Mulan, Tenet y los autocines: estamos cinco meses atrasados



Ayer sentí como si Imagine, de John Lennon, hubiera tenido más significado que nunca. La estrofa de You may say I’m a dreamer, But I’m not the only one (Podés decir que soy un soñador, pero no soy el único) pero, de pronto, se me vino el alma al piso.

Paso a detallar.

Primero recibí un email con la novedad de la apertura de autocines en CABA. No había en el mismo ni una sola letra de los títulos que se proyectarían en el Estadio Obras, que reabre este sábado precisamente como autocine. Fue entonces cuando, tal vez aún dormido, seguramente somnoliento, imaginé que darían…

Un autocine en San Miguel, en el Club Regatas de Bella Vista.

Ya que no hay salas abiertas aquí, pero el 65% de los cines de todo el mundo ya abrieron, ¿se animarían a Tenet, la película de Christopher Nolan, con el ahora contagiado de Covid-19 Robert Pattinson, el nuevo Batman? (Sigue resultándome insólito que el Hombre Murciélago se ha ya infectado el virus que propagó un murciélago, pero así es el cine, imita a la realidad). Ya que Disney + no está disponible en la Argentina ni en Latinoamérica, ¿darían Mulan, que se estrena hoy por esa plataforma de streaming?

Recordé cuando The Wretched, una película de terror de bajísimo presupuesto, sin actores conocidos, se convirtió, durante 5 semanas seguidas, en la película más vista en los Estados Unidos allá por junio, cuando se estrenó mayormente en autocines. Un millón de dólares, nada para ese mercado, pero era la opción para ver algo distinto.

Pablo Novillo, compañero del diario que edita Sociedad, me nombró los títulos que van a proyectar en Obras. Y ahí me terminé de despertar.

Mis ojos volvieron a entreabrirse cuando me menciona “La cacería, una de terror”, me ilusiono con que fuera The Wretched. Pero no. Es una de terror, sí. Al menos es un estreno, vuelvo a entusiasmar, pero cuando escucho que las otras películas son La casa con un reloj en sus paredes, la de Jack Black, estrenada en 2018, y El Hombre invisible, estrenada en febrero, termino por desanimarme.

El autocine en Hurlingham, a beneficio de los Bomberos Voluntarios.

Más, cuando me entero la capacidad del autocine (150 coches), del precio ($1.650 por automóvil, lo que da $412,50 por persona si van los cuatro permitidos por vehículo, bastante más que lo que costaba en otros municipios bonaerenses, o del interior el país).

No es como el caso de los Bomberos voluntarios de Hurlingham, que desde el 17 de agosto vienen programando películas para poder solventar sus gastos. Entran al predio 70 autos y cobran la mitad, $800. Obvio no dan estrenos, sí La odisea de los giles, por ejemplo. Aclaran que les donan las películas que exhiben.

Y me di cuenta de que la Argentina, hoy, retrasara al menos cuatro meses.

Pero me quedo corto.

No hay ni una fecha tentativa de la reapertura de las salas.

Ninguna.

Ustedes eran muy chicos, yo también, pero hubo una época en la que para poder ver películas -en ese momento prohibidas aquí durante la dictadura- había que cruzar el Río de la Plata y sentarse en una sala en Uruguay. Bueno, Uruguay tiene salas abiertas. Por ahora no ofrece estrenos.

Al menos, hay ingenio. “Popularizando las máscaras desde 1986”, dice el afiche de “El Fantasma de la Opera”. Los muiscales en Broadway recién volverían el 3 de enero de 2021. FOTO: (Xinhua/Wang Ying) (ah) (vf) (ce)

Algo similar pasa con el teatro en la Argentina. Todavía adormecido, recordé que en Broadway fueron los primeros en cerrar, y los primeros en patear la fecha de apertura bien lejos (primero a junio, luego al 3 de enero de 2021). Y saben que abriendo con un 50% de localidades disponibles por protocolo -encima los teatros allí son tan pequeños y con tan poco espacio, que habrá que ver si el espectador (la edad promedio ronda los 60 años…) se atreve a ir- no cubren los costos, que son altísimos con sólo levantar el telón.

Fue ahí que, como si me hubiese despertado del todo el pinchazo de una vacuna, me di cuenta de que llevamos 168 días de aislamiento social, y que para el 20 de septiembre será más de medio año sin sentarnos en una butaca de CINE y frente a una pantalla de CINE.

Porque volver al CINE significa compartir, no estar encerrados en el living… o en un auto.

Ah, no me esperen en el autocine. La experiencia es buenísima, pero me sentiría como el sediento deshidratado en el desierto al que le dan tres gotas de agua. Y no quiero un oasis.

Mirá también Mirá también

TEMAS QUE APARECEN EN ESTA NOTA



Fuente >>

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *

IMAGESLOVER Photo Flip Day 1 CLip art of Flip Day 2