Netflix: Cómo es “Guapis”, la película del escándalo



Fue, porque ya no lo es, la película del escándalo de -o para- Netflix. Se acusó a la campaña publicitaria de incitar a la pedofilia, de sexualizar a la infancia, de mostrar a niñas de once años sensuales, y hasta se creó un hashtag #NetflixPedofilia y se propuso boicotear la película.

Si bien el afiche con el que la plataforma de streaming decidió publicitar al filme francés Mignonnes, de Maïmouna Doucouré, era diferente del original con el que se lo promocionó este año cuando participó en el Festival de Berlín, lo mejor, siempre, es ir al origen. En este caso, la película.

Amy se siente como sapo de otro pozo tanto en su familia como en la escuela. Tiene once años, en su casa no la dejan entrar a una habitación, porque su madre la está preparando para cuando su padre regrese de Senegal… con su nueva y segunda esposa.

En la escuela no tiene amigas ni amigos, y cada día se siente con más ganas de integrarse a ese grupo de compañeras, que se viste de otra manera, que se expresa diferente, que formaron un grupo de baile -las Guapis del título en castellano- con el que ansían ganar un concurso.

Que bailan con más sensualidad de la que debieran, seguro. Pero la opera prima de esta directora no hace centro deliberadamente allí, aunque se preocupe por marcarlo, sino en las necesidades de Amy por abrirse camino en la vida en medio de restricciones religiosas, costumbres o ritos musulmanes y en descubrir, sí su femineidad.

Una escena de Guapis, la película de Maïmouna Doucouré.

Su propia intimidad.

Porque en definitiva lo que Guapis es, es una película de crecimiento, que trata sobre esa etapa de transición que suele ocurrir en la adolescencia, en que se deja de ser niño para comenzar a convertirse, en este caso, en mujer.

La protagonista carga con todas sus inseguridades a cuesta, y sin haber escuchado la frase que asegura que no hay mejor defensa que un buen ataque, toma decisiones. Algunas seguramente desafortunadas, pero Amy no tiene otra guía que no sea probar y ver si no erra, accionar antes que reaccionar.

Hay que ponerse en su ropa. Tapada hasta la cabeza por una cuestión religiosa, cuando se muda ve otras chicas que visten y se muestra desinhibidas, y si la integración a un nuevo ámbito puede traer complicaciones, a Amy se las traen como en un container.

Guapis, en su forma, es un filme bastante clásico. La controversia pasa por otro tamiz, por cómo mostrar el crecimiento de una niña, su desarrollo, sin ofender a nadie. Y eso, parece, es casi imposible.

OK, Amy trata de convencer a sus nuevas compañeras -no necesariamente sus amigas- de sexualizar el número de baile. ¿Es un gesto de rebeldía, en medio de una realidad que es completamente opuesta a lo que estaba acostumbrada por tradición? ¿Por qué debería aceptar sin chistar la resolución de su padre, y seguir con la cabeza gacha como hace su sufrida madre?

A Amy se le presenta otro mundo allí, al alcance de la mano, y no está dispuesta, al menos, a no probarlo.

Una escena de Guapis, la película de Maïmouna Doucouré.

La mirada de la realizadora no es meramente contemplativa. Hay juicios de valor puestos en primer plano, escenas en las que las redes sociales juegan un papel preponderante y en las que subir una foto puede desencadenar más que un conflicto.

Guapis es una película audaz o valiente, que no es precisamente lo mismo. Porque hay que tener firmeza para atreverse, sí, pero mucho más firmeza en las convicciones.

Mirá también Mirá también

“Guapis”

Muy buena

Comedia dramática. Francia, 2020. Título original: “Mignonnes” . 96’, SAM 16. De: Maïmouna Doucouré. Con: Fathia Youssouf, Médina El Aidi-Azouni, Esther Gohourou. Disponible en: Netflix.

TEMAS QUE APARECEN EN ESTA NOTA



Fuente >>

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *

IMAGESLOVER Photo Flip Day 1 CLip art of Flip Day 2