Mónica Gutiérrez se cruzó de canal para hablar de la inseguridad



Con 45 años de carrera, Mónica Gutiérrez es una de las periodistas de mayor prestigio en la Argentina. Rigurosa, confiable, conoce el oficio como pocos (¿habría que escribir poques?).

Su pelo punk batido, además, ya es un clásico de la televisión. Como se dice en estos casos, una marca registrada. Un estilo que podríamos definir como la combinación capilar entre el look de Rod Stewart y el de Liza Minnelli.

A principios de noviembre, Mónica renunció a la conducción del noticiero de América, después de 22 años en esa pantalla, y su salida del canal provocó un gran impacto, un verdadero revuelo nacional. Una bomba, definitivamente.

“Con esa noticia, hasta el casamiento de Pampita quedó en segundo plano”, le dijo Mirtha Legrand en su mesaza.

Mónica Gutiérrez suma seis Martín Fierro . Foto: Lucía Merle

De todos modos, a las 48 horas de ese episodio, la rosarina fue convocada por la productora Mandarina para ofrecerle que lleve adelante Crónicas de la tarde, el programa que, desde este lunes 6 de enero, a las 14.30 y por El Trece, irá en lugar de El diario de Mariana, el ciclo de Mariana Fabbiani.

“En principio por tres meses, va a ser un programa en vivo, con móviles y tratamiento periodístico, de los casos relacionados con la inseguridad”, explica Mónica, con mucho entusiasmo.

-O sea que se van a enfocar en los casos policiales…

-El término policial es un poco estricto. Yo diría que nos vamos a enfocar en la inseguridad en general, que también incluye la inseguridad en el tránsito, la informática… Nos vamos a ocupar de todos los casos que afectan la calidad de vida de las personas.

-¿No va a haber panelistas?

-No. Todos los que van a estar en el piso son profesionales.

-La idea es que no haya “opinólogos”.

-Claro. Va a haber periodistas, un perito forense, un abogado penalista… También va a estar Ricardo Canaletti, con su mirada sobre los episodios más o menos recientes que forman parte de la memoria colectiva.

-Un caso como el del turista inglés asesinado en Puerto Madero lo desarrollarían a fondo.

-Sí, por supuesto. Va a ser un verano muy caliente. Hay tantas cosas que están cambiando que habrá que estar muy atentos. Me gustaría que el programa sirviera para ampliar la mirada…

-¿En qué sentido?

-Sería indagar en qué nos pasa, por qué alguien puede morir sólo por llevar un reloj, o por qué caminamos de determinada manera en ciertos barrios… Además, me gustaría que pudiéramos contar las historias que hay detrás de estos hechos tan violentos, y no que queden en simples estadísticas.

Licenciada en comunicación social en la Universidad Nacional del Rosario, Mónica empezó a trabajar en los medios a los 19 años, en el canal 5 de su ciudad.

Luego, siguió en la televisión pública, donde formó parte de los noticieros 60 minutos, 28 millones, 30 millones…

A los 64 años, por “mejor labor periodística femenina”, suma seis premios Martín Fierro. Y es dueña de otro galardón importante: el Konex.

-¿Cuál fue la nota que más te gustó hacer?

-No sé si diría que me gustó… Pero como profesional sentí mucha satisfacción con la cobertura que hice del atentado de Atocha, en Madrid, en 2004. Esa mañana, yo estaba en el supermercado, con el carrito lleno, y de pronto me llamaron para decirme que en una hora y media me pasaba a buscar un auto para llevarme a Ezeiza. Salí eyectada.

Mónica está casada con el arquitecto Alejandro Gawianski y tiene tres hijos: Greta (24), Azul (23) e Ian (20).

En el 2020, y después de pasar las Fiestas junto a su familia “en el sur del país”, Gutiérrez pensaba tomarse “un año sabático”, viajar a Asia, más precisamente, a Birmania. Pero los planes se modificaron abruptamente.

-Cambiaste Birmania por Constitución, donde está ubicado El Trece.

-Sin escalas.

El tuit con el que Gutiérrez anunció que se iba de América.

-Cuando te fuiste de América dijiste que estabas viviendo un “tsunami de emociones”. ¿A qué te referías?

-Yo pensaba irme del canal a fin de año, pero ellos (por las autoridades de América) aceleraron los tiempos. Y no pude volver a la pantalla… Ahí, para ofrecerme trabajo, o para darme su apoyo, me llamaron de muchos medios, como también me llamaron muchos colegas a los que no veo regularmente, pero que con el tiempo he ido construyendo relaciones de respeto.

-¿Por qué se dio en América ese “fin de ciclo”, como vos lo definiste?

-Sentí que no tenía nada nuevo para hacer, que ya no tenía espacio… El noticiero ya no era el que hacíamos antes, cuando yo trabajaba mucho más en exteriores, viajaba…

-Parecía que había algo más detrás de esa renuncia.

