Manuel Wirzt: “Dormí tres meses en los bancos de la estación Retiro”



“Qué hacés viejito, ¿cómo estás?”, saluda Manuel Wirzt con ese tono que podría definirse como “campechano”. A los 56 años, no solo no perdió sino que potencia ese decir un tanto peleado con la vorágine urbana. Acaso porque vive en El Cazador de Escobar, a la vera de los arroyos, replicando aquella infancia en su San Nicolás natal, a orillas del mismo río. Dice la Real Academia Española que campechano es “aquel que se comporta con llaneza y cordialidad, sin imponer distancia en el trato”. Una buena definición para este hombre que transita el arte desde la palabra, el lenguaje del cuerpo y la música. Actor, mimo, cantante, músico. Será por eso que acaba de presentar un nuevo disco al que bautizó con el determinante Todo: “Refleja eso, es todo lo que soy, aunque uno nunca está completo”, reconoce a LA NACION.

La foto de hoy

El nuevo material es de paleta de colores diversa. En el disco convive una versión del tango “Uno” de Mariano Mores atravesado por el blues y el jazz o un tema de corte bien latino como “Desde que te vi”, en el que Wirzt está acompañado por Diego Torres. “No me digas ´paleta de colores diversa´. Sos uno de los primeros en escuchar el disco y eso me emociona. ¿Te gustó o no?”, interpelará con la ansiedad de quien busca encontrar las primeras devoluciones sobre la nueva creación. “Siempre tomo esas canciones que me hubieran gustado mucho componer”, explica ante la inquietud por saber cómo nace el deseo de incorporar “Uno” a su repertorio. “En mi casa sonaba Roberto Goyeneche, Edmundo Rivero. Mi viejo ponía los discos y me llamaba para escuchar el bandoneón de Pichuco, pero recién entendí todo eso a los 40”.

-El tango te espera, dicen.

-Te espera y te pega una patada cuando descubrís que el amor duele. La poesía del tango te enseña tanto sobre la vida, sobre lo que hay a la vuelta de la esquina. Si tenés coraje hay que ir en busca de eso.

Todo es un material en el que Wirzt viene trabajando desde hace tres años. La idea era presentarlo a comienzos de 2020 y luego salir de gira por todo el país. La pandemia impidió los conciertos presenciales, pero no frenó la salida del trabajo que recupera la idea de un disco conceptual, en una época donde los músicos se inclinan más por editar sencillos que ponen a consideración en las plataformas digitales. “La pandemia no me hizo bajar los brazos, saqué este material para que siempre tenga algo bueno para contar de este 2020 tan especial. Pasaron cosas espantosas, pero yo hice algo bello de lo que me siento orgulloso”. La actores Dani, La Chepi y Soy Rada Aristarán también participan de Todo en la balada “Imposible” y en la cumbia “Por qué será”, respectivamente. “A esta edad me encuentro con gente que me dice que me veían de chiquitos, yo no sé si es en serio o no. Debe ser cierto, en algún lugar del alma debe haber quedado lo que uno hizo”, reconoce con humor y con la alegría de compartir su arte con artistas de generaciones más jóvenes.

-Es bueno recuperar el concepto de disco.

-El disco se perdió como tantas cosas en este proceso de cambio y evolución, y lo digo entre comillas. Nada más lindo que tener el disco con su librito, con su arte, donde figuran quiénes participaron del trabajo. Pertenezco a esa generación curiosa que encontraba información ahí.

-El último disco, ¿siempre es considerado el mejor?

-Siempre dije que Magia era el mejor disco de mi carrera, pero ahora sostengo que Todo está a la altura de aquel.

-¿No hay una percepción previa en torno a un posible hit?

-Con los años aprendí que lo que uno siente es la verdad. Me he enamorado de canciones que no superaron mis expectativas y hay canciones, como los amores a primera vista, que terminan siendo un éxito como “Rescata mi corazón”, “Donde quieras que estés” o “Hoy te necesito”, que la escribí en una noche de lluvia, luego de haberme peleado con mi pareja.

-¿Cuál es la raíz de la composición?

-Siempre arranco por una emoción. Puede ser luego de leer una novela o viendo la copa de un árbol moviéndose. Cuando me pasa eso comienzo a construir.

Manuel Wirzt recupera el concepto de disco con Todo, su nuevo material Crédito: DIEGO SPIVACOW / AFV

-Todos los títulos hablan de vos, pero hay uno que te espeja puntillosamente.

-“Fotos y canciones” es mi canción referencial, biográfica, la que me describe.

-Con tantos hits instalados, ¿hay algún título que ya no quieras interpretar y debés hacerlo porque te lo pide el público?

-Soy agradecido y me pone feliz cuando un tema logra empatía e identificación con la gente. No hay nada más lindo que te pidan una canción, eso quiere decir que significa algo para esa persona. A mí me sucedió con “Hey Jude”, de los Beatles o “No importa la razón”, de Litto Nebbia, temas que me marcaron. Las nombro y se me pone la piel de gallina. Si yo quería ser como esos tipos, cómo no voy a cantar algo que logró una identificación en el otro. Es el círculo perfecto.

