Mrs. America, quién es la verdadera mujer detrás del polémico personaje



Cate Blanchett es tan buena actriz que puede meterse en la piel de un personaje con el que no comparte ni un átomo de ideología y hacerlo creíble. ¿Quién es Phyllis Schlafly, la mujer que interpreta en la recién estrenada serie Mrs. America, por HBO?

Si de algunos personajes puede decirse que “son todo lo que está bien”, del de Phyllis Schlafly sería más bien todo lo contrario. Hace 50 años, en una de las oleadas de feminismo más importantes del siglo XX, apareció esta mujer dedicada a la política, y no fue para sumarse a la causa, sino para ponerle palos en la rueda a esa lucha por la igualdad de derechos.

En un momento como el actual, con las reivindicaciones de género en la agenda social de muchos países de Occidente, este personaje puede resultar hasta chocante, pero también viene a mostrar una parte de la sociedad a la que todavía le cuesta asimilar ciertos temas.

Schlafly, como refleja la serie, a principios de los años ’70 y en pleno auge del movimiento feminista, montó una campaña  contra la ratificación de una de las enmiendas de la constitución estadounidense, la Enmienda de Igualdad de Derechos conocida con la sigla ERA (en inglés, Equal Rights Amendment).

Lo que sostenía Schlafly, básicamente, era que aprobar esa enmienda iba contra el concepto de familia y del rol de la mujer como ama de casa en la tradición histórica estadounidense.

Mrs. America. Cate Blanchett en la piel de la polémica activista antifeminista Phyllis Schlafly.

La lucha entre posturas se ve reflejada en la ficción con las figuras más importantes del movimiento feministas de entonces, encarnadas en Gloria Steinem (interpretada por Rose Byrne) y Betty Friedan (a cargo de Tracey Ullman).

La rancia oposición de Schlafly a esta enmienda y al feminismo en general fue parte de una ideología que la identificó toda la vida. Nacida en Missouri, al sur de los Estados Unidos en 1924, en una familia bastante humilde, se crió con un padre que se quedó desempleado durante la Gran Depresión de los años ’30.

En su adolescencia, Phyllis tuvo una breve etapa como modelo y más tarde trabajó como maestra en una escuela primaria de niñas, antes de graduarse en Derecho en la Universidad de Harvard.

Por su ideología conservadora, formó parte del Partido Republicano, y durante la década del ’60, con sus conferencias y libros, lanzó una cruzada anticomunista. Desde su postura criticó fuertemente los acuerdos firmados por varios presidentes estadounidenses con la ex Unión Soviética sobre el control de armas, en plena Guerra Fría.

De opiniones extremas, expresaba entonces: “Los acuerdos no detendrán la agresión roja, al igual que desarmar a nuestros policías no detendría los asesinatos, robos y violaciones”.

Uno de sus libros, A Choice, Not An Echo (Una elección, no un eco), fue un best-seller en los ’60 y su figura comenzó a tener mucha presencia en los medios. Ese perfil alto y una gran capacidad de convicción en su discurso fueron clave para la posterior batalla antifeminista que, años más tarde, bajo el lema STOP ERA, logró derrotar la aprobación de la famosa enmienda.

A los 25 años, Phyllis se casó con el abogado John Schlafly, de quien tomó su apellido (el suyo de soltera era Stewart). Ambos eran católicos practicantes y tuvieron seis hijos.

El activismo de Schlafly la llevó a formar parte de la organización Hijas de la Revolución Estadounidense (DAR, en inglés), ligada a la preservación de la historia del país y que sólo acepta a sus miembros por línea genealógica.

También fue fundadora del movimiento Eagle Forum, que defiende posturas antiaborto y contrarias al matrimonio igualitario.

La postura de Schlafly que refleja la serie encabezada por Blanchett era tan extrema que incluso resultaba contraria a muchos políticos varones de su entorno.

De hecho, varios ex presidentes estadounidenses, como Richard Nixon, Gerald Ford y James Carter, además de gobernadores, de la gran mayoría de la prensa y de muchas figuras de Hollywood, estaban a favor de aprobar la ERA.

En una entrevista publicada por la revista Time, en 2008, Schalfly se refirió a su postura contra la ERA y explicó porqué se opuso tan fervientemente a que fuera modificada. 

Según ella, la aprobación de la enmienda -cuando comenzó su campaña en contra ya había sido aprobada por 30 de los 50 estados norteamericanos- tendría consecuencias sociales nefastas. Entre ellas, la anulación de las ventajas reconocidas a la mujer en leyes laborales y de derecho de familia.

Su firme convicción y su alto perfil para relacionarse con las bases que pensaban igual que ella lograron derrotar políticamente a la postura contraria. Por supuesto que desde entonces la Organización Nacional de Mujeres (NOW en inglés) la convirtió en su enemiga.

El paso del tiempo no influyó para nada en las ideas de Schlafly, que siguió manteniendo su posición firme hasta el fin de sus días. De hecho, en la entrevista de Time, a sus 84 años, siguió sosteniendo que el activismo gay y el feminismo atentan contra la institución matrimonial, lo mismo que la maternidad encarada por mujeres solteras.

Polémica hasta la exasperación (sobre todo, vista con los ojos del presente), Schlafly también tuvo sus contradicciones ya que, mientras criticaba a las mujeres que defendían sus derechos más allá de su rol como amas de casa, ella misma participaba activamente en la política a la par de sus colegas varones.

Acérrima en sus convicciones conservadoras, Schlafly le recriminaba al movimiento feminista de sus contemporáneas que tratara a las mujeres como víctimas y que no celebrara a figuras exitosas como Margaret Thatcher, ejemplo polémico si los hay.

“Están decididas a predicar la idea de que las mujeres reciben un trato injusto en nuestra sociedad, por lo que necesitan leyes, acción del gobierno y dinero del contribuyente para que se les dé una justa oportunidad”, declaraba.

Para Phyllis Schlafly la aplicación de la ERA hubiera sido un retroceso en cuanto a la definición de igualdad, según establece la constitución de su país. “¿Igualdad significa la igualdad de los individuos, como en el caso de la decimocuarta enmienda, o la igualdad de un grupo? En los Estados Unidos no creemos en los derechos de los grupos”.

Y volvió a insistir con su idea anti matrimonio igualitario: “Creo que es bastante claro que, si la ERA hubiera sido aprobada, habríamos tenido el matrimonio entre personas del mismo sexo hace 25 años”.

Schlafly murió en 2016, a los 92 años, muy cerca de donde nació y luego de sufrir de un cáncer de páncreas. 

La contracara de esta figura que trae de nuevo a la luz la serie de HBO es, sin dudas, la de la jueza estadounidense Ruth Bader Ginsburg, recientemente fallecida a los 87 años.

Casi contemporánea de Schlafly, Bader Ginsburg fue una jurista destacada especialmente por su lucha en pos de la igualdad de género. Activista por los derechos civiles, desde 1993 y hasta su muerte, fue jueza de la Corte Suprema de los Estados Unidos, y convertida en ícono popular por su postura.

Tanto, que su muerte conmociona el panorama político estadounidense, tan sacudido en este momento. Curiosamente, la aparición de la serie Mrs America coincidió (apenas con días de diferencia) con la muerte de Bader Ginsburg y mostró dos posturas antagónicas sobre el feminismo y las reivindicaciones de género.

Lo único que parece haber unido a Schlafly y Ginsburg es su final. Ambas murieron por la misma causa: cáncer de páncreas.

SL

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