-Lo que llamó la atención fue que alguien dejara un trabajo en la pantalla, con un ingreso regular, sin pedir nada a cambio. Y yo lo hice. ¿Por qué? Porque me dejo llevar por mis decisiones más profundas. Hace unos 30 años, cuando conducía el programa 20 mujeres, también me fui de un día para el otro…

-¿Qué pasó en aquel momento?

-No viene a cuento, pero la productora hizo algo que no correspondía. Los que hacían el programa me dijeron: “No pensábamos que ibas a dejar esta pantalla y este dinero”. Y yo les respondí: “No me conocen”. En mi vida me he desvinculado de trabajos como me he desvinculado de parejas. Y nunca lo hice con conflicto. El principal conflicto es con uno mismo. En el trabajo tengo muchos “no”. Me han ofrecido hacer un programa de radio y otro de televisión, con dos conductores con los que yo sabía que no iba a tener química, y no los acepté.

-¿Siempre fuiste de decir que “no” o lo empezaste a hacer a medida que sentías que tenías más “espalda”?

-Siempre fui así. Pero eso se profundizó desde que empecé a formar mi familia, cuando necesité administrar mejor los tiempos. Tuve tres hijos mientras hacía radio y televisión. Pero he sido una madre presente.

-Me imagino lo difícil que debe ser salir en cámara después de haber dormido poco y nada, por ejemplo.

-Sí. El embarazo de mi último hijo lo atravesé todo en cámara.

-¿Y te tomaste licencias largas después de haber tenido a tus hijos?

-No, sólo 20 días. A mis hijos los llevaba colgados a los canales. ¡Es que todos tuvieron lactancias prolongadas! (se ríe). En ese sentido soy muy tana: el trabajo se honra.

-¿Qué sentiste cuando viste a Guillermo Andino despedirte entre lágrimas?

-¡Con Guille estuvimos 16 años al frente del noticiero! Tenemos una muy buena relación, nunca tuvimos un sí ni un no, pese a que los dos somos bastante duros a la hora de relacionarnos con nuestro trabajo.

-Tu salida de América generó mucho revuelo. Las notas de la web de Clarín que se enfocaban en este tema fueron las más leídas. ¿Por qué creés que pasó esto?

-No sé. Tal vez, porque nunca antes en mi carrera había dejado de trabajar. No, nunca no. En 1989, cuando asumió Carlos Menem, fui desplazada de la televisión pública. Digamos que me degradaron, me pasaron de conductora a cronista, y me fui.

-¿Qué te dice el público en la calle?

-Por haber estado tantos años en la televisión, tengo un estado de conocimiento público muy grande. Pero no me tratan como a una estrella, me tratan como a una periodista.

-¿Y cuál sería la diferencia?

-Me dicen cosas…

-¿Qué cosas?

-“Creo en vos”, “con vos me siento acompañada”, “te vamos a extrañar…”. El público me hace sentir que formo parte de su vida cotidiana.

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-¿Todo ese público ahora te va a seguir en El Trece?

-No lo sé. La incondicionalidad te la jugás todos los días. Podés estar muy bien, pero cometés un error y lo pagás… Creo que, de mi trabajo, el público valora la buena fe… En estos días, después de mi salida de América, no podía estar en la calle porque me emocionaba (se quiebra, llora, se le corre el maquillaje). Para salir de escena, y como mi marido y mis hijos estaban ocupados, me fui sola a Nueva York. Me sirvió.

-¿Cómo fue el contraste de que nadie te reconociera?

-Tomé un poco de frío… Y me hizo muy bien (se vuelve a reír).

Un staff de profesionales y tecnología

En Crónicas de la tarde, además del periodista Ricardo Canaletti, a Mónica Gutiérrez la van a acompañar Enrique De Rosa, psiquiatra forense; Christian Poletti, abogado penalista; y Germán Mónaco, Ignacio Juliano y Martín Candalaft, encargados de los móviles. Además, “según cada caso”, se sumarán otros profesionales: médicos, abogados, psicólogos y criminalistas.

Ricardo Canaletti formará parte del staff de “Crónicas de la tarde”.

También, como adelantan desde la producción, el programa contará con “recursos de última generación” para describir cada hecho. “En muertes traumáticas, se podrán recrear autopsias mediante técnicas de mapping digital, a cargo de expertos. Y también se harán reconstrucciones y dramatizaciones”.

La relación entre el gobierno y los periodistas: “Es muy prematuro para saber”

Se dijo que Mónica Gutiérrez se había ido de América por sus diferencias con Jorge Rial, figura de la emisora. Pero ella lo desmintió. También, se especuló con que la periodista había renunciado a su trabajo en el canal que preside Daniel Vila por “cuestiones políticas”. Pero ella se encargó de aclarar que tampoco tenía que ver con eso.

-¿Cómo creés que va a ser la relación del gobierno de Alberto Fernández con la prensa?

-Todavía es muy prematuro para saber. La etapa anterior, hasta el 2015, fue muy dura para los periodistas. Se profundizó la grieta y las tensiones con los medios fueron extremas. Yo, en tantos años de carrera, puedo decir que nunca entré a ningún programa de la mano de la política. El público puede coincidir o no con mi mirada, pero nadie puede decir que no juego limpio.

WD

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