Miley Cyrus: qué dicen las canciones de Plastic Hearts, su nuevo álbum



Miley Cyrus lanzó el viernes Plastic Hearts, su nuevo disco; de qué hablan las canciones que canta sola o a dúo con Dua Lipa, Joan Jett y Billy Idol Crédito: Sony Music

Miley Cyrus tiene 28 años, 14 de carrera y 7 discos de estudio publicados. La multiplicación del 7, sin connotaciones numerológicas ni inquietudes religiosas. Pero lo que sí llama la atención es la gran necesidad de encontrar un lugar en mundo de la música y, justamente, seguir llamando la atención. Tiene fans incondicionales y una convocatoria desde redes y plataformas que la reafirman en ese firmamento de estrellas del pop. Sin embargo, desde que se obsesionó con quitarse de encima a Hannah Montana, su personaje de la serie de Disney con la que se hizo famosa, busca reinventarse en cada nuevo proyecto.

Claro, dejaba de ser niña e, incluso, adolescente, y buscaba que la reconocieran por su propia personalidad, muchas veces desde actitudes transgresoras (y quizá, con la inocencia de creer que realmente estaba transgrediendo algo, desconociendo tantas décadas en las que las audiencias vieron a artistas del rock y el pop traspasando límites establecidos). La precocidad de Miley se manifestó de muchas maneras, desde el hecho de ser la artista más joven para muchas cosas (para estar en el puesto número uno de los principales charts, por ejemplo) hasta para los excesos, como el alcohol, que mucho aportó de forma negativa a su exposición como celebrity descarriada.

Probablemente Plastic Hearts, el disco que estrenó el viernes, tenga que ver con todo este proceso. Con buscar y buscar y buscar. Y en este caso es una búsqueda hacía el rock o lo que ella y sus productores (con todo su derecho) consideran rock. Esto viene a cuento porque su último anticipo es un tema pop ochentoso (aunque con guiño a alguna melodía kissera) a dúo con la británica Dua Lipa, que se llama “Prisoner”. El video que grabaron juntas las muestra al volante de lo que parece un viejo 1114 carrozado, con ventilador rutero sobre el tablero. Girl Power, rudeza camionera, dos chicas sexies, una estética punky pero de pasarela, una Lipa de rostro de porcelana y una Cyrus que termina toda enchastrada. El final tiene un cartel en rojo neón con la risueña frase: “I’m loving memory of all my exes. Eat Shit”.

Lo más curioso es que, más allá del vestido que se ponga o lo que transgreda o complazca, la clave de Miley está en su voz, a veces desgarrada, casi siempre visceral, y su acento. Su manera de decir las cosas.

Con la potencia que hace recordar a bandas como Paramore, en el comienzo del siglo XXI, aquí suena “WTF I Know”, tema que abre el álbum de Miley. Es aquel que dice: “Estoy completamente desnuda pero lo estoy haciendo fashion. Tal vez casarse fuera solo para causar una distracción. Y estoy aquí para decirte algo que no sabes. ¿Estoy equivocada porque seguí adelante y ni siquiera te extraño? Pensé que serías tú hasta que me muera. Pero te dejo ir”. Tiro por elevación a su exmarido Liam Hemsworth o simple casualidad (como el número siete).

Miley Cyrus y Dua Lipa Crédito: Sony Music

El disco trae 12 canciones. Cuatro tienen las colaboraciones de Dua Lipa (“Prisoner”), Mark Ronson (en “High” el productor supo explotar el toque folk de la voz de la chica de Tennesse) y los veteranos cantantes Billy Idol (en el discotequero de finales de los setenta “Night Crawling”, con toques del rock de Idol) y Joan Jett (“Bad Karma”). Dentro de este repertorio hay arreglos que suenan mucho al electro pop de medio tempo de los ochenta.

“Midnight Sky” podría ser precuela o secuela del tema que comparte con Idol. La versión que se publica del álbum en plataformas digitales tiene, a modo de bonus, tres temas. Uno de ellos es una versión remix de “Midnight Sky”, con Stevie Nicks como invitada. Como contraste, pero sin salir de la estética sonora ochentosa, la balada “Never Be Me”, que es casi un manifiesto, para el último tramo del disco.

“Se que hago esto cada vez. Camino por la línea, juego con fuego. Y me detengo antes del crimen. Camino por la línea, sí, juego con fuego. (…) Si buscas un refugio, esa nunca seré yo. Si buscas a una fiel, esa nunca seré yo. Si estás buscando a alguien que sea todo lo que necesitas, esa nunca seré yo. (…) Seca tus lágrimas, ahora no llores. Estoy a tu lado al menos un rato (…) Pero si estás buscando a alguien que sea todo lo que necesitas, esa nunca seré yo”.

Las otras dos canciones que completan el bonus del álbum en su versión digital son covers en vivo de clásicos de finales de los setenta y mediados de los noventa: el hit de Blondie “Heart of Glass” y el de The Cranberries, “Zombie”.

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