-Deseo y concreción.

-Detrás del deseo está la satisfacción.

-Olga y Osvaldo, tus padres, escucharon ese deseo y, a tus nueve años, te regalaron una guitarra.

-Es cierto, aunque no sabían que me quería dedicar a esto. Después de haber ganado premios como el Martín Fierro, el ACE o el Gardel, mi vieja me dijo: “Te voy a contar algo que no sabés”. Y me contó que habían vendido sus alianzas de matrimonio para comprarme aquella guitarra. Un acto de amor que me marcó para toda la vida.

-¿Cuál fue tu reacción?

-Les pregunté por qué no me lo habían dicho antes y mi viejo, sabiamente, me respondió: “Porque hay que dar y no decir”.

La voz se le entrecorta. No puede seguir hablando ante el recuerdo de esa madre ama de casa y ese padre empleado de Agua y Energía que estudió de noche para terminar la secundaria. “Lo bueno es que pudieron ver todo. Mi mamá tiene 84 y mi papá se fue joven, a los 60, pero me vio trabajar con el teatro lleno. Hasta me escuchó cantar el tango ´Tarde´, que él me había enseñado, en versión funky”.

Coraje

Multifacético, Manuel Wirzt transitó todos los lenguajes del espectáculo Crédito: DIEGO SPIVACOW / AFV

Llegó a Buenos Aires para ingresar al Conservatorio de Arte Dramático. Sus padres apoyaron la decisión, confiados en que si no lograba su cometido podía regresar a San Nicolás e ingresar a Agua y Energía, dado que la empresa tenía un plan de inserción de hijos de empleados. No sucedió. Manuel prefirió hacer de todo en Buenos Aires con la mira puesta en la realización como artista. Aquellos primeros tiempos en la ciudad no fueron fáciles: “No conocía a nadie, por eso dormí tres meses en los bancos de la estación Retiro”. Para no preocuparla, le dijo a su madre que tenía dónde hospedarse. Durante el primer día en Buenos Aires, Manuel se topó con una marcha organizada por el sindicalista Saúl Ubaldini. Corría 1982 y la democracia todavía era una aspiración para los argentinos: “Ahí conocí los gases lacrimógenos”.

-La indiferencia suele naturalizar a la gente que se encuentra en situación de calle. ¿Percibías eso?

-Había indiferencia. Las clases terminaban a medianoche, entonces me iba a dormir a Retiro. Por la mañana salía a caminar o visitaba la casa de algún compañero. Caminaba, caminaba, caminaba, hasta que conseguí laburo. Hice de todo: vendedor ambulante, limpié baños y hasta coloqué los postes de la electrificación del Roca.

La verdadera meta es el camino, pero hay que tener coraje y ser persistente. Y si sucede algo que no es de tu agrado, aprender y seguir. De eso se trata la vida

Rápidamente se hizo un lugar en el mundo de la música, aunque eso no significaba un rédito económico: “Hacía voces para un programa de Mario Pergolini y vendía películas para Trasmundo. Era la época de la híper y ya tenía dos discos grabados. Vendiendo las películas, de pronto me topaba con gente joven que quería comprarme y al verme me decían, “¿Sos el cantante?”. Y yo feliz les decía que sí, pero, inmediatamente, arremetía: “Tengo estas películas para ofrecerte”. Se ríe al recordar aquellos tiempos de construcción, épocas donde la industria reconoció tempranamente su talento y hasta lo consagró como Revelación del rock argentino. Su historia de lucha define su pensamiento: “La verdadera meta es el camino, pero hay que tener coraje y ser persistente. Y si sucede algo que no es de tu agrado, aprender y seguir. De eso se trata la vida”.

Ideas

Cuando Manuel Wirzt llegó a Buenos Aires durmió varias semanas en un banco de la estación Retiro Crédito: DIEGO SPIVACOW / AFV

En la familia materna había muchos militares. En la rama paterna se hablaba de marxismo. Un tío era peronista. “Para Navidad se armaban unos quilombos tremendos. Por eso mamá decía: ´En la mesa no se habla de determinadas cosas´. Y ya sabíamos a qué se refería”.

-La grieta no es nueva en nuestro país, está dentro del ADN nacional.

-Claro, cuando se habla de la grieta es como volver a escuchar una canción conocida.

En el Multiteatro, durante el verano 2019, volvió a despuntar su amor por la actuación, ya que sus últimas experiencias escénicas habían estado vinculadas a la dirección de los shows del imitador Martín Bossi. Esta vez se pondría las ropas de un hombre que volvía a ser padre a los 50 años. Otra vez papá, la comedia, escrita por Daniel Dátola y dirigida por Manuel González Gil, tenía una coprotagonista que pocos meses después adquiría gran trascendencia: Fabiola Yáñez, actual Primera Dama de la Argentina. “Fue fantástico trabajar con ella. Es una mujer encantadora, muy buena persona y ha sido una excelente compañera de trabajo. Siempre tuvimos una muy buena relación y ella, además, tenía un gran vínculo con el público”.

