Martín Slipak: un youtuber preocupado por sus seguidores y por los actores



Martín Slipak protagoniza Pepper, todo por un like. En la serie que se emite por Flow, el actor se pone en la piel de un Youtuber y muestra la desesperación que sufren estos personajes acostumbrados a la aceptación cuando su contenido ya no es aceptado por el público. El ciclo funciona como una especie de crítica a este mundo actual, en el que si hay algo que no está en redes no existe. “Hay una necesidad de construir seres exitosos”, dice el actor sobre las publicaciones en Instagram.

El personaje de Martín Slipak genera dos sensaciones totalmente contrarias. Por un lado es sumamente irritante. Su necesidad de encajar y documentar todo es cansadora. Su vida gira en torno a los corazones que consigue en instagram o los pulgares para arriba que le ponen en YouTube. Pero por otro lado, sus sentimientos ante el fracaso, el no saber cómo volver a tener la popularidad que tenía, hacen que el espectador sienta ganas de ayudarlo.

“No estaba dentro del mundo de YouTube, no lo suelo consumir al mundo de redes e influencers. Empezamos a investigar a youtubers que sean amigables, que sean queridos por todos. Dimos con Merakio, que es un creador de contenido con estas características. De hecho pasé algunos días con él viendo cómo filma en la calle, en su estudio”, cuenta Slipak sobre la serie de ocho capítulos producida por Planta Alta.

Martín Slipak en la piel de un youtuber en Pepper, todo por un like.

Aunque Pepper es un aficionado a mostrar cada cosa que hace. Desde una mudanza, una reconciliación con su novia y hasta un robo a mano armada, su intérprete es bastante escéptico sobre las personas que viven de hacer videos en YouTube. “El contenido que generan a mí me parece un tanto superficial y banal. Por eso no es lo que me interesa ver. Me llama mucho la atención como la pauta publicitaria está introducida dentro de ese contenido. Por otro lado, al verlos trabajar hay algo que me resulta muy llamativo, que es la capacidad de generar contenido”.

Slipak cree que es un mundo que se mueve extremadamente rápido y eso genera cierto temor en los youtubers, de que sus contenidos sean olvidados, que se queden atrás o que salga otra persona más popular que ellos. La serie refleja esa desesperación y necesidad de crear videos que sean abrazados por la audiencia.

“El programa que no baja línea. Obviamente tenemos una y todo lo que dice el guión está pensado, analizado y discutido. Creo que los que participamos de la serie tenemos una sensación de que se está haciendo y produciendo mucho a partir del exitismo, es decir que hay como una necesidad de construir para el afuera seres exitosos únicamente”.

Martín Slipak cuestiona la manera en que se usan las redes sociales.

Sus dichos coinciden con el uso que le da a su perfil de Instagram, en donde tiene 45 mil seguidores y la mayoría de las fotos que sube son sobre proyectos laborales. “Las uso como termómetro, para ver qué es lo que está pasando con lo que presento: es un termómetro bastante claro y preciso. Me parece una buena herramienta para difundir el trabajo”.

“No estoy obsesionado con mostrar un ser exitoso, rico, hermoso, porque todo eso no ocurre (risa). No tengo esa intención. La verdad que los feeds que muestran únicamente fotos de abdominales o gente en la playa a mí no me interesan para nada. Muchas veces entré a ver influencers y nunca entendí qué es lo que hacen”.

Otro de los usos que le da Slipak a las redes es el de informarse. El actor es parte de esa generación que ya no compra el diario, pero tampoco se ubica dentro de los nativos digitales. Hoy elige no tener televisión, sólo acceso a diversas plataformas de streaming. Cuando algo comentado en Facebook o Twitter le parece noticioso, elige investigar en internet.

Hoy la cantidad de seguidores se convirtió casi en algo necesario de poner en el curriculum vitae. El actor mencionó que en una de sus últimas propuestas de trabajo, pensó que le habían puesto cuánto pesaba a cada uno de los actores que iban a ser parte. Pero su novia le advirtió que la K no era de kilogramos, sino de los miles de personas que tienen como amigo a esos artistas.

“Estamos en un momento en el que los proyectos se empiezan a hacer en torno a la cantidad de seguidores. Si vamos a estar más pendientes los actores y las actrices de tener más seguidores en lugar de hacer una buena escena se va a empezar a actuar peor”.

Apenas arrancó el encierro por el coronavirus, puso todas sus energías en el estreno del corto Céline, que está disponible en la plataforma cine.ar “para evitar volverme loco”. La cancelación de obras de teatro y shows se dio cuatro días antes del estreno de Jauría, una obra de teatro que iba a hacerse en el teatro Picadero y que tiene como tema lo sucedido en la Fiesta de San Fermín, España en 2016, cuando un grupo de jovenes violaron a una chica. El caso se conoció como La manada.

Slipak aprovechó  el encierro para ver varias series y ubicó a Transparent, Fargo y House of Cards como las mejores ficciones que vio en cuarentena, sin contar -por supuesto- Pepper, todo por un like. Al igual que muchos, sus aptitudes culinarias salieron a la luz y asegura que hace un excelente crumble de manzana.

“En esta pandemia muchos actores y actrices estamos reviendo cuestiones de nuestro trabajo sobre la crisis que ya estaba habiendo antes de esto. En relación a la producción de ficción es enorme. Hay que ver cómo salir, porque ya antes de la pandemia había mucha gente sin laburo. El coronavirus fue una tocada de fondo para el rubro audiovisual”.

Con el parate intensificado, a Slipak le parece importante que los canales vuelvan a pasar ficciones nacionales. De todos sus trabajos, considera que Tratame bien, ficción producida por Polka y protagonizada por Julio Chávez y Cecilia Roth, es la indicada para volver a la televisión actual.

Martín Slipak protagonista de Pepper, todo por un like pide nuevos protocolos de trabajo para la industria audiovisual.

“Es indispensable generar protocolos de trabajos nuevos ya, para volver a filmar de la manera más segura posible, pero lo antes posible también”, dice Slipak. coincidiendo con esa idea otros actores jóvenes crearon la Asociación Civil de Trabajadores del Arte (ACTA) encabezada por Gastón Soffritti y Peter Lanzani.

“Me parece valioso que actrices y actores a los que les va muy bien y que podrían estar en su casa descansando tranquilos, porque ganan buena guita, se junten a pensar ideas para que la industria audiovisual tenga más peso”.

Slipak fue llamado por este nuevo grupo y se mostró dispuesto a colaborar y pensar ideas. Sin embargo, se mantiene indeciso sobre la idea de ser parte.

“Creo que ellos plantean algo que es cierto, y es que la Asociación Argentina de Actores habla mucho de los derechos adquiridos, cosa que es cierto. Pero también es cierto que si no hay trabajo esos derechos no se pueden poner en juego. Creo que este grupo está pidiendo generar una industria donde haya más trabajo. Me parece que la tarea de la Asociación fue y es muy valiosa, pero también es necesario que el gremio pida planes para generar más trabajo”.

WD

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