Mulán, el fracaso menos pensado de Disney



Mulán era una de las grandes apuestas de Disney para este 2020, con muchas de las esperanzas de recaudación puestas en el gigantesco mercado chino. Claro, es una heroína tradicional de ese origen y la película cuenta con un elenco mayormente asiático. Pero nada resultó como lo esperaba la empresa del ratón Mickey.

Lo primero que conspiró contra el éxito de esta versión de acción real de la animación de 1998 fue la pandemia de coronavirus, enemiga común de toda la industria audiovisual. Se estreno estaba previsto para marzo pero en la mayor parte del mundo terminó estrenándose a principios de septiembre vía streaming en la plataforma Disney +. Ahí llegaron las primeras críticas, porque para verla los suscriptores tenían que pagar 30 dólares extra.

En China llegó a las salas, pero ya muchos la habían visto pirateada y la recepción de los que pagaron la entrada para verla fue mucho más fría que lo esperado.

Una escena de Mulán, que no rindió como los productores confiaban..

Disney había hecho los deberes para que la película de Niki Caro rompiera la taquilla china. Se hicieron modificaciones en el guion de la animación de 1998 como para adaptarlo al gusto chino, y se esperó a la luz verde de las autoridades locales. Pero nada de eso, ni estrellas chinas como Gong Li en el papel de bruja o Jet Li como emperador, lograron superar el disgusto que causó entre los críticos y el público alguna inexactitudes históricas y el espíritu equivocado de la fábula.

Así es como esta superproducción que tuvo un costo en torno a los 200 millones de dólares lleva recaudados apenas 24 millones en China luego de los primeros cinco días en cartel. Eso le alcanza para liderar la taquilla del fin de semana, pero está muy por debajo de Los 800, una película bélica china que en ese mismo lapso recaudó 70 millones en su estreno, a fines de agosto, y que ya supera los 350 millones.

Mulán también pierde en la comparación con Tenet, el thriller de ciencia ficción de Christopher Nolan, que en su estreno sumó 28 millones de dólares. Y también queda lejos en el paralelo con otra adaptación de acción real de Disney como El Rey León, que el año pasado sumó 42 millones en sus primeros días.

Una escena de Mulán.

La historia de una joven que se disfraza de hombre para ir a la guerra en lugar de su padre está basada en un poema popular. Pero según la mayoría de las críticas, en lugar de que su protagonista sea un modelo de igualdad de la mujer, un ejemplo de devoción filial o una patriota encomiable, en esta versión queda reducida a una heroína más de película de Hollywood, movida por el honor individual. Es decir, demasiado occidental para el paladar oriental.

También se hizo hincapié en algunos errores históricos. El poema original transcurre entre los siglos IV y VI en el norte de China, pero en esta película la protagonista vive en un tulou, una edificación que sólo se ve en el sureste del país y es un milenio posterior a la era de Mulán. Tampoco gustó el modo en que se utiliza el concepto del qi, el espíritu que anima a todos los seres vivos, pero que según la película sólo poseen los soldados varones.

Para no ofender a la cultura china, los productores dejaron de lado al ladero que Mulán tenía en la película animada, el dragón Mushi, sobre quien recaían los momentos cómicos. Pero muchos de los espectadores manifestaron su desilusión por su ausencia.

Liu Yifei es la protagonista de “Mulán”.

La política también metió la cola en el camino de Mulán. En Hong Kong, los activistas que piden democracia llamaron a boicotearla, por el apoyo que la actriz protagónica, Liu Yifei, le expresó a la policía cuando reprimió las manifestaciones del año pasado.

En Occidente, la mayor indignación llegó al ver que en los créditos finales se agradece a varias instituciones estatales dependientes del gobierno de la región china de Xinjuang acusadas de haber violado los derechos humanos de algunas minorías étnicas.

Varios organismos defensores de los derechos humanos denunciaron que más de un millón de uigures e individuos pertenecientes a otras minorías musulmanas fueron encerrados en campos de reeducación de la región a la que se agradece al final de la película.

Así era la “Mulán” de animación.

Entre los agradecimientos se pueden leer hasta ocho organizaciones dependientes de las autoridades de esa región, como la oficina de seguridad pública de la ciudad de Turfán o el departamento de publicidad del Partido Comunista.

La directora financiera de Disney, Christine McCarthy, reconocía en una conferencia la semana pasada que, aunque es práctica habitual dar las gracias en los créditos de una película a las autoridades que permitieron el rodaje, el agradecimiento a las autoridades locales en Xinjiang que figura al final de la película les causó “un montón de problemas”.

WD

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