MasterChef Celebrity: acusaron a Alex Caniggia de acomodo y se armó un escándalo


Mientras los titulares se toman una semana de descanso, las cocinas de MasterChef Celebrity serán tomadas durante estas semanas por aquellos que fueron eliminados y quieren una segunda oportunidad.

El programa los recibió con una prueba llamada: “Tu peor pesadilla”, imaginativa propuesta que consistió en repetir el plato por el que cada uno fue eliminado. En la repartija de recetas, a Mariano Dalla Libera se podía pensar que le había ido bien. Al haber sido el primero en abandonar el programa, cuando el nivel todavía era bajo, su tarea era rehacer un pastel de papa con croquetas de papa y mozzarella. Nada del otro mundo.

Y sin embargo a la hora de la verdad las croquetas no tenían papa, y el pastel dejaba bastante que desear. A medida que el jurado iba probando y se iba desilusionando, el exjugador de fútbol comenzó a levantar presión, y cuando tuvo la oportunidad explotó.

“Es el paladar de los chefs, es ridículo que yo venga a discutirle. El otro día un compañero, Alex, iba a sacar unos cornalitos con un pisapapas, y dije : ‘¿Cómo puede ser que le den una medalla de oro?’. Vos no podés ganar dos medallas de oro sacando una fritura con un pisapapas”, dijo Dalla Libera.

Mientras la edición mostraba el momento en el que Germán Martitegui le decía a Caniggia que agarrara una espumadera y este sacaba del cajón un pisapapas, Donato de Santis perdió la paciencia: “Está poniendo en duda nuestra capacidad como jueces. Yo pateo un penal con los botines desatados, con los calcetines abajo, con una uña encarnada o un menisco que me duele, meto un gol y gano la copa. ¿Eso me hace un mal jugador? La pelota entró, y acá también: el plato rico gana”.

Cuando el tono de la discusión comenzó a elevarse Santiago del Moro interrumpió y, áspero, ubicó al participante que acusaba a su compañero de estar acomodado: “Un minuto, voy a hablar yo. Háganse cargo cuando cocinan mal. Lo de Alex es problema de Alex, mejorá para la próxima. Todo lo otro es ruido, eso queda afuera”.

“Lo tenía que decir, no me lo iba a callar”, masculló Dalla Libera mientras volvía a su lugar para luego aventurar: “Hoy no subo al balcón”. Y no, no subió.

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