Murió Jorge Coscia, un animal de cine

Por unas pocas horas Jorge Coscia (que había nacido el 26 de agosto de 1952) no compartió una fecha en su vida con Juan Domingo Perón, que nació un 8 de octubre. Una enfermedad terminal contra la que batalló hasta este 7 de octubre se lo terminó impidiendo.

Artísticamente Jorge Coscia era un animal de cine. Condecorado con el Grado de Caballero de las Artes y las Letras por el Gobierno de Francia en 2007 -para evitar suspicacias, fue dos años después de dejar la presidencia del Instituto Nacional de Cine y Artes Audiovisuales-, también fue escritor y pintor. Pero fueron sus películas las que le dieron un nombre.

Si es difícil despegar la obra de su militancia en el peronismo, de la que sentía un orgullo genuino, sus películas tuvieron una gran raigambre en el contenido social.

Emilia Mazer y Alberto Busaid en una escena de "Sentimientos, Mirta de Liniers a Estambul", su opera prima. Foto Archivo Clarín

Emilia Mazer y Alberto Busaid en una escena de “Sentimientos, Mirta de Liniers a Estambul”, su opera prima. Foto Archivo Clarín

Egresó del CERC, como se denominaba por entonces la Escuela de Cine del Instituto de Cine que luego presidiría, nombrado por Eduardo Duhalde y hasta el año 2005. Luego en la ENERC dio clases de guion y también en la Universidad de Bellas Artes de La Plata.

Fue durante su gestión al frente del INCAA que el organismo recuperó la autarquía, se implantó la llamada cuota de pantalla para el cine argentino y comenzaron a inaugurarse los Espacios INCAA, no solo allí donde escaseaban las salas comerciales para difundir películas nacionales.

Antes de su tesis, el cortometraje Laura, había filmado El filo de la risa, y después, El intruso. Luego seguirían una decena de largometrajes, entre filmes de ficción y documentales. Su opera prima la realizó en codirección con Guillermo Saura: Sentimientos, o Mirta, de Liniers a Estambul.

El afiche de "Sentimientos", estrenada en 1987. Foto Archivo Clarín

El afiche de “Sentimientos”, estrenada en 1987. Foto Archivo Clarín

Estrenada el 21 de mayo de 1987, arrancaba en 1976, cuando el personaje de Emilia Mazer, una estudiante, seguía a su novio activista (Norberto Díaz) a Estocolmo, y terminaba en la ciudad turca. En el filme también actuaban Arturo Bonín, María Vaner, Víctor Laplace, Guillermo Battaglia, Cristina Banegas y Mercedes Morán. Fue premiada en los festivales de Huelva, La Habana e invitada a Málaga.

Con Saura también dirigirían juntos Chorros, la única comedia de su carrera, y estrenada ese mismo 1987.

Dirigió diez películas

Y ya de manera independiente, dirigió otras ocho películas, que si bien tuvieron distinta suerte comercial, varias de ellas tenían un trasfondo político.

Rubén Stella en "El general y la fiebre" (1993). Foto Archivo Clarín

Rubén Stella en “El general y la fiebre” (1993). Foto Archivo Clarín

Cipayos (la tercera invasión) la estrenó en el convulsionado 1989. La siguieron El general y la fiebre, con Rubén Stella como José de San Martín, y Rosas, 200 años, ambas de 1993. La segunda, un documental al cumplirse los dos siglos del nacimiento del militar y político, que lo seguía desde su nacimiento hasta la repatriación de sus restos.

Dos años después llegarían Comix, cuentos de amor, de video y de muerte, con Claudio Rissi, Paula de Luque -fue su esposa y es madre de su hija, Paloma-, Inés Estévez y Rubén Stella, y el documental 17 de octubre, una tarde de sol.

Canción desesperada (1996) marcaría otro de los gustos personales de Coscia, como era la danza, con Maximiliano Guerra y Rodolfo Ranni, y música de José Luis Castiñeira de Dios.

Coscia y el afiche de "Luca vive", su película de 2002. Foto Archivo Clarín

Coscia y el afiche de “Luca vive”, su película de 2002. Foto Archivo Clarín

Luca vive (2002) se basaba en el libro de Carlos Polimeni, y retrataba con tintes biográficos al líder de Sumo, con anécdotas y ciertas libertades. Su último filme estrenado fue el documental Perón. Apuntes para una biografía (2011).

Coscia hizo del compromiso político una cultura, y del compromiso cultural una política. Fue Secretario de Cultura y diputado nacional y, ya alejado de la dirección del cine por la enfermedad, su última aparición pública había sido en noviembre del año pasado, en plena pandemia del Covid-19.

Recibió, en la explanada de la Biblioteca Nacional, el premio Rosa de Cobre, distinción honorífica del organismo. Y murió como vivió: luchando.

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