-En poco tiempo su nombre cobraría gran notoriedad.

-Sí, pero Fabiola es una mujer de perfil bajo.

-Cuando Alberto Fernández accedió a la presidencia, ¿tuviste contacto con ella?

-La llamé para felicitarla.

-Actualmente, ¿tienen vínculo?

-No somos amigos, pero cada tanto nos mandamos mensajes. Sobre todo cuando veo cosas que tienen que ver con los pibes, con mejorar la educación, la calidad de vida, el entorno de los chicos. Eso me motiva mucho. En camarines, Fabiola me contaba sobre su trabajo en los barrios y sus deseos en torno al trabajo con los niños. La veía muy interesada y ocupada en todo eso desde antes que fuera Primera Dama. Me parece importante decirlo. Cuando veo que trabaja con Unicef o con gente que hace cosas por los pibes, ahí es cuando uno desea, de todo corazón, que le vaya bien. Me gusta que la gente labure y, sobre todo, cuando tiene el poder de hacerlo. Si lo que ella desea se cumple, está buenísimo para los pibes de nuestro país.

-¿Tu interés por las infancias te llevó a aceptar el cargo de director de la República de los Niños?

-Sí, fue una gran experiencia, hasta expusimos en Estados Unidos sobre el proyecto y hablamos de la influencia que tuvo en la posterior creación de Disneylandia. La República de los niños se inauguró, luego de solo dos años de obras, en 1951. Disney es de 1955. En lo personal, me motiva todo lo que tiene que ver con los pibes.

-Cuando hicieron teatro, ella ya estaba en pareja con Alberto Fernández, ¿tuviste trato con él?

-Lo vi una vez, creo que fue en el estreno. Nos saludamos y recuerdo que le había encantado la obra. No lo volví a ver.

-A Fabiola Yáñez, ¿la volviste a ver?

-Sí, el año pasado en un evento en la República de los Niños, para Navidad. Fue una muy linda experiencia.

Piñon Fijo, Manuel Wirtz y Fabiola Yañez bailaron el “Chu Chu Ua” en la República de los Niños (2019) – Fuente: QTVP

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Estado de shock

En su carrera como actor de televisión, la comedia infantil Patito feo lo contó entre sus protagonistas. Su personaje era amigo del interpretado por el actor Juan Darthés, hoy radicado en Brasil luego de las denuncias por abuso efectuadas por la actriz Thelma Fardín, también integrante del elenco de esa tira.

-¿Cómo era tu vínculo con Juan Darthés? ¿Cómo reaccionaste ante la denuncia de Thelma Fardín?

-Me cayó como un balde de agua fría. Me sorprendió, como a muchos de los que trabajábamos ahí. Cuando sucedió eso hacía mucho que yo no tenía contacto con Juan. A veces nos mandábamos algún mensaje, pero no tenía relación con él.

-¿Fue un shock enterarte de la situación?

-Sí, la pucha, tremendo. Fue shockeante en toda mi familia, en todos los que conocíamos a Juan. Pero sostengo que nunca hay que poner en tela de juicio la denuncia de una chica. Hay que averiguar y que la Justicia haga lo que tenga que hacer.

En febrero de 2008 falleció Daniel, ese hermano con el que los unía la pasión por la música. “El Tuerto” Wirzt había sido baterista de músicos de la talla de Luis Alberto Spinetta. Ante el recuerdo, la voz de Manuel vuelve a entrecortarse remarcando un dolor siempre presente: “Por siempre estará en mí. Él me hizo conocer a los Beatles, a Luis Alberto Spinetta y a Charly García; me habló de Led Zeppelin. Cuando éramos chicos lo veía tocar con palos de escoba y latas de dulce de batata vacías. Ahí era cuando venían los piedrazos de los vecinos porque no los dejaba dormir la siesta. Estuvo siempre conmigo. Hasta que se abrió su camino con Fito Páez o con Spinetta. Cuando el Flaco lo llamó para tocar en Los Socios del Desierto nos pusimos muy contentos”.

“La vida” es la canción en la que reflejó ese dolor ante esa ausencia. Alguna vez, El Tuerto le anticipó que cantaría con el líder de Almendra. “´Vos sos loco´, le dije”. Sin embargo, tiempo después de la muerte de su hermano, llamó a Spinetta y le mostró “La vida”. El Flaco le comentó que hacía tiempo que quería escribir algo en homenaje al baterista y que la inspiración no llegaba. Finalmente, la canción fue grabada por Manuel Wirzt y Luis Alberto Spinetta: “Fue lo más groso que me pasó en la vida”.

Hace 21 años que vive en Escobar con Andrea, su mujer. Padre de Juan, Bianca y Mora, elige esa vida reposada rodeado de verde y con la cercanía del río. Padre todoterreno, apoya a sus hijos como, alguna vez, lo hicieron con él: “Los dejo que hagan”.

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