con triunfar a través de la música desde muy chicas, se valieron de una voz privilegiada para lograrlo, alcanzaron un genuino reconocimiento popular, quedaron expuestas a serios conflictos económicos y afectivos en el apogeo de sus carreras y fallecieron de manera cruenta en el pico de su popularidad. Gilda con 34 años, en un accidente vial, y Selena con apenas 23, asesinada por la presidenta de su club de fans y a la vez encargada del manejo de algunos de sus negocios.

Trailer de Selena: la serie

02:23

Todavía falta mucho para llegar a ese desenlace. La serie sobre Selena, que tendrá en total 20 episodios, se detiene al final del noveno (en la primera temporada que acaba de estrenar Netflix) con la separación forzosa de la cantante y su futuro esposo Chris Perez, el guitarrista de la banda que la acompañaba y con quien vivía un romance secreto. La decisión fue tomada por el padre de Selena, Abraham Quintanilla, también músico y responsable máximo de su vida artística desde que la alentó junto a sus hermanos a armar su propia banda.

En verdad, la serie debería llamarse “Los Quintanilla” porque se trata de un retrato familiar en el que Selena es solo una de las partes. La historia, es cierto, comienza con el nacimiento de la futura estrella, pero recorre al menos en estos primeros nueve episodios la vida de una familia de raíces mexicanas que sobrelleva en Texas adversidades económicas de todo tipo con la convicción de que a partir del talento prodigioso de Selena y de la unión del resto todo saldrá adelante.

El relato anuda de un modo rutinario y sin la mínima tensión los episodios que van construyendo ese camino al éxito, como si todo estuviese predestinado y unido a partir de una voluntad ajena a este mundo. Más allá de la elemental situación de una familia golpeada por la penuria económica no sabemos muy bien qué pasa en el interior de cada personaje frente a la conciencia de una serie de transformaciones que les cambiará definitivamente la vida, qué los lleva a elegir determinadas conductas, cuáles son sus sueños y las cosas que están dispuestos a dejar.

Toda esa chatura argumental ignora también lo que significó Selena dentro del mundo musical en el que llegó a triunfar (una variante más cercana al pop latino y a la cumbia de la riquísima fusión conocida como tex mex) y sus expectativas más allá de la música, empezando por el interés que siempre mostró hacia el mundo del diseño y la moda. El cruce de idiomas y de culturas tampoco parece interesar demasiado. Los Quintanilla viven en un mundo en el que se piensa y se habla todo el tiempo en inglés, pero Selena triunfa cantando en castellano. ¿Qué ocurre con todo esto? La serie no aporta la mínima respuesta.

Tan elemental resulta el acercamiento a la vida de Selena que se desaprovecha todo el tiempo la desenvoltura de Christian Serratos (de asombroso parecido físico a la fallecida cantante) y deja apenas retazos de sus apariciones en el escenario. A Selena la vemos cantar poco y nada. También la convicción que transmite como su padre Ricardo Chavira, a quien le tocó en suerte el único personaje con algún espesor. Todo lo demás navega entre la medianía y la necesidad de ajustarse sin matices a la versión autorizada de los hechos. La hermana mayor de Selena, Suzette Quintanilla, es una de las productoras de esta serie.

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