Murió la compositora Irma Urteaga

La compositora, pianista y profesora de música Irma Urteaga murió el lunes 14 de febrero, a los 92 años, en la ciudad de Buenos Aires.

Había nacido en San Nicolás y sus estudios musicales los inició en Paraná, Entre Ríos. Además de piano, se recibió con medalla de oro en el Conservatorio Nacional de Música Carlos López Buchardo, estudió dirección orquestal y coral en el Instituto del Teatro Colón. Luego enseñó en las dos instituciones, en el Conservatorio fue profesora de armonía, y entre 1974 y 1978 maestra interna del Teatro Colón y Directora del Taller de Ópera del Instituto Superior de Arte desde 1984 hasta 1993.

Fue miembro de diversas instituciones, como la Asociación Argentina de Compositores, y fundadora del Foro Argentino de Compositoras. Recibió numerosos premios y reconocimientos por sus obras.

Urteaga aprendió los secretos de la orquestación de Jorge Fontenla y Roberto García Morillo.

Urteaga aprendió los secretos de la orquestación de Jorge Fontenla y Roberto García Morillo.

Sus primeras composiciones, representativas de su período de formación, son de la década del sesenta –Variaciones y toccata (1968), Sonata (1968), Cuarteto de Cuerdas (1969)-, la compositora reconoció en la escritura de sus primeros trabajos la influencia de Prokofiev y Bartók, y luego de Berg y Penderecki.

Más tarde desarrolló un estilo más personal, esencialmente neorromántico, con uso ocasional de técnicas vanguardistas, como se escucha en Ámbitos, obra de 1970. La obra la estrenó Juan Carlos Zorzi con la Orquesta Filarmónica de Buenos Aires en el Teatro Colón, en 1974.

“Su título -explicó la autora refiriéndose a Ámbitos– hace referencia a ámbitos psicológicos de la personalidad del hombre contemporáneo. El primero (“Moderato espressivo”), corresponde a un estado de contemplación, cuya serenidad se interrumpe por la turbulencia interior de su estado conflictual. El segundo (“Allegretto gracioso”), una burlesca, el hombre ríe, juega y se aturde. El tercero (“Adagio espressivo – Allegro”), estado introspectivo, simboliza al hombre de hoy, que se analiza y se hace las preguntas eternas de quién es, de dónde viene y adónde va. Como hombre inserto en un mundo caótico, se desespera ante la impotencia de sus respuestas”.

Tal vez "Expectación" (1977) sea su obra más experimental, para soprano y coro mixto a capella.

Tal vez “Expectación” (1977) sea su obra más experimental, para soprano y coro mixto a capella.

Obras principalmente vocales

Sus obras son principalmente vocales y trabajó con distintas técnicas. En los setenta tomó textos de Alfonsina Storni para su obra Existenciales (1974) y de Clelia Costa Lima para Expectación (1977), tal vez su obra más experimental para soprano y coro mixto a capella, el canto se yuxtapone con la palabra gritada y hablada, con intervenciones melódico y cuartos de tono.

En los ochenta volvió a incursionar en el atonalismo libre, sin abandonar por completo las referencias tonales, como en Sueños de Yerma (1986-1987), con texto de Federico García Lorca.

La Maldolida (1987-1991), una parodia operística humorística en un acto, sobre libreto de Alberto Dimant y Liliana González Ledo, es la única ópera que escribió.

El mágico mundo de Nelly Candegabe está recreado sonoramente en Los alumbramientos (1992), para orquesta y coro de niños, inspirada en su poesía homónima. La sonoridad impresionista y post-romántica se escucha en Variaciones sobre un tema de Beatriz Sosnik (1997).

Los secretos de la orquestación los aprendió, como recordó en una de sus últimas apariciones en la Universidad CAECE, de Jorge Fontenla y Roberto García Morillo, además de maestro su gran amigo, como mencionó en esa oportunidad.

POS

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