Netflix: Las claves de “Pienso en el final”, un filme inquietante



Lucy, pero se puede llamar de otra manera, es una mujer a punto de sentirse frustrada. Está por subirse al auto de su novio Jake para ir a conocer a sus padres, pero disimula su angustia. No por encontrase con ellos, que interpretados por Toni Collette y David Thewlis, bastante extravagantes serán, sino porque siente que está por terminar con su pareja.

“Es un buen hombre”, nos dice, pero a medida que se vaya desarrollando la trama, la intranquilidad, la incertidumbre que tendrá Lucy será -muy- equiparable a la que sienta el espectador desprevenido.

Pienso en el final es lo nuevo surgido de la mente de Charlie Kaufman (ganador del Oscar por el guión de Eterno resplandor de una mente sin recuerdo), que a partir de ese éxito decidió no escribir para otros (también fue libretista de ¿Quieres ser John Malkovich?, Human Nature, El ladrón de orquídeas, y hasta de George Clooney, para Confesiones de una mente peligrosa).

Su opera prima Synecdoche, New York, todas las vidas, mi vida no sólo fue un fiasco comercial sino tremendamente incomprendida, por lo que recién con la animada Anomalisa pareció reencontrar el ida y vuelta con el público.

Bueno, Pienso en el final va a dejar a más de uno de los abonados de Netflix con la cabeza dada vuelta, para ser lo más elegante y gráfico posible.

Charlie Kaufman marca una escena a Jessie Buckley en el set de “Pienso en el final”. FOTO: NETFLIX

Tal vez en España se decidieron por un título más ganchero, si cabe la expresión, con el Estoy pensando en dejarlo, que haría centro en la relación de Lucy (la irlandesa Jessie Buckley, de Chernobyl, y en la nueva temporada de Fargo) con Jake (Jesse Plemons, de Breaking Bad, The Irishman y también Fargo, pero de la segunda temporada). En Brasil fueron más drásticos y, quizá, genuinos (Estoy pensando en acabar con todo) que en Portugal (Todo acaba ahora: no hay sujeto que determine la acción), porque la traducción más cabal sería que el personaje está “pensando en terminar con esto”.

Lo que Kaufman ha hecho es una adaptación, a todas luces, riesgosa, de la novela de Iain Reid. Porque si el libro original es descripto como un thriller de horror, nada de eso hay en la nueva película de Kaufman.

¿O no?

Cada uno por su lado. Los personajes del nuevo filme del ganador del Oscar, Charlie Kaufman. FOTO: NETFLIX

La pareja que se sube al auto rumbo a la granja en la que viven los padres de él, en verdad está realizando un viaje que los llevará a lugares extraños. No sólo físicos, visibles -la casa; una heladería abierta en plena noche y en casi pleno invierno nevado; un colegio- sino tan inconmensurables como los recovecos de la mente.

¿De la mente de… Lucy?

Al menos, la que lleva el relato en voz en off es ella, que no recuerda bien cuánto hace que sale con Jake. ¿Seis, siete semanas? No importa: tiene preguntas mucho más importantes que hacerse.

Y las hará a lo largo de las dos horas y cuarto que dura esta película. Que, salvando las infinitas distancias, como con Sexto sentido conviene volver a verla para capturar lo que uno se perdió en la primera visión del filme.

Y así, quizá, tampoco alcance.

La película tiene muchas citas cinéfilas, y en ella los diálogos a bordo del auto de Jake pueden ser reveladores. FOTO: NETFLIX

En ¿Quieres ser John Malkovich? el planteo es más cristalino. Los personajes habitan en la conciencia de Malkovich. Pero Eterno resplandor de una mente sin recuerdos es la más “asible” de las propuestas escritas por Kaufman. La mayoría se queda prendido de la historia de amor entre Clementine (Kate Winslet) y Joel (Jim Carrey).

Hay una preocupación filosófica que regresa en Pienso en el final, como si la existencia del otro, y por otros motivos, le causara un molestar emocional a la protagonista (si el personaje principal es el de Lucy, como todos creemos).

¿Dónde está la clave de Pienso en el final?

Hay varias pistas que Kaufman, en su guión, deja plantadas.

Por eso, mejor volver a verla.

Los padres de Jake son Toni Collette (la mamá de “Sexto sentido”) y David Thewlis (está rodando “Avatar 2” en Nueva Zelanda). FOTO: NETFLIX

“Nos gusta pensar que avanzamos en el tiempo. Pero es al revés”, es una. “Lleno mi cerebro de mentiras para pasar el tiempo”, es otra. Casi al inicio, Lucy nos dice a nosotros, aunque no nos mire, que con su novio “Tenemos un vínculo extraño e intenso. Pienso en el final”.

-¿Qué dijiste? –la interrumpe Jake-. Dijiste algo.

-Creo que no.

También, Lucy luego dirá que siente que a los personajes “los veía como eran, y como sean cuando ya no estén…”.

Por momentos exasperante, por otros humorístico, casi siempre cáustico, Pienso en el final es tan surrealista como un filme de David Lynch.

Las referencias cinéfilas son muchas, algunas más fáciles de advertir porque son explícitas: se habla de Una mujer bajo influencia, de Cassavetes, parodia a Robert Zemeckis (¿por Volver al futuro, y los viajes en el tiempo?-, un personaje casi que recita el discurso de John Nash (Russell Crowe en Una mente brillante, que, curiosamente, veía gente que no existía). Y ese colegio de pasillos largos e iluminados por el director de fotografía Luckas Zal (Ida y Cold War) puede hacer recordar a los del hotel de El resplandor.

Así como uno puede hacer una libre asociación -de ideas; de imágenes; de textos (se habla de David Foster Wallace y de Oscar Wilde)-, también puede interpretar Pienso en el final, no diríamos como más le guste o le plazca, pero sí como mejor le calce.

Cada uno puede elegir una línea de diálogo. “Quizá la gente linda también sufre. No sé, quizá…” no está nada mal.

“Pienso en el final”

Muy buena

Drama. EE.UU., 2020. Título original: “I’m Thinking of Ending Things”. 134’, SAM 16. De: Charlie Kaufman. Con: Jessie Buckley, Jesse Plemons, Toni Collette, David Thewlis. Disponible en: Netflix.

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